miércoles, marzo 26, 2014

LA DOCTRINA DEL SHOCK EN VENEZUELA Y LA CLASE MEDIA

“La información es la mejor resistencia contra el shock”

“Al igual que un individuo en estado de shock acepta acuerdos y condiciones que no le serían aceptables en condiciones normales, el momento después de un momento traumático es el mejor para conseguir que una sociedad asuma cambios que consideraría inadmisibles en un contexto natural.

El estado de shock se consigue en el individuo mediante torturas y en la sociedad mediante GUERRAS, ATAQUES TERRORISTAS O EPIDEMIAS.”

Naomi Klein


Esta tesis que ha sido criticada a los países capitalistas también está ocurriendo en Venezuela. Simplemente porque aunque sigan diciendo que somos un país de izquierdas socialista el marco económico es de un capitalismo con influencia mayoritaria del Estado, es decir, un modelo económico de capitalismo de Estado, por un lado y con un enemigo visible y bien reconocido que es la oposición,  junto a todos los adjetivos que se han permitido aceptar, como parte del juego de poder donde un bando se enfrenta a otro con el propósito de hacerse con el control del poder.

Hasta hace muy poco la oposición no había comprendido que es en la inclusión social donde se construye la nación y no sobre las bases del clasismo y el racismo encubierto en la que se debían estructurar los ejes de relación de poder. Todavía hay quien piensa, en una sociedad mestiza que el que tiene dinero le hace un favor al que no lo tiene cuando le incluye como igual en su entorno inmediato.

Tal aberración se hace patente cuando la gente pudiente de Caracas por ejemplo, dice que no son racistas porque fulano o sutano se casó con alguien de Catia, o peor aun, con alguien que tenía un familiar que alguna vez fue pobre.  Son muy pocos los verdaderos ricos en el país pero hemos crecido bajo la idea de que esa es la diferencia fundamental a la hora de pensar en cuestiones como el tejido social y el desarrollo del corpus cultural de la nación.

El no reconocimiento de estos principios básicos es lo que ha hecho que la sociedad civil esté en este punto, a sabida cuenta de que todos comprendemos que son los que firman los cheques los que son susceptibles de corromperse y ejercen el poder.  Mientras tanto, el chavismo ha dotado a sus bases de un sentimiento de pertenencia expresado a través de la obediencia al poder pero también bajo la aceptación de la heterogeneidad, las diferencias y bajo un proceso activo de inclusión. Solo no eres nada pero juntos somos más y encima te dejamos que hagas y digas y actúes como quieras que aquí nadie te va a tratar como a un negro de mierda. Indígenas, santeros, paleros, bohemios, idealistas, los gremios, todo, hasta los malandros y especialmente ellos salieron del sufriente guaguancó o la salsa carcelera de la Fania para instituirse en defensores de la tribu ante el enemigo mentecato al que todo le huele mal y que no desperdició ni una sola oportunidad para llamar negros de mierda a gente que muy probablemente en generaciones anteriores fue como esos a los que critican.

¿De qué hablo? De las consecuencias no superadas de lo que podría definir el mantuanismo. Léanse si les interesa “La casa del pez que escupe el agua” de Francisco Herrera Luque donde explica claramente la estructuración social venezolana que pervivió hasta la llegada de Chávez en Venezuela.

Así pues, estamos aquí porque hasta que el brazo político de la oposición no se ha visto gravemente comprometido, no se ha llamado a la sociedad civil a organizarse como puedan porque solos no tienen forma de actuar contra el enorme aparato gubernamental del chavismo, que estará loco, será mediocre, tendrá malísimas intenciones y nos tendrá sumidos en la miseria pero está resultando enormemente eficaz en su forma de hacer la transición hacia la dictadura totalitaria.

Todavía hay quien piensa que de verdad Nicolás Maduro es un idiota cuando se equivoca como un imbécil cuando en realidad no deja de hacerle un guiño a sus bases: “tranquilo mi pana yo soy uno de ustedes, yo solo estoy aquí porque mi comandante me lo pidió”.

De manera que esa burguesía que tanto ha golpeado el chavismo, no solo no ha sido derrotada sino que ha hecho pingües negocios con el chavismo, ha colocado sus recursos fuera del país al igual que la boliburguesía y al mismo tiempo los altos cargos de la boliburguesía también han colocado sus recursos fuera del país. En Venezuela solo hay pues, los que quedaron, los que no pueden salir, y los recursos de los que todos están haciendo fiesta.

¿Entonces a quien lleva dándole palos el chavismo desde que surgió como realidad? A la clase media, que al principio, no ha sido capaz de entender que a quien estaban llamando fascista, huele frito, desgraciado, apátrida, escuálido y cualquier cosa era a ellos mismos. La clase media no es burguesa ni oligarca, ergo, la cosa no va conmigo, hasta que por fin hemos reparado en que la cosa sí va con nosotros.

Es en la sociedad civil que no está adoctrinada al estilo cubano, y la que no tiene todos sus recursos fuera del país la que está sufriendo la extraordinaria coñaza que el chavismo le está proporcionando. Con la cultura democrática, la heterogeneidad y el marco constitucional, la sociedad civil se enfrenta por fin al hecho inevitable de que, o se organiza y planta cara o será a ellos a los que el sistema acabe por destruir.

En este ideario cultural es donde en buena medida está ocurriendo la doctrina del shock en Venezuela, donde la escasez, el enemigo externo (el imperio), el enemigo interno (la oposición), y la desesperación hacen que el gobierno actúe con mayor libertad que nunca permitiéndose que incluso los líderes de la oposición entre en su juego a cambio de cuotas de heroicidad como bien ha hecho Leopoldo López,  quien tuvo su momento de gloria pero está preso y que elimine a María Corina Machado quien va por la misma vía. Queda Ledezma, todo un dinosaurio quien jamás ganará unas elecciones y por supuesto, arrinconado aguantando lo que no  está escrito Henrique Capriles Radonsky.  Es verdaderamente tenebroso contemplar que son los más radicales los que han salido ganando con el sacrificio de los estudiantes. Al menos espero que también sirva de acicate para que la sociedad civil se organice y actúe.

Pido disculpas si parezco ligero, pero para poder hacer esta reflexión más profunda necesitaría dos páginas más y la gente no lee mucho. Así que he preferido reservarme el último párrafo para esto:

No todo está perdido, vencer a esa maquinaria es posible, pero requiere de varias cosas. La primera es aceptar que en la inclusión es donde el cambio es posible y para ello es preciso trabajarse de verdad todos los antiguos prejuicios sociales.  Aunque no tengamos los medios tradicionales de comunicación, que además se usan cada vez menos, tenemos la red que utilizada inteligentemente nos aportará información vital, tenemos el conocimiento y la tecnología, tenemos la democracia y el deseo del bien común, tenemos el propósito de quitarnos a esos locos de encima, tenemos la inteligencia necesaria para organizarnos y actuar.  Pero es imperioso que comprendamos que para vencer a ese enemigo tendremos que ser otra sociedad más avanzada y profunda, mejor y más potente, evitar los mismos errores de siempre y construir un nuevo mecanismo.

Un amigo me dijo hace poco que para salvar a Venezuela, “tenemos que dejar de ser los coños de madre que hemos sido toda la vida, lo propenso a la corrupción que siempre hemos sido y lo capaces de aceptar que las miserias ocurran siempre que les pasen a los demás en un canto eterno de insolidaridad.”  No sé cuanto hay de verdad en esto pero considero necesario decirlo.

El marco legal nos respalda, el sentimiento de progreso y desarrollo nos ayudan, pero sobre todo ese código aprendido y universal de respeto a las individualidades y la democracia lo que nos une. Organízate para el cambio y esta vez, hazlo bien.

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