viernes, febrero 21, 2014

FAB LABS, LA REVOLUCIÓN SILENCIOSA



Quien quiera pensar que la solución a la crisis actual vendrá del propio modelo organizativo en el que estamos inmersos comete un error. Buena parte de la sociedad se debate entre un extremo ideológico y el otro, defendiendo esa visión de conjunto y ese modelo de producción al que hemos arribado como civilización.
En los países industrializados la oferta de productos es inmensa, se puede obtener prácticamente cualquier cosa que se desee dentro del marco de necesidades reales y creadas. Sin embargo, he ahí que a pesar del altísimo nivel de productividad que existe, al mismo tiempo hay un enorme desempleo y la bolsa de pobreza estructural se hace cada vez mayor.  Como consecuencia de este problema, hay una gran oferta de productos, alto nivel de desempleo y baja capacidad de consumo, de manera que el sistema tiende a detenerse.
Este problema ya se presentó con anterioridad en los países desarrollados. El campo se fue automatizando cada vez más y por lo tanto eliminando puestos de trabajo que fueron a parar al parque industrial de las ciudades, que a su vez se fueron vaciando precisamente por el avance de la robótica  y la automatización.  Este problema fue paliado durante varias décadas gracias al desarrollo de la economía financiera, que absorbió buena parte de la población que eventualmente quedaría desplazada al estar copados los sistemas de producción y manufactura.
El desarrollo científico y tecnológico plantean la necesidad de la  descentralización gracias a la posibilidad que ofrecen la aparición de internet, los fab labs y modelos y mecanismos de interrelación económica que permiten un cambio en la forma de estructurar la economía hoy en día. Los fab labs permiten,  no sólo de realizar una autogestión personal de los propios recursos, sino también de guardar la memoria de todos los avances hasta el momento al alcance de la mano, crear redes de aumento de conocimiento adquirido en función de las cosas que nos interesen y reproducir en la realidad todo lo que necesitamos y deseamos sin acudir a la industria centralizada.
La autogestión  de las comunidades, gracias a la tecnología y la posibilidad de no depender de los sistemas centralizados, hace que las personas puedan plantearse nuevas maneras de asociación, además de vivir de forma independiente del sistema.
No hay respuestas fáciles, pero en la interacción con los ciudadanos, está la clave. En la modelación de lo pequeño está la construcción de lo grande. Los fab labs introducen un nuevo código, un nuevo ADN de organización de las personas que permite desarrollar una realidad más feliz y sostenible. La aparición de los fab labs han dado pie a la irrupción de un nuevo modelo de producción que incluye a toda la inteligencia social en la participación de una gran red de conocimiento y puede aportar soluciones complejas a problemas complejos.
El avance de la ciencia, la tecnología y el conocimiento compartido, están dando respuestas efectivas a la solución de problemas que los modelos políticos no están ofreciendo. En la máxima que dice que no se pueden esperar resultados diferentes con los mismos procedimientos, los fab labs han dado con la clave para salir del agotamiento que acusa nuestra edad post industrial.
Edición  y texto Carmelo Lattassa

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