miércoles, febrero 05, 2014

Cuestionando los pilares de la biología. Entrevista con Máximo Sandín.


El suelo  guarda la memoria y de la misma forma en que los chamanes llaman abuelas a las piedras, porque conservan la memoria, así los paleontólogos  hacen las veces de exploradores de nuestro pasado.   Una suerte de scout paciente que observa nuestros orígenes y establece una relación con lo que hoy entendemos como materia viva.
La memoria de nuestra existencia está en la propia tierra, ella nos responde a las preguntas inevitables, el quién, cómo, cuándo, dónde, por qué de nuestra existencia… y aunque aun  no hemos definido el para qué estamos aquí, al menos podemos ver un rastro claro de la huella de nuestros antepasados.
Máximo Sandín se atreve de forma documentada a explorar  una de las razones de nuestra existencia, explica nuestro arribo a la realidad del planeta como especie y revela una verdad conmovedora, que el sentimiento de separación entre nosotros y el resto de las cosas es una ilusión. Que la experiencia viva de la humanidad no deja de ser un gran acto colaborativo, que hace que pequeños seres como los microorganismos sean responsables de la existencia de organismos complejos como los seres humanos y la multitud de especies que habitan el planeta.
El gran manto de microbios, bacterias y virus que pueblan la biósfera interactúan de forma dinámica de manera que se garantice la existencia tal y como la conocemos. Entender que la evolución no es un proceso lineal y analógico sino que de pronto irrumpen las especies allí donde no existían, con unas características específicas para abordar el medio que las hace eficaces haciendo que desaparezcan otras, hace que la percepción estable que tenemos los seres humanos de nosotros mismos se torne en un hecho inquietante.
La forma en que entendemos la medicina donde los agentes externos son interpretados como patógenos que hay que atacar, en una realidad de la que hay que defenderse, incrementan la sensación de que estamos separados del resto del mundo vivo. La industria farmacéutica se ha desarrollado bajo este paradigma, demostrando una gran eficacia y sin embargo, con resultados contraproducentes a largo plazo.
Estas cuestiones tan complejas son las que responde Máximo Sandín en esta entrevista;  evitando dar respuestas simples a asuntos difíciles consigue sintetizar un punto de vista que va ganando cada vez más espacio entre los científicos dedicados a la salud y a nuestra existencia como especie, que estamos compuestos por virus y bacterias como testimonio de un pasado en el que los microorganismos se asociaron para sobrevivir  en un medio que de otra forma les habría aniquilado.  Así se pone de manifiesto que el hecho de estar vivo es un gran acto de colaboración entre todos los seres.

Edición: Carmelo Lattassa

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