miércoles, noviembre 06, 2013

La certeza de Nicolás Maduro y por qué hay que manifestarse el 9N

Todo hombre tiene su lugar en el mundo, su lugar en el espacio tiempo.  Quien no sea capaz de al menos intuir tal cosa corre el riesgo de ser arrastrado por el destino.  Es difícil reprocharle a un hombre dócil pero ambicioso que haya aceptado ser el líder del país y continuar siéndolo después de la muerte del difunto presidente Hugo Chávez Frías.

Como dijo él mismo al final de la campaña electoral, no esperaba esto pero aquí estoy. O algo así dijo. El caso es que Maduro contravino todos los principios del chavismo y enterró definitivamente las expectativas de los seguidores del comandante al hacerse con el poder aun a sabiendas de su incapacidad como líder inspirador dispuesto a demostrar su superioridad ética y moral. En menos de un año,  un tercio del chavismo ha perdido la confianza, no ya en el presidente en el que cada vez se cree menos y produce mayor animadversión, sino en el propio futuro del modelo político e ideológico del chavismo.

El hueco en el alma chavista que ha dejado el líder, ese vacío desolador que deja el ser amado y admirado es experimentado simultáneamente que se observa la cínica y oportunista forma de hacerse con el poder del entorno inmediato de Maduro que por cierto, es parte de la línea dura del chavismo. Los demócratas, una vez superada la náusea profunda que producen los tejemanejes del poder y sus constantes traiciones y miserias en el mejor estilo medieval pero sin su glamour aunque sí con su mismo olor. Digo que los demócratas contemplan como  pese a los ataques constantes y acusaciones de sabotaje y guerra económica la gente cree cada vez menos en el proyecto.

En pocas palabras y respetando su identidad como persona y ser humano, la gestión de Nicolás Maduro y su puesta en escena como líder se puede entender estrictamente como una auténtica basura.  Pero ahí interviene el factor más importante de esta supuesta batalla contra la burguesía que no es otra que su propio amor al poder, evitando a toda costa que surjan nuevos líderes dentro del chavismo que pudieran eventualmente sustituirle, en cualquier caso ya todos sospechan que Nicolás Maduro, al igual que Diosdado Cabello son ampliamente multimillonarios.

Esta visión, y la del hecho de que el país está literalmente cada vez peor hace que la oposición piense que el chavismo en si mismo está débil, y que caerá rápidamente. Pues no,  la certeza de Nicolás Maduro radica en los aspectos más perversos de su fracaso como político. En 14 años y desde que se instaurara el plan Bolívar 2000 el pueblo se ha acostumbrado a las redes clientelistas a cambio de casas, muebles, becas, y toda clase de iniciativas que han servido no solo para mantener a buena parte de la población en un estatus falso sino creando una grave dependencia del gobierno. Los pobres hoy más que nunca y ante la enorme falta de expectativas de desarrollo individual, se aferran a las prebendas del gobierno que bien sabe exigirles votos a cambio.

Ninguno de los dos grandes líderes consigue transmitir a la población su mensaje bien sea de cambio o de continuismo aunque si se puede apreciar que el discurso de Capriles de trabajo y progreso va calando sutilmente entre las filas del chavismo, pero es especialmente porque Nicolás Maduro no sirve para nada.
El cuento del sabotaje económico no le resulta creíble a la mayoría de los pobres que piensa que el chavismo está desgastado pero la sensación de sosobra e inestabilidad es tal que nadie se atreve a liberarse del modelo.  Pendientes de la supervivencia y acostumbrados a la corrupción a espuertas del chavismo el pueblo venezolano se preocupa especialmente y en este orden, por la inseguridad, desabastecimiento, alto costo de la vida, desempleo, falta de servicios públicos  y en último lugar y lejos de todo la corrupción y la crisis política.

Por otra parte el chavismo activo políticamente e ideologizado  es consciente de esta situación y sin dejar de ser leales a la estructura han redoblado su acción mientras que la oposición, es decir, los votantes de la oposición han perdido igualmente la esperanza parcialmente en el éxito debido a los escándalos de corrupción interna, los tránsfugas pero sobre todo por el escaso nivel de los líderes de segundo nivel. 
Y es importante que la propia oposición se de cuenta de esto, es decir, de la ciudadanía, porque al final y al parecer, se trata de elegir el cambio de opciones o mantener a un hombre que se gana a pulso que le falten al respeto como Nicolás Maduro. A pesar de la enorme cantidad de dinero invertida en mejorar su imagen él sigue viendo a Chávez entre los muros de hormigón y hace que sea imposible mejorar su imagen. Maduro habla casi exclusivamente de política y del enemigo, pero no da soluciones.

En este panorama el chavismo se abre cada vez más a la posibilidad de un referendo revocatorio en la búsqueda de otras opciones a corto plazo, finalmente Nicolás Maduro es una molestia para todos, para los chavistas especialmente.  Especialmente cuando en medio del boom de consumo no han sido capaces de identificar el modelo político económico de Cuba que ha ido haciéndose presente cada vez más. Por otro lado, solo un tercio del chavismo le teme a un gobierno de la oposición, tal es su fortaleza.
Lo que es importante para los que apoyan a Henrique Capriles es que el 8 de Diciembre no es visto como un punto de inflexión, ni como un termómetro por la mayoría, solo los venezolanos en el extranjero se percibe de esta forma y se mantiene el deseo de ir a votar sean cuales fueren las condiciones y el clima político para hacerlo.

Ante la posibilidad habitual  de que disminuya el volumen de participantes y de ahí que el chavismo se aproveche de esta circunstancia poniendo en funcionamiento su maquinaria, sin embargo, la clave está precisamente en eso,  en promover el voto masivo, es la mejor opción a pesar del enorme estado de descuido en que se encuentra la Mesa de la Unidad.  Los candidatos independientes de uno y otro bando están tomando protagonismo ante la escabrosa actuación de sus organizaciones según en qué contexto y lugar.


Una de las características fundamentales  de la oposición es que considera que salir a la calle es peligroso e inútil.  Piensa más en el juego de retaguardia y en la opinión de pasillo que contrasta con la enorme capacidad de acción de calle que tiene el chavismo.   Es por eso que es fundamental que la ciudadanía salga a la calle. Salga y haga democracia, que se permita incluso proponer nuevos líderes en loor de un cambio de rumbo sano y en el empeño de una mejor economía que traiga una verdadera prosperidad.

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