miércoles, noviembre 20, 2013

CARTA ABIERTA A MIS PAISANOS VENEZOLANOS

Nota: Me salió así de largo, les pido disculpas porque con el poco tiempo que tenemos es engorroso, pero les agradecería que lo leyeran hasta el final.

Estimados ciudadanos venezolanos, quisiera compartir con ustedes, la siguiente reflexión. Verán, en las redes ocurren una serie de fenómenos muy desagradables cuando se desconoce la cultura de la red. Hasta ahora y casi que hasta la pérdida de Globovisión todo era unilateral y centralizado, de manera que parecía, aunque a veces no fuese así, que todo estaba marcado, que había una estrategia que nos tomaba en cuenta a todos y de paso nos ahorraba el proceso de reconocernos con los demás, con nuestra identidad, cultura, estatus social, etcétera.  Hablo de la dirigencia política pero también social, moral y ética.

 Sin embargo resulta que ahora solo tenemos la red, se ponen en evidencia la enorme distancia que entre todas las personas y la necesidad de juntarnos y organizarnos, especialmente la enorme distancia entre la dirigencia política y la ciudadanía,  cosa que está haciendo más justos y precisos los intercambios de opiniones y las sinergias ejecutivas (quién manda, por qué manda, cómo manda), los enchufados y los oportunistas políticos se ven en la necesidad de explicarse, de contrastarse con los demás y nuestros líderes deben de paso ser muy cuidadosos con lo que dicen dada la cultura de la netiquetas y la forma en que se vierte la información en red.  La red no solo tiene sus propias reglas del juego, sino que tiene su filosofía, pero ahí que la gente la aborda como si estuviese a pié de calle y de paso se escuda en el teclado. De manera que viene alguien dice algo terrible, le da a enter y luego se va a ver el partido, o lo que sea.

  Digo esto para invitarles a que reconozcan el nuevo terreno desde donde se está organizando la oposición no como un medio en sí, sino como una realidad virtual global. Nos organizamos y nos ponemos de acuerdo en red y luego actuamos. ¿Qué pasa? Bueno, por ejemplo que la red tiene a los odiadores, esos a los que todo les parece mal, tanto de unos como de otros, los llorones o plañideros, aquellos que la usan solo para quejarse y lamentarse, los que solo protestan y están todo el día diciéndote y trabajando intensamente para encontrar esa página que ni te imaginabas que existía para decirte. ¡Mira, qué horror!  Los trolles, gente especializada en reventar el concierto de cualquier conversación, cualquier foro, cualquier esquema de trabajo, y entre medias de todo eso, estamos nosotros que de vez en cuando somos un poco de todo eso. Todo hay que admitirlo.

   La forma, la regla no escrita para superar eso es simple, es a parte de usar las netiquetas universales,  no tomarte todo en plan dramático, la red no es la realidad, no tomarte nada como algo personal, ni siquiera la política, el que no sirve que se quite y punto, seguro que será bueno para otras cosas.  El ego es una enfermedad del sistema que destruye los lazos que se tejen en las redes, tanto las virtuales como las físicas,  la calidad de la información y especialmente reconocernos como humanos.

 Como verán es algo más universal, más abierto. No se trata de poner orden en una reunión de amigos o conocidos sino de crear redes de comunicación que sirvan para crear vínculos y pasar información de calidad destinada a la acción cotidiana. Si somos meros receptores pasivos de todo lo que está pasando en Venezuela es lógico que ocurran situaciones de estrés, rabia o de simplemente mandarlo todo a la porra, al fin y al cabo es de nuestras familias que hablamos, de nuestra memoria, nuestro pasado, nuestro país.

  Aun no hemos llegado en nuestra evolución como sociedad al punto de que no necesitemos políticos porque todos seamos políticos, es decir, seguimos en la adolescencia y necesitamos de un guía que ejerza de ser antropomorfo, padre, guía, líder, etcétera, pero en la red, todos somos iguales, y si Henrique Capriles, por ejemplo, saliera a decir lo que realmente piensa de todo, posiblemente algunos se enfadarían porque todos tenemos un punto de vista (imagínense que Henrique dice que las Águilas del Zulia son lo mejor que le ha pasado al país y tu eres un magallanero de tomo y lomo por decir algo), una visión y para bien o para mal, nadie tiene un conocimiento de conjunto que lo abarque todo, es decir, nadie sabe todo de todo, de manera que la única forma de resolver esto, en vez de usar a la gente políticamente en convocatorias públicas para luego decir cualquier barbaridad que se le pase por la cabeza, hecho del que hemos sido testigos varias veces, establecer juegos de poder irresponsables, y pretender que somos más que los demás o que la gente nos debe algún tipo de lealtad porque sí, porque soy hijo de tal o cual o soy miembro del partido X, o porque me pusieron ahí, repito, debemos y es urgente, organizarnos en la red, hermanarnos y actuar.  La condición política ciudadana no es exclusivamente electoral, requiere del acto de resolver los problemas de la comunidad y de establecer liderazgos positivos reconocibles.

Hacer cosas por la comunidad, no solo pretender tenerla a nuestros pies, ganarse el liderazgo a pulso. Aquello que se basa en la acción, el trabajo, la colaboración es mucho más fuerte y efectivo que cualquier propuesta piramidal que haya y permite que directa o indirectamente la opinión de todos quede incluida allí donde nuestro trabajo es efectivo. Los abogados de leyes, los informáticos de redes, los ingenieros cada uno en su área. Así es como podemos modelar una realidad. 

Hasta ahora el liderazgo político se ha determinado por la premisa del que más aguante, el que resista hasta el final, el que más manipule, el que mayor capacidad de hacer componendas o negociaciones y cuando sale bien, el que mayor capacidad de gerenciación tenga. Es decir, cuando ya la gente está harta, quemada, desanimada de tanta toxicidad, entonces el que queda el último ser lleva todo el pastel ó aquellos capaces de coordinarse lo suficientemente bien en torno al poder como para quedarse todo. La exigencia política actual nos lleva a los ciudadanos a implicarnos más y mucho más activamente, nos lleva a organizarnos y a hacer sobre y en la realidad.

 Es por eso que la convivencia amable, la organización y la profundidad en nuestros actos se hace urgente y necesaria.  Que un líder nos amenace, que se crea que debemos saltarle la comba, estar a sus pies o que pretenda que nos creamos que vivimos en la Edad Media y le debemos ciega obediencia, nos obliga a que le pidamos que vaya urgentemente a sanarse, a un terapeuta, psicólogo o psiquiatra y a que haga una poderosa actualización de su percepción de la realidad.  Es decir, pedirle amablemente "que se ubique".

 Algunos incluso se esfuerzan en que reconozcamos sus medallas autoimpuestas, y sus pequeños esfuerzos cuando sobra una enorme cantidad de gente que ha trabajado duramente y ha padecido las miserias del oficialismo en silencio y sin tanta necesidad de reconocimiento, el liderazgo se legitima en la acción.  Quien no entienda esto desde la esfera de poder donde se encuentre  nos conducirá nuevamente al fracaso como nación.

Por último y volviendo a la cuestión de la red, un foro en Facebook es solo una herramienta que sirve para contaminarnos de todas las expresiones que mencioné al principio, si no está dotado de un propósito como comunidad.  Qué hacemos, por qué lo hacemos, para qué lo hacemos, dónde lo hacemos y cuándo lo hacemos. Son premisas necesarias de responder incluso para el amor.   Un saludo, un fuerte abrazo y que pasen buenas tardes.

PROPUESTA DE CONSENSO

Termino esta reflexión con una propuesta de consenso: A partir de ahora y hasta el ocho de diciembre no dejemos de repetir por las redes que hay que ir a votar el 8 de Diciembre, dejemos de quejarnos y concentremos nuestras fuerzas en ello, el 8 de diciembre. El lema que propongo es:

Ciudadano, lo que te separa de la barbarie es tu voto. Ejércelo el 8 de diciembre.

Y este otro:

Venezolano, organízate en tu comunidad por la democracia, vota el 8 de diciembre.


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