lunes, septiembre 09, 2013

Hernán Rivera Letelier: “Nicanor Parra cambió la concepción de la poesía en la lengua hispana”.



 Hernán Rivera Letelier (Talca, Chile, 1950), ha dado de lleno en la literatura chilena; su preocupación por recrear temas de la pampa de su país, la naturalidad con que asume su origen laboral, y la dureza de su rostro moreno surcado de arrugas que asemejan grietas en la tierra, le convierten en paradigma de un escritor que rompe con los clichés al uso en la literatura latinoamericana.


Se expresa con llaneza y sencillez confiada, no hay pose, manteniendo unas formas de expresión pura que señalan sus orígenes. Es el muchacho que creció entre los zorros viejos de la pampa chilena, con la mirada como el desierto, dura y árida por fuera y rica por dentro. ¿Cómo son los mineros del desierto? ¿Cómo reflejan en sus rostros y su naturaleza, la fuerza recalcitrante del entorno? Sólo hay que ver a Hernán Rivera Letelier para comprenderlo.


-¿De qué manera cree usted que afectó la dictadura a la cultura chilena?.

-- El golpe de Estado en Chile produjo un gran estancamiento en todo, no sé si un retroceso pero sí se detuvo el proceso de evolución del arte en general, la poesía, la prosa, la música, etcétera. Solo se aceptaba el arte que no estorbara, que no fuese punzante, pero creo que subterráneamente se siguió haciendo cosas. Por ejemplo, yo escribí mucho durante la dictadura,  no pude publicar pero escribí, y al finalizar la dictadura pude publicar cosas que fueron fraguadas en silencio durante todo ese tiempo.

De todas maneras es verdad que la concepción del arte cambió casi radicalmente, la concepción de la poesía, la pintura, el teatro. La dictadura se convirtió en la musa. Se utilizaron nuevas expresiones como “toque de queda”, “exiliado”, y otras palabras del estilo que los chilenos no conocían hasta el 73.

-¿Y con la llegada de la transición?.

-- Con la transición nos llegó una democracia que aun no está completa, una democracia enfardelada, anudada por todas partes, y hemos tenido que empezar a desembalar la libertad. Y con el arte pasa lo mismo, aun no nos expresamos con toda la libertad que corresponde. Hoy ha aparecido una generación de prosistas que no existían, gente joven que escribió durante la dictadura que empezó a mostrar sus cosas con la llegada de la democracia.

La poesía es mejor que la prosa en Chile, pero es verdad que para hablar de cosas como tortura, violencia, opresión, es mejor la prosa, la lírica resulta demasiado dulce para hablar de cosas tan duras.

- ¿No existe la posibilidad de que pervivan en el tiempo elementos coloniales en la sociedad chilena, toda vez que hace muy poco en el tiempo que ha desaparecido la figura legal de los hijos legítimos e ilegítimos o que se haya legalizado el divorcio?.

-- Chile no vive de cara al siglo XXI, eso es casi una pose, porque el nuestro es un país demasiado conservador, la derecha está contra la ley de divorcio, en contra la píldora del día después y contra todo lo que suponga un cambio en la sociedad. Es verdad que en muchos estamentos sociales vivimos en la época de la colonia, las forma ha variado según los trajes de nuestros tiempos pero el fondo sigue intacto, no sé como.






Hace algún tiempo se decía que Chile era el jaguar de América, o los ingleses de América, pero eso no es más que una pose, la verdad es que la riqueza sigue estando en poquísimas manos, que las cifras de la macroeconomía son buenas pero solo para esos pocos y, como ocurre en casi todo el mundo, las diferencias entre pobres y ricos son cada vez mayores.

- Alejandro Jodorowsky se ha convertido en un paradigma cultural en el mundo de habla hispana, ¿en qué parte se encuentra Jodorowsky respecto a Chile?

-- En ninguna parte, sobre todo porque él lleva muchísimos años fuera de Chile y él ha evolucionado hacia algo que nada tiene que ver con nuestra realidad. Por otra parte está el hecho de que él pertenece a un cierto tipo de artista que como Roberto Mata se han quedado mirando a Europa. Mata decía que Chile era ese paisito que debía ser trasladado e instalarlo cerca de París.  No veo a Jodorowsky en Chile en ninguna parte, ni siquiera en ese dejo de nostalgia que tienen esos artistas que están lejos de su país.

PROVINCIA Y DESIERTO.


- ¿En qué lugar está la poesía contemporánea chilena?.

-- Nicanor Parra cambió la concepción de la poesía en la lengua hispana, dio pié a magníficos experimentos de la palabra, y debo añadir que la poesía chilena tiene un nivel muy alto en la lengua hispana, mucho más alto que la prosa que se hace en el país. Hoy por hoy existe una generación de poetas nuevos, muy buena, a parte de los muertos claro está. Gonzalo Rojas, Raúl Zurita, Oscar Hahn, Manuel Silva Acebedo, en fin, un montón de grandes poetas.

Nosotros hacemos anualmente un encuentro de poetas llamado Chile poesía, y hace poco se tiraron poemas desde aviones sobre el palacio de la Moneda, se han leído poemas desde los balcones del palacio, como si se estuviera oyendo el último discurso de Salvador Allende.

- ¿Cuál es su mayor fuente de motivación para escribir?.

-- Soy de provincia y escribo sobre la provincia, escribo sobre el desierto, mi desierto, el de Atacama.  Estoy desenterrando una historia que en Chile querían olvidar, porque es una historia que estorba mucho a ciertos políticos. Es la historia del salitre y los mineros de Atacama. La historia de esa gente es de grandes injusticias sociales, morales, laborales, matanzas y masacres de obreros, y lo que yo hago es restregarle por la cara esa historia a todos los que quieren olvidarla.


La última novela que escribí fue sobre los sucesos de Santa María de Iquique, que fue precisamente una de las atrocidades cometidas contra los obreros, esa que cantan los de Quilapayún y que recuerda como a principios del siglo XX se alzaron 15.000 obreros en contra de la injusticia del patrón y fueron ametrallados. Y la motivación está en mi padre, que murió de la silicosis, precisamente una enfermedad de mineros, y que padeció muchas injusticias. Fue sobreviviente de la matanza de San Gregorio. Yo me crié en esa pampa, mis compañeros de trabajo fueron viejos zorros de la pampa, entonces escribir esta historia se convirtió en un hecho casi personal.   

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