sábado, julio 13, 2013

LA HORA DE LA SOCIEDAD CIVIL VENEZOLANA Y LA INDIGNACIÓN DE UNA AMA DE CASA.

"La democracia participativa presupone la capacidad de la gente normal para unir sus limitados recursos, para formar y desarrollar ideas y programas, incluirlos en la agenda política y actuar en su apoyo. En ausencia de recursos y estructuras organizativas que hagan posible esta actividad, la democracia se limita a la opción de escoger entre varios candidatos que representan los intereses de uno u otro grupo que tiene una base de poder independiente, localizada por lo general en la economía privada"
 Noam Comsky

Fotos de Noé Pernía





No digo nada raro cuando expreso que la política tradicional está en crisis, si no ya tocando a su fin en la historia  (algunos dirán, menos mal), la política partidista y sobre todo la basada en la representatividad de una forma de liderazgo cada vez más decadente y sin luces, y ante una ciudadanía cada vez más consciente y organizada pierde fuelle frente a las reivindicaciones y exigencias de la ciudadanía.

Ocurre que las personas ya no se fían, no responde de la misma forma obediente al mandato de los políticos porque estos, especialmente en tiempos de crisis, solo acuden al reclamo de su propia supervivencia.


Ahí que surgen ciudadanos como María Otazo Hernandez, que de forma numantina y no sin cierto carácter de urgencia ha liderado este viernes 12 de Julio a las 9 de la noche, una protesta en la puerta del Sol destinada a denunciar la violencia y la muerte como una consecuencia precisa del mal hacer gubernamental en Venezuela.

Solo en el año 2012 murieron por asesinatos intencionados más de 23500 personas, lo que da un indicador de aproximadamente 78 muertos por cada cien mil habitantes y en lo que lleva de gobierno el llamado proceso chavista desde el año 98, más de doscientos mil muertos.



No hay nada que diga el líder de la oposición, Henrique Capriles Randonsky, o que diga cualquiera de los diputados de la oposición que sirva para dimensionar la magnitud de este drama. Todas esas personas tenían nombre y apellido y por supuesto eran familiares de alguien.

Como respuesta, el gobierno y tras varios años de una sordera incomprensible, como no haya sido deliberada,  ha sacado al ejército a la calle que en algunos casos ha actuado con una violencia fuera de lugar, como acaba de ocurrir hace poco en el Estado Falcón donde efectivos militares acribillaron a una madre y a su hija, matándolas a ambas. Para que se hagan una idea, se encontraron más de 50 proyectiles, pero eso no es lo peor,  los guardias abandonaron el sitio.



Así pues entre la delincuencia común y los excesos de la policía y efectivos de la Guardia Nacional, la ciudadanía vive sumergida en el miedo, víctimas azarosas de las circunstancias.  Es por eso que cada vez más los ciudadanos actúan ante la inamovilidad política, ante la amenaza por parte del gobierno ante cualquier movilización ciudadana. De ahí que actuar, como lo ha hecho María Otazo, de ahí que hacer política, hacer asambleas ciudadanas donde todas las personas sean iguales, planificar acciones de calle por pequeñas que sean, son una prioridad para los amantes de la democracia. Salir a la calle, defender los derechos, exigir mejor gobierno, prosperidad, seguridad, educación de calidad, libertad y todo lo que nuestros antecesores han conquistado sea hoy la prioridad número uno de la sociedad civil. Recuerden, luchamos por los mejores valores, por una ética de alto nivel, pero en la acción, el límite es la imaginación.  

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