martes, mayo 21, 2013

POR EL CAMBIO PACÍFICO, HOY MÁS QUE NUNCA TODOS SOMOS NECESARIOS.


HOY MÁS QUE NUNCA LA CIUDADANÍA HA DE HACER POLÍTICA Y CERRARLE EL PASO A LOS CORRUPTOS Y MERCACHIFLES.

No deja de ser rico y estimulante la forma en que la izquierda española utiliza el caso de Venezuela y lo que sea que haya creado Hugo Chávez como espejo en el qué mirarse en lo que ocurre en España. Utilizan argumentos ideológicos propios de la era bolchevique de la que todos sabemos que acabó en un ejercicio del poder perverso por parte de José Hombre de acero (eso es lo que significa Stalin).  Bueno, Juan Carlos Monedero y compañía, se legitiman bajo recursos semánticos y pervirtiendo el lenguaje,  en su país de las palabras ha decidido utilizar el poder de las mismas para hacer propaganda política de la más baja estofa. Propaganda sí, y poco más porque cuando son confrontados con la verdad el recuso inmediato es que la derecha hace esto y lo otro.

 El juego es este: te digo que aquellos son los malos, nosotros somos los buenos y tu a hacer lo que está mandado.  Nada más perverso proviniendo de un tipo que dice creer al igual que yo, en la participación ciudadana en el 15M. Pero lo cierto es que precisamente porque el modelo asambleario se parece al gobierno de la mayoría (bolchevique), empiezan a dar síntomas de que precisamente eso es lo que quieren. Elevar desde la asamblea a un líder supremo que los guíe hasta el infinito y más allá con Monedero como asesor. Eso como mínimo es retro de mal gusto. Monedero encontró en Chávez a su príncipe con el qué refrendar las tesis de Maquiavelo, un príncipe para todos al qué coronar como el rey bueno de todos los cubanos, venezolanos y españoles del mundo y ya que estamos de la América toda…

Bueno, lamentablemente sus tesis se han ido a la basura porque el comandante falleció, porque no existe la posibilidad de un rey bueno si no ocurre sobre un estado bien asentado y todo lo que el caudillo tuvo que hacer para emprender su cruzada, ha degenerado en corrupción, entreguismo al Estado cubano por parte del gobierno venezolano y cesión de soberanía en todos los sentidos. Ni en la época en que Venezuela estuvo regida por la cuarta república el país perteneció tanto a otra entidad nacional como ahora.

Resulta patético ver al señor Cayo Lara cantando cánticos descontextualizados de ¡Vivas! a la revolución cubana cuando es más que obvio que se han fosilizado convirtiéndose en un quiste canceroso en medio de una realidad cada vez más líquida. La ciudadanía es más consciente, maneja información casi en tiempo real pero ahí que sigue aspirando a ser el líder decimonónico que jamás podrá ser de una sociedad civil cada vez más autoconsciente.

La denuncia expuesta ayer por un diputado de la oposición, quien además aportó una grabación de cerca de una hora, sobre cómo el presentador de un programa de televisión le rendía cuentas a un jefe de los servicios secretos cubanos en Venezuela el señor Aramis Palacios, desvelando todos los entresijos de corrupción que hay en las cúpulas del gobierno, resulta cuando menos infamante.

Aquí les dejo la grabación que fue expuesta ayer a los medios de comunicación y en  la que Mario Silva acusa de haber sido un montaje del Mossad israelí. Juzgue usted mismo.


Pero ahí que personas como Juan Carlos Monedero, Cayo Lara o lamentablemente para mi, el alcalde de Marinaleda el señor Gordillo (y miren que lo admiraba), aplaudan este esperpento de revolución.  Y lo digo porque si esto no lo sabían de antemano entonces es que no valen ni media como ideólogos o políticos.

SIMILITUDES Y DESGRACIAS

Y es verdad, existen graves similitudes, tanto en España como en Venezuela, en ambos casos  el poder se ha enrocado sobre sí mismo dejando a la parte baja de la población prácticamente a su suerte y al borde de un estallido social. Las fuerzas coactivas del Estado contienen la situación y aunque es verdad que en España el imperio de la ley se está haciendo valer, lo cierto es que no da a basto.  En Venezuela regalan casas que ahora cobran y aquí se dan ayudas mínimas para que la gente no explote.

El poder acusa, culpabiliza y en definitiva maltrata a la sociedad civil tratándola como pordioseros a los que hay que mantener en la ignorancia. Esto es del todo bajo medieval. Las diferencias en la crisis hacen de ambos ejemplos las dos caras de la misma moneda.  En España se tira la comida, en Venezuela escasea, en España hay un control relativo de la ley que es más eficaz en la parte baja de la pirámide, en Venezuela el control lo ejerce el amedrentamiento y la delincuencia, sin embargo, en ambos casos hay un elemento común, el poder abusa de la mayoría, el saqueo parece evidente y en realidades que bien podrían estar siendo prósperas como lo es la de ambos países los ricos y poderosos abusan, mienten, persiguen y castigan a los de abajo.

En ambos casos se le pide a la ciudadanía que actúe por la fuerza de la ideología, en España con la fe, pero una forma muy específica de la fe católica demasiado cercana a aspectos de la iglesia  reaccionaria.  Y en Venezuela a través del chavismo que viene a ser más o menos cierto marxismo, caudillismo buenoide, procesado por el comandante. En Venezuela a la gente en general no les interesa Marx sino lo que dijo el comandante Chávez y desde ya es más que obvio lo que está pasando en Venezuela, Chávez es un elemento del pasado y gobiernan, bueno, esos que gobiernan.

Pero ahí que burgueses asalariados como Juan Carlos Monedero, o conspiradores disfrazados de pseudo hippys como el señor  Pablo Iglesias ó acartonados marxistas que evocan cánticos de gestas gloriosas que jamás ocurrieron como Cayo Lara y Gazpar Llamazares, pretendan resolver los problemas reales de la sociedad civil por la misma vía de siempre, por la demagogia. Ellos culpan a los malos de su maldad y así justifican sus errores y miserias. Esperen que voy a vomitar.


NI DE IZQUIERDAS NI DE DERECHAS

Ha sido la propia izquierda, es decir, las plataformas de izquierdas, quienes introdujeron esta matriz de opinión en el 15M  cuando dijeron que eso mismo lo decía    José Antonio Primo de Rivera como ideólogo y fundador de la Falange.  Bueno, no se puede ser más desgraciado, aquel que se le ocurrió la brillante idea de obligar al 15M a cambiar de rumbo hacia la izquierda porque si no nos convertiríamos en fascistas.

A partir de aquí y del hecho de que todas las plataformas de izquierda, incluso las de extrema izquierda, han encontrado en el 15M un lugar, ¡cómo todos los ciudadanos! Donde expresar su visión política, se dedicaron a erosionar a algunas asambleas hasta el punto de convertirlas en células de Izquierda Unida o de plataformas antifascistas. Ya sé, ya sé, y ahora me dirán, quiénes, cuáles, etcétera y yo les diré, vayan a las asambleas, vayan y comprueben y enfádense con tanta manipulación injusta.

Porque verán, el problema es que la sociedad civil ya está preparada para el cambio, hace tiempo que nos dimos cuenta de que los políticos en general primero se cuentan ellos y mucho después a los demás y da igual si son de izquierdas o de derechas.  Lo que importa es el poder. Así que la sociedad civil empieza a transformarse y a salirse del sistema y va Izquierda Unida y los mete de lleno dentro.  Si el capitalismo financiero y las formas antiguas de poder son perversas y contraproducentes para la sociedad civil, esa forma de izquierda (que no toda), se comporta como el hermano horrendo del capitalismo que ya es horrendo de por sí.

Por eso es el momento de la ciudadanía, de hacer presión colectiva desde la acción pacífica pero valiente y presionar, y exigir, y vigilar que no vuelvan a repetirse los mismos mecanismos del pasado, no podemos esperar resultados diferentes en la historia repitiendo los mismos mecanismos. Es necesario prestar atención clara al lenguaje, exigir pruebas irrefutables, abandonar los autos de fe a los que siempre se nos convoca y actuar. Ser políticos las 24 horas del día, vigilar a los caudillos, exigirles las respuestas adecuadas, avanzar en la historia como verdaderos políticos en acción, y cambiar de una vez por todas el modelo de sistema en el que vivimos por uno más horizontal y con un propósito diferente que en vez de refrendar al poder nos obligue a refrendar el bien común a través de la democracia participativa. Esa es la clave. 

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