martes, marzo 04, 2014

LA SOCIEDAD QUE NECESITAMOS EN EL SIGLO XXI

Interruption, incoherence, surprise are the ordinary conditions of our life. They have even become real needs for many people, whose minds are no longer fed . by anything but sudden changes and constantly renewed stimuli. We can no longer bear anything that lasts. We no longer know how to make boredom bear fruit. So the whole question comes down to this: can the human mind mas­ ter what the human mind has made? Paul Valery



La centralización y la hipertrofiación de los núcleos urbanos siempre ha sido extraordinariamente costosa en recursos, además ha generado grandes deficiencias en las estructuras de interrelación ciudadana.  ¿Entonces por qué la centralización a lo largo de la historia?

Aquí un enlace con trozos del documental de Juan Carlos Rulfo En el hoyo:


Desde la génesis de los Ciudades Estados a los Estados Nación resultaba mucho más económico y favorecedor la centralización para el control de la ciudadanía, la generación de ciencia y tecnología para la supervivencia.  El factor cultural se desarrollaba no solo gracias al instinto gregario de los seres humanos, sino como contraste a los aspectos más conservadores de la vida rural.

Así pues la centralización en las ciudades ha sido el eje principal del desarrollo humano a lo largo del siglo XX, a pesar de que en la medida en que las ciudades son más grandes estas se hacen menos manejables, mucho más costosas en recursos energéticos y en insumos para la industria y la supervivencia.

Aunque en algunos lugares comienza a manifestarse ya la necesidad de invertir o reorientar esta tendencia esta sigue funcionando por inercia. Por ejemplo, desconcentrar la población a una ciudad como el DF México requeriría de una inversión extraordinaria en recursos. Pero, precisamente por su coste y por la enorme problemática que supone la concentración de población en cuanto a las necesidades logísticas para alimentarlas, como para darles educación, medios para el desarrollo tecnológico y cultural, lo que se impone es cada vez más la desconcentración de población en números que resulten manejables.


El proceso de desconcentración de población es posible, y la creación de nuevos núcleos urbanos autogestionables desde el punto de vista agropecuario, textil, etcétera es posible gracias a los poderosos intercambios de información que se producen en la red. No solo por la cantidad de conocimientos que se pueden adquirir a través de los motores de búsqueda como google o portales de vídeos como youtube, sino con potentes ordenadores de computación como ya lo está siendo el proyecto http://www.wolframalpha.com/ del analista de sistemas Stephen Wolfram con el que se puede transformar toda la realidad en unidades de información que pueden ser computarizadas.

Bien, el señor Wolfram ha generado una de los conceptos más rompedores de los últimos años: La implicación es que no hay atajos para llegar al futuro: tenemos que pasar por todos los pasos del sistema antes de que podamos decir a donde llegará. Esta  propiedad se conoce como "irreductibilidad computacional".





Por otro lado otros analistas plantean aplicar a la vida humana la llamada tecnología de la naturaleza que consiste en la capacidad que tienen los organismos vivos en generar procedimientos autónomos que hacen que por si solos sean capaces de tomar sus propias decisiones y al mismo tiempo favorecer el bien común colectivo y la viabilidad de la sociedad, aquí un ejemplo de este punto de vista aplicado a los sistemas de tráfico.


Así, lo que se plantea en el fondo es el salto a una sociedad 2.0 toda vez que esta en la que vivimos no solo es muy cara desde el punto de vista energético sino que resulta obsoleta. De ahí la urgente necesidad de transformar por ejemplo el modelo educativo, basado en formar a las personas para formar parte de la cadena de producción por uno que permita desarrollar conocimiento y tecnología. ¿Por qué? Porque la  clase obrera está dejando de existir gracias a la automatización y  el desarrollo del conocimiento.

Es posible pensar en la famosa “vuelta al campo”, pero en un contexto rural tecnologizado y automatizado, con acceso al conocimiento e interacción entre especialistas a gran distancia y con la ventaja de la reducción de las estructuras jerárquicas toda vez que los pequeños núcleos urbanos no solo se autoabastecerían produciendo excedentes de bienes y energéticos, gracias al sol y el viento, por ejemplo,  sino que deberían hacerse cargo de la res pública haciendo política, bajo la responsabilidad de que aquello que hacemos en local, afecta al mundo global.

De manera que ya es urgente la creación de nuevas poblaciones, o repoblar las abandonadas pero con un nuevo marco tecnológico y del conocimiento que permita la generación de cultura, avances científicos y la economía de recursos. Este sería pues el paso a una sociedad no solo del conocimiento, sino de la abundancia. 




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