lunes, mayo 13, 2013

EDUARDO MILÁN Y EL CLUB DE LOS ANTIPOETAS.

"No sabemos quién descubrió el agua, pero sabemos que no fueron los peces." Marshall Mc Luhan. ¿Te has dado cuenta del sistema en que vives?


Probablemente Eduardo Milán (Uruguay 1952), perteneció a aquella categoría de jóvenes complicados y sensibles, a quienes las dictaduras latinoamericanas rompieron en pedazos, o que en el mejor de los casos les obligaron a sacar de las entrañas, una poesía urgente, reflexiva y solidaria, mientras huían de sus países. De esa generación que reaccionaba contra la métrica, adentrándose en los predios de la antipoesía, surgieron poetisas y poetas que contestaron al mundo de la intolerancia desde sus respectivos compromisos políticos, y también contaron sobre la intimidad, y la audacia de la palabra.


Es posible que de la tez blanca y limpia de Eduardo Milán, surja una reconcentrada timidez, que le obliga a hacer un esfuerzo para explicarse abiertamente. Da la impresión de hacer difícil lo fácil y viceversa, apretando un poco las palabras medio oculto tras su barba y pelo blancos exactamente cortados. El haberse recorrido toda la geografía hispanoamericana, le pone en sintonía con el universo que abarca las ciudades del continente, desde Montevideo al D. F. mexicano. Eduardo Milán presenta “Querencias, Gracias y Otros Poemas”, una recopilación de su poesía desde 1975, hasta el 2003.
Huérfano de madre desde la edad de año y medio, vivió no solo la dictadura militar uruguaya sino también el encarcelamiento de su padre, condenado a 24 años de prisión por pertenecer al movimiento guerrillero  MLN Tupamaros. En 1979, se exilia en México en donde sigue viviendo.

¿Cómo relaciona su poesía con los poemas de autores españoles?

Yo la relaciono con lo que me interesa, como todo el mundo. No creo que tengamos tanto tiempo en la vida como para entregarnos a la noticia, o a lo que hay, sobre todo en este mundo tan aterrorizado. Uno tiene que cuidar su corazoncito. Lo que quiero decir es que en la relación que yo puedo entablar con la poesía española, y la lectura que se puede hacer de lo que yo hago, también va a depender de esas afinidades que tengo con algunos poetas y segmentos de la realidad. También está la cuestión de la llegada, que tiene que ver con el impacto de algunos autores, como lo es el caso de Benedetti que es un poeta con una capacidad de irradiación envidiable. Sobre todo cuando uno no es un Góngora y no pertenece a ningún tipo de secta de carácter poético. Este no es mi caso, yo no tengo esa facilidad de comunicación poética, por decirlo así.

¿Su poesía pertenece a un plan elaborado o es producto del azar?

En un tiempo las dictaduras militares sometieron a América Latina, y fueron absolutamente depredadoras, por decirlo de una manera rápida. Y padecer esta circunstancia es algo que lleva a vivir permanentemente salvándose la vida, con lo que no se puede pensar en proyectos de largo alcance.

¿En donde se encuentra usted con la línea de Idea Vilariño, o Roque Dalton, en la línea de los antipoetas?

Yo asumo, la antipoesía como parte de mi obra, pero no comparto nada con los poetas que usted menciona. Idea Vilariño es una excelente poetisa, con una poesía de construcción minimalista, reiterativa,  con una expresión muy concentrada, casi pobre, si es que hay algún valor en la pobreza. En el caso de Roque Dalton, su poesía se construye para el combate, es inmediata, es un escudo impalpable, en cuanto a lo que es el cuadro poético.  Él tuvo que escribir ungido por la práctica militante, de la lucha armada. Entonces, digo yo, no me veo emparentado con ninguno de los dos. Idea me parece muy respetable como poetisa y Roque, muy respetable como persona, porque poéticamente tuvo que hacer muchas concesiones a la inmediatez de su situación política y guerrillera.

DE LA CANCIÓN Y EL POEMA

¿Definiría un pensamiento lírico alternativo?

Pienso en canciones... No temo a la canción. No solo de los cantautores de los 70. Pienso en los cantantes del Brasil, que hacen un tipo de poesía elevada que quizá es la mejor poesía brasileña. Incluso en la actualidad se produce una lírica especial que abarca todo el país.

¿La realidad de la poesía musical que usted describe para Brasil, se puede acuñar al estilo de cantautores cubanos como Silvio Rodríguez o Pablo Milanés?

Sí claro, hay momentos de Silvio Rodríguez que son muy buenos, pero tiene una forma saturante, y tal vez se produce por lo que en un principio fue la circulación de su ideología, que lo hizo popular, pero que luego acabó por ser asfixiante. Ese uso político de su producto musical, ha abaratado su obra, hasta el punto de que soportar hoy en día “La Nueva Trova Cubana”, es un ejercicio casi físico. Pero no dejo de reconocer que Silvio Rodríguez es un hombre de talento. En cambio en Brasil, la dimensión política o social que puedan tener ciertas canciones, salvan lo que es la materia poética. Y esto es gracias a una tradición muy fuerte, y no se puede decir que es gracias al acicate político, como  al que fue sometida “La Nueva Trova Cubana”. La tradición popular cubana es riquísima, y tiene que hacerle frente a las deformaciones de la revolución.

¿Cómo es la experiencia personal de venir de un país rodeado por el tango y la música brasileña, y acabar en la tierra de la ranchera?

Yo conozco la ranchera muy tarde en mi vida, quizá por ello no sea tan relevante para mí, pero el tango tiene una gran importancia personal, es una prueba de que la música, surge como un producto natural sumamente digerido. Y para mi se convierte en algo importante en la distancia, cuando lo escucho con cierta extrañeza, y no con la relación que se tiene en Uruguay o Argentina de todos los días tango, sobre todo en ciertas capas sociales. Hablo de tango popular, y no de experiencias como Astor Piazzola, o de letras de Enrique Santos Discépolo, sino de letra y música juntos. En ese caso no estoy seguro de que funcione, como ocurre con los cantautores brasileños.

DE LA POESÍA ÍNTIMA Y  ALGUNA CRIATURA DEL BOSQUE


¿Se imagina declamando para el público o prefiere que se lean sus poemas en privado?

Uno de los principio de la poesía moderna establece que a partir de la escritura, la transmisión de la poesía, por la vía impresa establece una nueva relación con el texto. Por eso la reacción que pueda producir la poesía en un lector en particular, es diferente a la reacción colectiva que puede llegar a producir un poema declamado. En mi caso prefiero las claves de la lectura, sobre todo porque se establece una relación más íntima, que no depende de las formas.

¿Diría que con el desarrollo de la televisión, la radio y el cine hará que la poesía pierda su materialidad literaria y acabe por desaparecer?

Yo creo que si se lee menos, no es porque se lean menos libros, sino porque se lee menos en general. Nada indica que estemos hablando de un cambio en el paradigma de la percepción. Creo que la lectura va a seguir.

¿Qué opinión le merece un personaje como Carlos Monsiváis?

Él es un intelectual involucrado en todo lo que es la cultura mexicana. No existe otro personaje como él. Es único, incluso en el mundo. No conozco a ninguna otra persona como Monsiváis. Y es curioso porque el cayó mal al principio, pero luego acabó por acabó por ser aceptado como un dato de hecho importante en la cultura mexicana. No existe la cultura mexicana sin Carlos Monsiváis.  La cosa de Monsiváis es que habla de todos los temas y claro, a veces no se sabe si está bien o está mal, de lo que habla. Y eso es preocupante. Pero tiene una gran formación, es tan inteligente, y tiene esa capacidad de articular la realidad mexicana de manera tan feliz, que parece milagroso, sobre todo porque en México la relación entre cultura y Estado es íntima.

LA ANTIPOESÍA BAJO LA MIRADA DE NICANOR PARRA

En 1954 el poeta chileno Nicanor Parra publica su libro “Poema y Antipoemas”. A partir de ahí se le da nombre a una corriente que ya tenía sus propias firmas pero le faltaba un ideario y un nombre aglutinante. Ubicada dentro de las corrientes literaria de post vanguardia representada en Baudelaire, Rimbaud, Breton o Vicente Huidobro, la antipoesía expresa las vivencias del hombre masa o el hombre de clase media en un sistema capitalista. Los generadores de la corriente persiguen quitarle el carácter serio, solemne y grave, a la poesía que se venía escribiendo hasta ese momento. El objetivo era desacralizar la realidad y lo sagrado a través de frases hechas, la utilización inoportuna de un tono de lección magistral o la forma de conferencias, reportaje periodístico,  aviso comercial, o de advertencia.
Aunque en apariencia parecía reforzar los clichés vanguardistas, retomando líneas surrealistas, lo cierto es que los antipoetas han aborrecido el lugar común en la búsqueda de la audacia en la expresión lírica. Este movimiento que acabó por tener repercusión internacional, surge en Hispanoamérica de forma simultanea, representado por Idea Vilariño, Roque Dalton, el propio Cesar Vallejos, Nicanor Parra, Yolanda Pantin, Alberto Barrera, Antonio Cisneros y una serie de nombres y apellidos provenientes de todas las nacionalidades. La reacción urbana, también estuvo ligada a la política, pero salvo algunas excepciones sin una seña de identidad definida. Así se destaca el “Padre Nuestro” de Nicanor Parra, publicado en su “Obra Gruesa”, 1969.

Padre nuestro que estás en el cielo
Lleno de toda clase de problemas
Con el ceño fruncido
Como si fueras un hombre vulgar y corriente
No pienses más en nosotros.
Comprendemos que sufres
Porque no puedes arreglar las cosas
Sabemos que el Demonio no te deja tranquilo
Desconstruyendo lo que tú construyes.
El se ríe de tí
Pero nosotros lloramos contigo:
No te preocupes de sus risas
diabólicas
Padre nuestro que estás donde estás
Rodeado de ángeles desleales
Sinceramente: no sufras más por nosotros
Tienes que darte cuenta
De que los dioses no son infalibles
Y que nosotros perdonamos todo.
Es importante destacar que en este empaque poético, dejaron su influencia autores como Whitman o Lorca, y otros autores del verso libre que aportaron su sentido a la corriente como un delta que nutre al río, a la inversa. 

No hay comentarios: