sábado, abril 27, 2013

CÓMO VIVIR EN UNA REALIDAD LÍQUIDA PARTE I

"Mi concepto de democracia consiste en que el más débil debe tener las mismas oportunidades que el más fuerte. Esto jamás puede lograrse salvo mediante la no violencia. El verdadero demócrata es aquel que valiéndose de medios exclusivamente no violentos defiende su libertad y, por lo tanto, la de su patria y, en última instancia, la del género humano." Gandhi



Resulta que por fin vamos dejando la Edad Media atrás. Una Edad Media donde la representación de los diferentes aspectos de la vida eran enormemente sólidas y en donde los aspectos más flexibles de la realidad se dejaban a cargo de lo oculto y lo femenino. Un ejemplo de solidificación de ideas en la cultura occidental lo puede ser los roles que se le ha concedido a las mujeres durante siglos. Amputadas literalmente de todo el conjunto de toma de decisiones desde el poder, a la mujer se le ha negado prácticamente todos los roles concediéndole tres básicamente. El de madre, el de santa inalcanzable o el de puta. Los tres relacionados directamente con su sexualidad.
Hoy estas estructuras se han descodificado, hasta el punto de que la identidad sexual, la identidad laboral o familiar empiezan a pasar a un segundo plano donde prevalece un egoísmo básico de autopreservación y un régimen permanente de transitoriedad donde la forma no es lo importante sino el valor de la información. Resulta cada vez más difícil mantener estructuras jerárquicas de funcionamiento sin que la competencia de lo líderes no sea cuestionada en profundidad.  Y no me refiero a la envidia sino a la calidad en la toma de decisiones.
Deja de ser una contradicción ética el mostrar un rostro y proporcionar un tipo de información a los padres, que a los amigos que a la pareja o a los hijos para convertirse en una realidad de grados de conveniencia y de proximidad afectiva y de confianza.
Este egoísmo básico ha dado la falsa impresión de que en la realidad ya no se puede confiar en nadie, sin embargo lo que ocurre es un proceso de socialización más complicado que trasciende las estructuras rígidas anteriores donde la traición puntual no se convierte en un hecho definitivo sino circunstancial y lo mismo con el amor.
Esto no puede plantear un paisaje más desolador, observando a cada persona desde su esfera de intereses que pequeños maquiavelos intentando influir sobre los otros, consumiendo en la medida en que se pasa de ser un súbdito o ciudadano a un cliente exigente. Pareciera que el aislamiento y el retraimiento que obliga a las personas a asociarse con los demás por puras necesidades sensoriales resulta muy incómodo de aceptar, pero en ciertos estadios superficiales ocurre.




Aquí una crítica a las redes rizomáticas:





No hay comentarios: