domingo, marzo 03, 2013

José Vidal Beneyto: “El mestizaje universal es un hecho inevitable”

"No sabemos quién descubrió el agua, pero sabemos que no fueron los peces." Marshall Mc Luhan. ¿Te has dado cuenta del sistema en que vives?




José Vidal Beneyto (España 1929), presidente del Consejo Mundial de las Artes y Secretario General de la Agencia Europea para la Cultura, realiza una reflexión sobre el mestizaje como un hecho mundial inevitable. Desde su experiencia vital, pero también desde una reflexión como académico, Beneyto propone una revisión del concepto de la identidad personal y colectiva, del mestizaje y de la situación del hombre de hoy en el contexto de la globalización mundial.

MESTIZAJE Y MOVILIZACIÓN

¿Cuál es para usted el curso del mestizaje en el marco de la globalización mundial?

El mestizaje es una realidad global, de hecho, y a pesar de que en algunas culturas predomina un color de piel, respecto a otro, la verdad es que siempre ha existido un mestizaje poblacional y por supuesto cultural. La pureza racial, no existe, solo se utiliza de manera política, y en el peor de los sentidos, que no es otro que el excluyente. Esta idea del mestizaje se hace patente hoy en día, hasta el punto de que globalmente, esto es inevitable. 


¿Cómo se produce ese mestizaje?

Las movilizaciones de población en el mundo son elevadas, sean por unas razones o por otras, generando un desplazamiento de contingentes humanos que giran entre los ochocientos y los mil millones de personas anuales, en todo el mundo, y esto, fuera de los cómputos del turismo oficial. Esto supone que las personas interactuamos activamente en todos los sentidos, cultural y universalmente. En este sentido lo que realmente se convierte en algo prioritario, es lo que yo defino como “altermundismo”, y que no es otra cosa que el intercambio relativamente igualitario entre las  personas. Ciertamente este es el discurso de los mal llamados movimientos antiglobalización, que en realidad pugnan por una globalización basada en el respeto. 

EL HOMBRE 


¿Cómo podría definirse a sí mismo el hombre de hoy?

La identidad es aquello que hace que todo individuo o colectivo, sea lo que es, a pesar de estar sometido a continuos cambios, y a pesar de producirse la afirmación identitaria en contextos siempre cambiantes, es decir, el cambio de lo que le pasa a uno, de lo que le pasa a la comunidad a la que pertenece, del contexto o del lugar de donde viene. En pocas palabras la identidad es algo que hace que el hombre sea lo que es, a pesar de los continuas transformaciones del entorno, y a pesar de producirse la afirmación identitaria en contextos siempre cambiantes. 


¿En qué momento se produce el conflicto entre personas de distintos orígenes o grupos raciales?

El error de la concepción de la identidad, radica en que al conjunto de elementos que conforman esa identidad, se les crea que son estables, permanentes, homogéneos y complementarios, tanto a nivel individual como colectivo. Esta concepción de la identidad, es retenida por la mayor parte de las formaciones políticas y de los gobiernos. Y esta concepción no tiene nada que ver con lo que de verdad existe, porque la identidad, está hecha de una multiplicidad de componentes, visibles y  heterogéneos y a veces antagónicos, al que se añaden una serie de etiquetas de identificación de lugar, en la que cada persona es de una familia, una ciudad, un país un continente, etcétera. 


Pero cada persona decide qué actitud tomar ¿no?

Cada persona, al igual que el colectivo, es heterogéneo y contradictorio al mismo tiempo. En ella intervienen factores psicológicos y emocionales. Todos tienen conciencia de la apreciación que se tiene de sí mismo y en la que es importante reconocer que todas las personas se perciben como buenas y malas al mismo tiempo, inteligentes y cretinos, generosos y egoístas, con lo que de haber un cambio positivo, se trataría de una opción consciente de progreso y de relaciones económicas y sociales entre los hombres.





Esta realidad individual, esta diversidad de la percepción, responde a una dominante en el conjunto de datos que nos acontecen, sociales, económicos y sicológicos, forma parte de una decisión personal, la orientación que queremos que tenga esta dominante, basada en nuestros componentes positivos y negativos. Quien no resuelve sus componentes negativos, acaba asumiendo comportamientos patológicos, que se expresan socialmente en el racismo y la xenofobia.

¿Cómo se explica la globalización en este contexto?

La realidad mundial tiende a normalizar, homogeneizar, globalizar a fin de cuentas, esta realidad. El que los pueblos pasen por un período de adaptación y comprensión de este fenómeno, es algo natural, y que se produzcan fricciones también. La forma en que estos conflictos se resolverán, debe pasar por la conciliación del individuo consigo mismo, y por supuesto, con su realidad, en la realidad de que cada cual pertenece a una comunidad que también es cambiante.

El problema es que dentro de la realidad elemental del individuo, hay grupos que engañan de manera perversa a la colectividad, alimentando las diferencias entre los pueblos, estableciendo rangos de superioridad e inferioridad entre países y fomentando la separación y división entre todos. En este sentido es fundamental mantenerse combativos frente a la mediocridad institucionalizada.

LA CUESTIÓN DE LA ECONOMÍA

¿Qué dice usted respecto al hecho de que las relaciones de producción y los intercambios laborales, afecten las relaciones entre los hombres?

Lo más importante de lo que ha pasado en el siglo XX, es el hecho de que la producción ha pasado a un estado secundario. La producción ocupa un lugar ínfimo en la economía mundial. Y ese es el gran problema, y la razón fundamental de la impotencia de la izquierda, de la izquierda real, no la de partidos políticos que se auto definen así. Cuando Marx hace su lectura del mundo, la creación de riqueza es absolutamente indisociable de la fuerza de trabajo. Marx sabía que los ricos no podían hacerse más ricos sin la fuerza de trabajo, porque el determinante esencial del proceso económico es la producción. Hoy en día lo fundamental es que la economía basada en la producción, ha sido sustituida por la economía financiera. Y dentro de la economía real, lo puramente productivo pasa a un segundo nivel, en relación con la comercialización y con los criterios de la comercialización.

¿Por ejemplo?

Hay sitios en el mundo donde se queman cosechas enteras, o se destruyen producciones enteras de alimentos, porque no son rentables, o por ser excedentes agrícolas, cuando es bien sabido que hay niños que mueren de hambre en el mundo. Por otra parte, se almacenan productos y productos, para la especulación. El problema más importante que tenemos es el de repensar la vía económica, en como reinstalar la vía económica en términos de economía real.

Hay una inmensa falsedad en los cómputos de creación de riqueza. Si nosotros decimos que el producto interior bruto de algún país ha crecido un tanto por ciento, es una cifra simplemente tautológica. Es decir, las cifras macroeconómicas, van muy por encima de la vida inmediata de un obrero de Moscú, por ejemplo. Es necesario diseñar un nuevo modelo de desarrollo, que refleje la vida de un hombre normal y corriente. El modelo clásico de economía, que por cierto no es marxista, debe ser rediseñado.

En la interrelaciones laborales del empleado común, ¿Cómo se define?

En la realidad cotidiana, el problema que existe es el de la precariedad, es decir, la estrecha dependencia que el mundo del capital y de la empresa, establece con el mundo del trabajo, mediante la pérdida de la seguridad en el puesto de trabajo. En la medida en la que el trabajador no tiene seguridad en el puesto de trabajo, tiene que aceptarlo todo, porque si no se queda en la calle, o sea que por una parte está la inmensa masa de parados, y por otro la precariedad, por ejemplo con contratos basura en los que si no se es buen chico, largan a la persona. Esto ocurre en el contexto europeo, donde todavía hay un marco legal que protege al empleado. Volviendo al tema financiero, hay que tomar en cuenta que esta economía financiera, genera puestos de trabajo que no están anclados sobre nada concreto, son solo cifras. La precariedad laboral sitúa al hombre de hoy en una relación diferente con sus jefes, por ejemplo, en la Edad Media los hombres tenían un rey al que seguir, al qué tener como referente, sin embargo, el hombre de hoy, está totalmente desamparado, y no tiene a nadie a quien responsabilizar de su situación, está en la calle, y sin abrigo. Ni siquiera los esclavos, que tenían una relación personalizada con su amo, tuvieron tantas incertidumbres como el hombre de hoy.

¿Pero esa incertidumbre no podría ser un signo de libertad individual?

Sí, para el desarrollo individual e intelectual del ser humano sí, pero no para la cuestión económica, que deja esa libertad individual a expensas de los intereses del mercado.


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