miércoles, marzo 13, 2013

ÁNGELA BECERRA: “Una mujer que ha visto la luz”.

"No sabemos quién descubrió el agua, pero sabemos que no fueron los peces." Marshall Mc Luhan. ¿Te has dado cuenta del sistema en que vives?


Hay mujeres que lo tienen todo, que son bellas, inteligentes, creativas, tenaces, y con esos poderes en la mano acaban convirtiéndose en absolutas triunfadoras de la vida. Existen personas capaces de mantenerse en esa actitud mental toda la vida, la de ganar, conquistar, desarrollarse, vencer, vender, superar, y sin embargo,  algunas dan una vuelta más de rosca a la noria de la inteligencia, y comienzan a darse cuenta de que las cuestiones emocionales son extremadamente importantes en la vida de un ser humano, redirigiendo la propia vida, hacia la conquista interior.

 Este es el caso de Ángela Becerra (Colombia 1957), quien después de llevar una vida cargada de éxitos en el mundo de la publicidad, detuvo su carro para dedicarse a la novela y contar a través de ella, su descubrimiento de la lírica de las emociones, de la sexualidad del bien amado, de la controversia de los sentimientos que no son descubiertos, comprendidos, explicados. Alta, rubia, de sonrisa demoledora, esta chica de Cali se desnuda junto a su novela, o a través de ella, para señalar, una propuesta mayor, un camino emotivo, como aquel que ha visto la luz, por primera vez. Presenta su novela “De los Amores Negados”


¿De dónde surge tu novela?

Las personas somos esencialmente cosas de nuestra infancia, elementos que se quedan grabados dentro, incluso en el inconsciente. Cuando un escritor empieza a trabajar, se agarra a muchas cosas, a muchos elementos. Es increíble que cuando yo estoy llenando páginas, veo la cantidad de cosas que llegan a salir y me muestran que formo parte de esa idiosincrasia que ocupa todos mis lugares, a pesar de vivir en una ciudad tan bonita como Barcelona.


¿Realismo mágico además?

La historia tiene muchos elementos realistas, lo que describe forma parte de un realismo claro que se identifica con lo que pasa cada día, pero al tener estos puntos de magia, y de sueños ha logrado que algunos la hayan clasificado la novela como parte del género del idealismo mágico. Hay una parte por ejemplo, en que la protagonista va a busca a su amante, y de pronto comienzan a llover sapos en un momento en que intenta salvar su matrimonio, y por ejemplo, una lluvia de flores violetas que inundan la ciudad y su habitación, y que representan la esperanza que vuelve a tener por un amante.

¿Hay una transformación en ti a partir de cierta crisis de edad?

Sí, hay mucho de eso; aunque después de mi propia crisis he reconstruido mis elementos a partir de las cosas que ya tenía, es decir, son los mismos ladrillos, las mismas formas, pero con un orden distinto; uno nunca puede quemar todo lo que ha hecho, o lo que es, eso sería un error. El libro, por ejemplo, aborda el tema de la pareja desde el plano de los individuos. Cuando uno se hace con una pareja, inconscientemente uno tiene el deseo, de que esa persona le llene los vacíos que uno cree que esa otra persona tiene que llenar; y estamos muy equivocados, porque cada persona tiene el deber de llenar sus propios vacíos, no le podemos pedir a una persona que coma por nosotros cuando tenemos hambre, porque nosotros seguimos con hambre.

¿Es esa la idea central de los fracasos de pareja?

El individualismo, como una forma de crecer como ser humano independiente, se olvida. Hay muchas veces que una de las personas termina adaptándose a la otra y acaba viviendo la vida de la otra persona. Se va quedando sin espacios por culpa de ella misma, y la otra persona va ocupando esos espacios. Una buena pregunta es si somos uno, o una pareja, o somos dos con vidas distintas que decidimos hacer un camino. El cuento del alma gemela, confunde a las personas. Se han hecho muchas novelas sobre una mentira. No hay almas gemelas, hay seres que deben trabajarse individualmente y que deciden andar un camino. Yo decido estar con este señor voluntariamente, pero él no tiene que ir besándome los pies, porque hay espacios para los dos.

A veces vamos de la mano y a veces vamos sueltos. A muchos sicólogos, como la protagonista de mi novela, les pasa algo muy interesante y es que ven los problemas de los demás, pero no saben ver lo que les pasa a ellos. Cosa que reflejo en mi novela, o bien como un periodista, gran comunicador, no es capaz de expresar lo que está sintiendo. Y esto enlaza con la pregunta de por qué elegimos las profesiones que tenemos.

Cómo resuelves la cuestión del querer y del amar?

Esa es una respuesta a la que cada persona aporta una respuesta. Nos pasamos la vida deseando y queriendo cosas, y pasa algo similar con la pareja. Deseamos ese hombre que nos excita, que nos rompe los esquemas, pero cuando comienza la convivencia surge un proceso de transformación, que pone a las personas en el disparadero de la cotidianeidad, es decir, se empiezan a ver los defectos, las mentiras que se dicen en el cortejo, y que finalmente la realidad es otra cosa. Y hay que admitir que el enamoramiento ocurre en la inconsciencia de que esto es lo que realmente pasa. De hecho, la cuestión de la sexualidad forma parte de este universo de inconsciencia. El hombre quiere el sexo de la mujer deseada, la mujer quiere el sexo del hombre deseado, y eso genera una espiral de inconsciencia que nos lleva a mentir, y a urdir planes para atrapar al otro.

¿Pero no hay cuestiones del sexo que son tabu?

Vivimos bajo el signo de la educación que se nos ha dado, y el sexo forma parte de ello. No se concebía el sexo fuera del matrimonio, ni el sexo con uno mismo. De hecho se decía que si te masturbabas te salían granos, y espinillas en la cara. Y cuando uno veía a alguien en la calle con la cara llena de granos, pensaba inmediatamente en la actividad sexual que la persona tenía.

¿Planteas una revisión erótica del comportamiento?

En parte sí. Los orientales, los hindúes, están mucho más avanzados en la sexualidad que los occidentales. Nosotros tenemos mucho que aprender de ellos, porque al haber sido criados en el catolicismo, nos han cortado las alas, y las ramas, dejándonos castrados en un montón de cosas. En mi novela propongo que las personas trabajen los sentidos, trabajen los olores, que sueñen, de manera que la narración los lleve de la mano por un sueño sensual.

¿Te sientes afectada por la poesía latinoamericana?

No, en Colombia se está dando una narrativa, descarnada y escueta. La realidad se impone, pero yo tengo recuerdos de una Colombia diferente. Uno deja de tener problemas cuando empieza a reconocerse como es, y deja que eso que uno es fluya. Esto significa que no es la realidad que yo observo, tampoco es la que existe, sino que a mi me sale acariciar, me gusta. Cuando leo una historia espero que me regalen, realidad, que me regalen belleza.

¿Hace usted que sus personajes resuelvan sus problemas poniendo distancia geográfica?

Muchas veces la gente piensa que escapando se resuelve el problema. Pero el problema viaja a donde uno va. Eso es lo que mis personajes descubren, haciendo que los personajes más encantadores sufran con ellos. Además arrastran a otras personas en su huída, aquellos que se les han juntado en el camino.

¿Usted muestra en esta obra, esa crisis que padecen algunos ejecutivos cuando se dan cuenta de que les falta desarrollar su parte emocional?

Sí, ahora estamos viviendo un momento en que pasamos de lo racional a lo emocional, y cada vez más. Cada vez se está buscando más calidad de vida. Hay un personaje en mi novela que está muy sola, tiene una soledad crónica, y monta una ONG que se llama amor sin límites. Algunas personas viven una realidad impresionante, llena de cócteles y de fiestas, y de todo esto, y sin embargo, metidas en sus trajes, sufren de una cruel soledad, detrás de esas fachadas. No quieren que nadie entre en sus soledades y carencias, porque además de ser vulnerables en esos espacios, descubren en la oscuridad elementos horribles. Pero es que las personas vivimos en sociedad, nos necesitamos y la figura de la competencia destruye nuestro mejor lado. Cuando un jefe maltrata a un subordinado, habrá que preguntar qué esconde esa persona, qué padece, de qué adolece.





¿Plantea usted que los cambios sociales se producirán gracias al desarrollo emocional?
Cada vez hay más personas que entran en crisis emocionales, y crisis existenciales. La sociedad nos plantea retos en los que lo importante es llegar a ser a costa de lo que sea. Cumplir esos objetivos implica una espiral de compromisos que te hacen perder una serie de cosas. Por ejemplo dejamos a nuestros hijos a un lado, perdemos calidad en nuestras relaciones familiares. La pregunta que hay que hacer ahora, no es qué tiene usted, ni cuanto tiene usted, sino qué es, quién es.

¿Hay algo de juego publicista en su literatura?

A mi me ha servido de mucho la publicidad. En ese oficio uno debe tener rigor en la creatividad, uno debe estar preparado sicológicamente para crear constantemente. Lo que sí debo admitir es que hubo un momento en que me cansé de pensar en vestir productos para que la gente los consuma. Hubo un momento en qué pensé que el mundo seguiría consumiendo pero yo me bajo de ese bus.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Realmente los comentarios de Ángela tienen un contexto real. Pero sus respuestas en su redacción oral como escritora...????? le falta riqueza verbal.
Un ejemplo, ella dice
"Las personas somos esencialmente cosas de nuestra infancia" =
Las personas somos producto de nuestra educación en nuestra infancia. Es absolutamente una crítica constructiva. Hay que prepararse mejor!