jueves, febrero 21, 2013

Thora Birch ama al hombre hecho cenicienta

"No sabemos quién descubrió el agua, pero sabemos que no fueron los peces." Marshall Mc Luhan. ¿Te has dado cuenta del sistema en que vives?


Thora Birch (California, USA, 1982), crece como la espuma. Thora comenzó haciendo películas desde pequeña, pero su aspecto natural de chica de su casa, la mantuvieron oculta al gran público hasta que saltó a la fama en American Beauty; desde entonces su carrera no ha parado. Pasando por filmes como “En cualquier otro lugar”, “The Smokers”, “Dragones y mazmorras”, “The Hole” y “Ghost World”.

 De pequeña trabajó con Leonardo DiCaprio en la serie Parenthood (Los problemas crecen), mientras hacía anuncios de pasas de California con sólo 4 años. En 1991 desbancó a 4000 aspirantes en el casting de “Un lugar llamado paraíso”. Tiene aire inocente pero frecuenta la mansión Playboy (el dueño es amigo de su padre), y lee a Nietzsche y a Bukowski. Es karateca deporte de concentración y decisión, aunque parezca un tanto rara después de haber dicho cosas como: “No sé quién soy, no quiero saberlo, y no tengo problemas por no saberlo. Simplemente soy feliz no pensando en eso realmente. No quiero representarme a mí misma en mi mente”.

Sin embargo de ese vacío salta a la palestra una carrera actoral que está siendo bien planificada, hecho que confirma su ascenso en el nivel de las películas que ha ido representando con el tiempo. Próximamente se estrenará una película en la que Thora interviene, basada en la época del crack de la bolsa en Estados Unidos, la depresión económica y las grandes dificultades para salir adelante de los norteamericanos.

Ese momento histórico sirve como telón de fondo para contar la historia de “Cinderella man” “(El hombre cenicienta), la historia del boxeador Jim Braddock protagonizada por Russell Crowe. "Cinderella Man". Es un drama basado en la vida de Jim Braddock, el púgil de los pesos pesados que en la época de la depresión económica estadounidense venció a Max Baer.

En esta película Thora Birch estará detrás de la interpretación de René Zelweger, que hace pareja con Russell Crowe; la importancia de este papel radica en la calidad del reparto en el que está incluida la joven actriz. Mientras se prepara para la presentación de dos películas protagonizadas por ella, una próximamente titulada “Vinyl” y la segunda se trata de “Boomerang Deal” Para la joven actriz, más que proyectarse como una gran actriz, le importa acabar dirigiendo sus propias películas. “Es mi intención acabar haciendo ese cine personal que llevo en mí”... Confiesa la joven actriz.

Una chica “joven a secas” como se define ella, que se ha convertido en uno de los nuevos valores del mundo del celuloide muestra una timidez que oculta su talento. Pero “no ha sido fácil”, al menos así lo asegura la joven actriz. “Yo empecé con ilusión, pero también con escepticismo, porque no sabía lo que me iba a encontrar. Y es que si nunca has trabajado en esto, no sabes lo que te depara el oficio. Sin embargo, a mí cada vez me enamoraba más”.

Thora Birch se ha convertido con el devenir del tiempo en una joven que se ajusta como guante de seda, posiblemente bajo las directrices de un esforzado manager, a esa idea de “chica fea” que fue capaz de predisponer positivamente a Daniel Clowes quien la ha glorificado en las páginas de su magistral cómic Eightball. Thora Birch acabó por convertirse en la Enid que el historietista creó para su melancólica serie de dibujos Ghost World, una aproximación a el fin de la adolescencia donde se acentúan las irreconciliables diferencias con las amigos del alma y uno debe asumir que no tiene otro remedio que autoafirmarse como un raro perdido en un mundo extraño y emprender el camino en solitario.




Así Thora se ha convertido en ese fenómeno adolescente y juvenil que no arriesga por el amor porque tiene tiempo para ello. No se obsesiona con la idea del amor. “No exactamente el amor, (según dice Thora), pero sí la idea de posesión de alguien. Eso sí puede hacerte perder el control, aunque probablemente haya que tener antes una predisposición sicológica para que eso se convierta en enfermedad”. Los años vividos  que comprende la adolescencia como una época tormentosa y emocionalmente agresiva plagada de frecuentes enfrentamientos entre unos y otros no le han desvinculado de su visión de la familia y la vida. Al igual que a la mayoría de los adolescentes, realmente le gustan sus padres y se llevan bien con ellos.

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