viernes, febrero 22, 2013

Recordando a Jesús Soto

"No sabemos quién descubrió el agua, pero sabemos que no fueron los peces." Marshall Mc Luhan. ¿Te has dado cuenta del sistema en que vives?


De forma discreta y tras una larga enfermedad, falleció a principios de 2005 Jesús Soto (Ciudad Bolívar, Venezuela en 1923),  uno de los artistas plásticos más importantes de América Latina y el mundo. Sus elaboraciones sobre el lenguaje del arte cinético lo han puesto en un lugar de referencia incuestionable en el universo del arte.

Su vida, es un ejemplo del desarrollo personal. Proviniendo de familia modesta, apenas pudo asistir al colegio. Así que sus comienzo estuvieron relacionados con la propia necesidad. Empezó pintando letras y carteles de cine, y gracias a su talento consiguió una beca para estudiar en la Escuela de Artes Plásticas de Caracas (1942-1947). En 1947 fue nombrado director de la escuela de Arte en Maracaibo, sin embargo, el techo de una ciudad de provincias resultaba bastante bajo para las ideas que bullían en su interior, por lo que decidió establecerse en Francia en 1950, al igual que otros muchos artistas que viajaban a la meca del arte contemporáneo, que no era Francia en su conjunto, sino París.

Los propios intereses de Soto le anclaban invariablemente a esa ciudad. Buscaba en el cubismo, Cézanne, Mondrian. No quiso reproducir lo que ya estaba hecho, así que se dedicó a investigar los fenómenos visuales. Las teoría de la imagen se desarrollaba en el sentido de su conexión con la propia fisiología, con el ojo humano y a partir de ahí se abrió en Francia un espacio, donde recién comienzaban a darle importancia a las corrientes geométricas desarrolladas por Malevich y Mondrian.

Por presencia, contagio, don de gentes y sobre todo por su genialidad se une a artistas inmersos en las mismas preocupaciones plásticas que él. Estudia a Kandisnky, Klee, Albers, Sophie Taeuber, Moholy-Nagy, Arp, Calder, Duchamp, Gabo, y poco a poco fue adquiriendo conocimientos profundos. Eligió eliminar todo carácter gratuito, para evitar los símbolos, y redujo al mínimo través de la abstracción y lo conceptual toda su expresión, intentando llegar a las formas puras. También se decidió por los colores primarios, los tres secundarios, el blanco y el negro.

Así fue como llegó a expresar "Desde el momento en que comprendo el funcionamiento de la música serial, decido aplicar esa noción de lo permutable a un elemento esencialmente pictórico: el color". En su búsqueda de un lenguaje personal, le anteceden Calder y Tinguely, que utilizan el movimiento en su obra.
Pero él quiere hacer otra cosa, quiere que la obra sea inmóvil, y que a través del movimiento del espectador frente a la obra, éste descubra el fenómeno cinético en toda su pureza, Soto lo busca a través de la "vibración", así se convierte en heredero de los impresionistas,  convirtiendo esta vibración en una constante.
Sus primeras “Repeticiones” datan de 1951, son elementos geométricos muy simples (líneas, cuadrados, puntos), alineados en un determinado orden y repetidos hasta el infinito, sustituyendo la idea de composición por la idea de distribución. (Andy Warhol aplicaría el concepto de repetición industrial a su obra).

 Luego vienen las "Progresiones" y después las pinturas seriales. En 1952, comienza a liberarse una composición más dinámica. En 1953 crea el "Desplazamiento" con la vibración óptica que resulta de la intersección de puntos y líneas que sugiere la tercera dimensión. En 1955 vendrá la "Espiral", importante obra, construida en dos planos, uno transparente y otro opaco, en la que el espacio es real, en la que existe una superposición de dos vibraciones y en la que nace verdaderamente en movimiento cinético.

 En sólo cinco o seis años Soto definió claramente su personalidad y su campo de acción, quedando ya delimitadas las opciones esenciales para el futuro.

"Para aplicar la noción de lo permutable hice una serie de ocho colores a los que adjudiqué una relación matemática la cual necesariamente tenía que elegir de antemano y que luego respetaba en todos sus resultados... la programación me daba la posibilidad de crear una obra al infinito, una obra abierta cuyos límites podían estar en todas partes y en ninguna al mismo tiempo, ya que siendo obstinadamente repetitiva, cualquier fragmento de ella es igual al todo, el cual a su vez es infinito"... "Es muy posible que yo hubiese encontrado respuestas a mis preguntas en las matemáticas o en la lógica, pero para mí era mucho más fácil estudiar el lenguaje de la música"
A los Cinco años en París  expuso en forma individual en la galería Denise René. Soto estudió la música dodecafónica y serial, (muy próximas a las matemáticas), e hizo un paralelo con las formas plásticas. Por tanto es un creador de estructuras, de sistemas codificados que sirven de soporte a la imaginación y a la fantasía.

 No estudió física, sino la filosofía de la ciencia. Para el artista el arte no es sólo expresión sino sobretodo un conocimiento. La mayoría de sus obras coinciden con el concepto de la razón áurea o la divina proporción, conjuntado con un lenguaje visual definitivamente matemático.

Los penetrables son "Progresiones" pero grandes, en donde el espectador "penetra" dentro de la obra, Jesús Soto lo hace con la intención de demostrarle al hombre que él es una parte constitutiva del espacio. En algunos penetrables hechos de metal, en donde las barras que cuelgan tienen distintas medidas, (1 a 10 cm.), se produce con el movimiento del espectador dentro de la obra, una vibración sonora, aquí el artista logra una vinculación muy especial entre pintura y música, aunque tienen un sentido pictórico por el color, tienen también un carácter escultórico, pero con la idea de que el espacio en sí sea más importante que el objeto, intenta aprisionar el espacio de manera metafórica, introducir el tiempo en la obra de arte, lo que Soto llamó “cuarta dimensión” o sea el movimiento.

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