martes, febrero 19, 2013

“Memorias del Tio Jess”, el cine español más divertido

"No sabemos quién descubrió el agua, pero sabemos que no fueron los peces." Marshall Mc Luhan. ¿Te has dado cuenta del sistema en que vives?





Jesús Franco, conocido como el Tio Jess entre otros seudónimos y autor entre otras muchas del famoso Necronomicón, film de culto entre los fans del cine de terror, y el consagrado Luis García Berlanga, director de la gran película “Bienvenido Mister Marshall,  juntan sus años para hablar de lo que mejor saben... de cine. Entre risas y anécdotas se carcajean como dos grandes dinosaurios, en una conversación de dos titanes que hace mucho han vuelto de todo, dejando el sabor de que en toda madurez, sobre todo hay juventud.


Jesús fue ayudante de dirección suyo don Luis, ¿Usted qué opina de los ayudantes de dirección?

Berlanga-- Yo siento gran admiración por los numerosos ayudantes de dirección que he tenido, y recuerdo en particular a aquellos que se me han ido, o que me han tirado como Ricardo Muñoz Suay que me expulsó de la película siendo mi ayudante en “El Verdugo”. Cogió y dijo: Director, ¡Fuera del plató!, afortunadamente me pude quedar.  Los admiros porque se daban cuenta de que yo no dirijo ni nada, sino que soy un caos, que no le sirvo para nada a los ayudantes y que hay que salir corriendo de mi. Jesús me duró una semana, ¿nó Jesús?

Jesús—No que va, mucho más, mucho más, yo siempre he tenido paciencia.

Don Luis ¿ha llegado usted a algo en el cine?

Recuerdo el primer día de rodaje de “Esa pareja feliz” con Bardem, que acabé maldiciendo a todo el mundo, porque me di cuenta de que los pedantes no tenemos cabida en este oficio.

Don Jesús, ¿cómo era su experiencia a la hora de hacer tantas películas?

Jesús--- El cine era una aventura, una cosa rara. Se dependía de los ministerios del azar, y de permisos sindicales, pero sobre todo dependíamos de conseguir negativo. La gente suele hacer disquisiciones, políticas, metafísicas, pero en realidad era todo mucho más simple. Yo acababa pensando que tal vez haría una película si había negativo. Todo era muy tocable... Misterioso, entrañable y perverso. Ahora bien, era todo un poco caótico, porque dependía deque estuvieras en ese momento justo. Tenía la poesía de lo atrevido, de lo insólito, pero las cosas ocurrían de una forma extremadamente natural.


Berlanga--- El cine es una gran patraña, el día que se enteren los empresarios de las salas de cine, de que la gente va al cine a pasar frío en invierno y calor en verano, y de que las parejas solo van a meterse mano en la oscuridad de la sala, se darán cuenta de que no hace falta poner nada en la pantalla y de que hombres como yo, somos unos estafadores que engañamos a los empresarios.

Pero su obra dice algo muy diferente, ¿no hay un hecho intelectual de antemano?

Berlanga--- Yo me desculturicé cuando entré en el cine, dejé de leer y absorber información, y también me he “despantallizado”. Ya no voy desde hace diez u once años al cine. Sin embargo el cine para mi fue un espectáculo fuera de serie que me dejó desde el principio, completamente asombrado, lo único que lamento es como se ha sobre estimado la música en las películas. Buñuel me decía, no pongas más música en las películas, que los músicos se llevan todo el dinero.

¿Qué diferencias establecerían entre el porno y el erotismo?

Berlanga--- “Soy un obseso del porno”, esa es una frase absurda y ridícula. El porno es el erotismo hecho por imbéciles, pero la verdad es que se llama porno cuando lo hacen los pobres y se le dice erotismo cuando lo hacen los ricos.  Hay algo que es terrible en las cosas que pasan entre seres humanos, como lo es el caso de la tortura, sobre todo cuando el torturado es alguien que no desea padecerlo. Sin embargo hay una parte de la tortura que es maravillosa, y que debería formar parte de la primera categoría de placeres del mundo, como lo es el sadomasoquismo. No se ha estudiado todavía correctamente, el lugar que posee en el erotismo y sobre todo como un camino para alcanzar la felicidad.


 Claro se habla de perversión, aunque yo lo llamaría diversiones, porque el sadomasoquismo es como una película, necesita guión, necesita atrezzo, necesita un escenario, y sobre todo la connivencia voluntaria de los que participan, y es un espectáculo maravilloso, cuando se da de mutuo acuerdo. Para mi representa la gran salvación del siglo XXI.

¿Y usted don Jesús?

Oye Luis, a tí no te molesta que te estén llamando Don esto, o Don lo otro? No me trates más de Don... Las películas del sadomasoquismo que he hecho, las he hecho porque es un género muy especial. De los géneros del erotismo el sadomasoquismo es el mejor.

Berlanga--- De todas maneras tu le tienes demasiado cariño a tus actrices, y les pones unas esposas por las que se escapa la mano, y los castigos son muy ligeros.

Jesús--- No qué va.  A veces hacía mucho daño, más de lo que parece, por ejemplo Lina Romay que es mi mujer, ha llegado a pasar varias semanas en cama, sobre todo con cosas que no producían ningún daño.

Berlanga--- Hombre, a mi también me gustaría tenerla semanas en la cama.

Jesús--- Anda Luis, no me seas ligero...

Jesús, con tantos seudónimos, ¿no te han confundido con nadie?

Sí, claro, con Daniel White por ejemplo, músico escoces, arreglista de Edthi Piaf, y luego arreglista de Dizzy Gillespie, puso la música junto conmigo más de cincuenta películas, y suele ocurrir que lo confunden conmigo.

Ustedes son autores de culto, ¿qué no soportan de los cinéfilos?


Berlanga--- No soporto a los cinéfilos que se la pasan diciendo cosas como: La mejor de las frases en el cine es ¡Tócala otra vez Sam! O ¡Vete a la mierda forastero!. Y la verdad es que con la cantidad enorme de frases maravillosas, por qué escoger las más estúpidas o las más banales.


Jesús--- Sí, a veces dicen: La mejor es “Siempre nos quedará París”, Pero para qué, será para ir de compras.

¿Dirían que la falta de presupuesto es una mordaza para el realizador?

Jesús--- No, yo no creo en eso, una vez le reclamaron a Berlanga el hecho de no haber tomado en cuenta el punto de vista de unos productores italianos, y el hombre que estaba muy enfadado se puso delante de la cámara a discutir a lo que Luis le dijo: Oye, quítate del medio que no me dejas ver el plano. Después me dijo llevándome a casa: Para hacer cine lo único que necesitamos es tener una cámara y libertad.


Jesús, trabajaste para Orson Wells, ¿cómo fue esa toma de contacto?

Orson Wells se puso en contacto conmigo después de haber visto unos trozos de una película mía llamada “La muerte silba un blues”, que se la habían enseñado en París. Cuando le pidieron que dijera un nombre de un Español para hacer la segunda unidad de “Campadas en la Noche”, él dijo, el único nombre que sabía. Entonces el productor Emiliano Piedra, le enseñó sesenta películas de aquellas de espadachines que se hacían en aquel tiempo para que él no me eligiera a mí.

Emiliano le habló muy bien de una película que había producido él mismo, entonces Orson le preguntó si se molestaba si se reía, a lo que Emiliano contestó con duda. Orson se echó a reir y se marchó. En un último intento por hundirme, le dijo que la última película que había hecho era una mierda, y que eso no servía. Y él la vio, y después vio otras cosas que había hecho y finalmente se decidió.

Al día siguiente fui todo asustado y hablé con Juanito que era su ayudante personal, y me dijo que dejara que él hablara. Orson me mostró el guión de “La Isla del Tesoro” y me mandó a hacer la parte de la película en Alicante, en fin. Así fue como lo conocí.

Berlanga--- A mi Orson... bueno... estaba pensando que a mi en el juego del sado-masoquismo, lo que me gusta es ser el dominador.

EL GRAN BERLANGA

Luis Garcia Berlanga Marti, director de cine y presidente de honor de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas (AACC), nació en Valencia, España, el 12 junio de 1921.  En 1947 ingresó en la primera promoción del Instituto de Investigaciones y Experiencias Cinematográficas (IIEC), luego Escuela Oficial de Cinematografía, en la que obtuvo la diplomatura como director en 1950. Realizó algunas películas de ensayo de las cuales se pueden destacar los cortos: "Paseo por una guerra antigua" y "Tres cantos", ambas de 1948; "El circo" (1949) y "Se vende un tranvía" (1950), además de algunos documentales. 

En 1951 dirigió, conjuntamente con Juan Antonio Bardem, su primer largometraje, "Esa pareja feliz", con la que marcaron el inicio del regeneracionismo crítico. Al año siguiente y en solitario realizó "!Bienvenido Mr. Marshall!", que fue premiada en el Festival de Cannes. Y después, ya con fama universal, dirigió "Novio a la vista" (1953), "Calabuch" (1956), que logró el premio de la OCIC en el Festival de Venecia de 1956, "Los jueves, milagro" (1957), y Plácido" (1961). Por ésta última consiguió varias distinciones internacionales, entre ellas la nominación para el Oscar de Hollywood. Como director ha tenido una carrera prolífica, convirtiéndose en una figura de gran relevancia nacional.


EL TIO JESS

Jesus Franco Manera, conocido también como Jess Frank, Clifford Brown, James P. Johnson, etc, director de cine, nació el 12 de mayo de 1930.   Comenzó a estudiar esta carrera en la facultad de la calle San Bernardo. Pero un amigo de su padre le encontró tocando música por la calle y le trasladaron a la Universidad de El Escorial. La educación estricta de este centro marcaría el futuro del joven Jesús. Sin acabar Derecho, se inscribió en la Escuela de Cine y, dos años después, decidió marcharse a París.

En 1953 regresó a España para trabajar primero, como chico para todo y, después, como primer ayudante en "Cómicos", a las órdenes de Juan Antonio Bardem al que había conocido en la Escuela de Cine. En 1957 colaboró con Berlanga en "Los jueves, milagro". Precisamente es este director el productor de su primera película "Tenemos 18 años" que, aunque contó con un excelente reparto y decorados bien hechos, le dieron la calificación de tercera y fue un fracaso. Su siguiente película fue "Labios rojos" con un presupuesto muy bajo. Calificada por el propio director como película intrascendente, tuvo más éxito que la primera.

Franco se inició de rebote en el género que le hizo famoso: el terror. Quiso rodar una adaptación de "Los colgados", de Craven pero la censura previa lo prohibió. Había visto "Las novias de Drácula" y decidió llevar a los productores a verla, salieron encantados y decidieron realizar "Gritos en la noche". Con esta película, Jesús Franco llegó a la conclusión de que si no hacía cine comprometido tenía que realizar un cine que le gustara y el expresionismo alemán le había entusiasmado desde siempre y se decidió por el cine de terror.

Los encontronazos con la censura eran cada vez más frustrantes y decidió abandonar España para realizar "Necronomicón" en 1967. A esta película le siguieron incontables películas de terror y erotismo producidas en Francia, Inglaterra, Italia, Suiza, Holanda, Luxemburgo o la entonces República Federal de Alemania, y con las películas van apareciendo los seudónimos.

 En su primera época aborda diversos temas, pero fundamentalmente desarrolla el de terror, consiguiendo en este género sus mejores obras. Se aprecian en ellas una gran admiración por el cine independiente americano, una no despreciable cultura y cierta capacidad creativa en la narración cinematográfica. Tiene más de doscientas películas en su haber, con una temática única, mezcla de cine erótico y terror, ciencia-ficción o aventuras.

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