sábado, febrero 23, 2013

José Luis de Vilallonga, sobre la memoria más reciente.

"No sabemos quién descubrió el agua, pero sabemos que no fueron los peces." Marshall Mc Luhan. ¿Te has dado cuenta del sistema en que vives?


Alto y elegante, un caballero definitivo y último,  en un tiempo donde esas formas desaparecen acuarteladas en la cultura de masa. José Luis Vilallonga (Madrid, España 1920), Marqués de Castellbell y grande de España, pasará a la historia por ser un casi insólito monárquico de izquierdas, por una vida intensa y llena de una agitación plena de aciertos y desaciertos, y por una pluma ágil, capaz de transmitir la noción del tiempo como una aventura cotidiana en la que todos, somos testigos de la historia junto a él, haciendo fácil lo difícil.

 Acaba de publicar “La Rosa, La Corona y El Marqués Rojo”, cuarta entrega de sus memorias no autorizadas, en las que realiza una revisión del franquismo, la monarquía, la democracia y el tiempo en que le ha tocado vivir, desde la vitalidad de un hombre de inteligencia viva, da la sensación al verlo, que llegado el momento la muerte, su cuerpo morirá mucho antes que su cerebro.

LA MONARQUÍA Y YO

¿Las claves de un hombre que es capaz de sobrevivir cercano al poder, están relacionadas con la diplomacia y la intuición?

Yo no tengo ninguna relación con el poder, no frecuento al poder, ni mucho menos. Esta idea quizá viene del hecho de que escribí un libro relacionado con el rey. Pero a parte de que siento afecto personal hacia él, que lo conozco de toda la vida, y que mi padre  sirvió a su padre durante 30 años, yo no tengo ninguna relación con él. De hecho yo creo que el rey no debe tener amigos, además para un particular es muy peligroso que un rey sea amigo suyo.

¿Por qué?

Son personas que están tan solas. La soledad de un rey es tan grande que en cuanto te cogen afecto, confianza o cariño, te involucran. Es un amigo tuyo que te va a contar un problema, y tu no quieres saber ese problema, porque te va a contar una cuestión de Estado. Te meten en cosas que no quieres. Por ejemplo, en el libro cuento la famosa conjura contra el rey. Yo estaba en Mallorca, y tenía una casa a cinco minutos del palacio de Marivent, y cuando el rey venía yo le iba a saludar, y cuando marchaba yo iba a despedirle, y en una de esas visitas me dice que está muy preocupado.

De pronto me dice que le van a meter en un tipo de problema financiero, y mientras lo escuchaba se me iban poniendo los pelos de punta... Y me pregunta: ¿Y tú qué harías?... Entonces pensé rápido y le dije: Yo hablaría del asunto, comentaría sobre el robo, y la cuestión del dinero antes de que ocurra, hablar de esa posibilidad antes de que se adelanten los otros... Y me pregunta: ¿Y tú lo harías?... Y yo, pensando rogando que no ocurriera, que no me lo dijera, le contesté: Si me lo pide, sí, lo haría. Y me lo pidió y lo hice, y tuve que sufrir muchísimo, porque se dijo de mí que era un inventor de serpientes de verano, que era un mentiroso, un tonto útil, etcétera.

 Pero, había un hombre, al que yo quería mucho que por cierto lo asesinaron, y le llamé. Le dije: ¡Oye, el rey quiere que le pinche este globo, a ti qué te parece? Y me contestó: Depende de la reacción de esta gente, si se ponen rabiosos de verdad, verdad. Entonces es que es cierto, lo de estos conspiradores. Y si es falso, te van a poner a parir, te van a decir que eres un imbécil. Y bueno, la reacción fue tan terrible, que finalmente nos dimos cuenta de que sí, algo había de cierto en ello.

Cuento esta anécdota, porque yo le tengo mucho cariño al rey, le quiero mucho, pero amigo, no. Estas personas llevan consigo un mundo,  que es mejor tener a distancia.

¿Se siente unido a la tradición medieval de las monarquías, o su relación con la izquierda ha modificado esa visión?

Yo soy monárquico genético, consanguíneo, la relación de mi familia con la monarquía se remonta muy atrás en el pasado. Pero actualmente, soy más juancarlista que monárquico, porque el mundo avanza muy rápidamente, mucho más a prisa de lo que parece. Y de repente la monarquía va a parecer una institución completamente anacrónica. Y se está presentando esa posibilidad, a causa de que Don Juan Carlos, ha sido, y sigue siendo un magnífico rey, si no, esto ya habría ocurrido antes.

¿Teme por el futuro de la monarquía española?

La pregunta es, qué va a pasar con el próximo rey, quién es el próximo rey. No veo ninguna especie de luz que me guíe. Me parece que el heredero es un chico que tiene como ambición, vivir como alguien de la alta clase media acomodada. No ha respetado ninguna de las responsabilidades que tiene para con la monarquía, como lo es la de dar un heredero. No lo ha hecho. He pasado varios años, pensando, si le pasa algo al príncipe, ¿en quién recaería esta corona tan frágil? En la infanta Elena... ¡Madre mía!... ¡Escalofríos!... ¡y Marichalar!... Eso sería el fin inmediato de la monarquía, porque la gente diría, ¡hasta aquí hemos llegado!

Claro, este chico hereda la corona, como si fuera un huerto, ¡ahora esto me toca a mí!  Y claro, ahí la gente dice: Su padre era muy inteligente, y ¿usted qué? Si usted no es muy inteligente, por qué tengo yo que aguantar esto. Eso es lo que la gente de 20 años va a pensar.

¿Esta monarquía es buena para los republicanos?

Por supuesto, hay que tomar en cuenta que la mayoría de los republicanos que conozco, son juancarlistas. Porque desde el punto de vista que se pueda tener de la monarquía, ellos piensan que al menos, este rey que tenemos es útil, Tarradellas lo pone por las nubes, Carrillo lo pone por las nubes, Simón Albeiro también, pero este nuevo chico, no lo sé. Me tiene muy inquieto, aunque a lo mejor también es útil.

¿Cree que el príncipe necesita un marco histórico que lo justifique en el poder, una situación dramática, de transición histórica?

Ciertamente los tiempos han cambiado, y para bien en ese sentido, y creo que si a alguien se le ocurriese generar un marco de ese tipo aunque fuese ficticio, el aparato de seguridad no lo permitiría. Yo creo que lo que le pasa a este príncipe es que el actual rey, es tan popular, tan querido, tan respetado. A pesar de que se sabe que es tan caradura en muchas cosas, que ha alzado a media España. Pero eso no importa, porque lo que tiene que hacer, lo hace bien. Y su deber principal, era el respeto a la constitución, porque ahí está lo importante de esta cuestión.

 Pero hay un problema, más grave, y es que en la actualidad, la gente no va a aceptar tener a un rey idiota, a cambio de un rey inteligente, en estos tiempos, ya no es lo mismo. Cómo va este chico a enfrentarse a la cantidad de virtudes que tiene el padre.  El príncipe es un chico alemán, frío, distante, está rodeado de unos amigos pijos, no me hace ninguna ilusión, ninguna. Dicho esto, recuerdo que me preguntaron si me habían invitado a la boda, y dije que no, pero que si mi invitan no iría porque ese día, tengo dentista.

SOBRE EL LIBRO

¿Hay elementos poéticos en la forma de elaborar sus libros?

Creo que escribo bien, porque escribo fácil, pero no hay nada de poesía en mi trabajo, siempre se me ha dado mal. Hay gente que tiene oído musical, pero yo no. Alguna vez he hecho algún poema y he acabado pensando que estaría mejor en prosa. Yo tengo un problema muy fuerte, y es que a la edad de ocho años, me llevaron a Francia, y me educaron allí, con lo que con el tiempo, ha ocurrido que mis novelas han sido escritas, pensando en francés, y escritas en castellano.

¿Escribe usted sobre preguntas y respuestas que permanecen tácitas?

Puede que haya un método, pero es como me sale. Por ejemplo, estoy haciendo una novela sobre el mundo del teatro. El destino de los personajes de esa novela, lo definirá una frase que diga él o ella, no yo. No existe un croquis que seguir, surge de manera espontánea. Si empezara una novela sabiendo como va acabar, me aburriría mucho. Es una metáfora de la vida, uno hace programa y luego sale como quiere, a Dios gracia. Si todo saliera como uno quiere, las cosas acabarían fatal.

FELIPE GÓNZALEZ Y LA DEMOCRÁCIA

¿Qué visión le aporta Felipe González?

Yo conocí a Felipe González en la época de Alfonso Suárez,  en un tiempo en que yo como monárquico, estaba convencido de que la monarquía para ser viable, tenía que reinar durante un tiempo con la izquierda. Con un gobierno de izquierda. Porque había que acabar con la imagen de que la institución pertenecía a la derecha, como pertencía desde hacía siglos. Además no a una derecha moderna, sino a la aristocracia, al terrateniente, al de derechas rico. Eso fue lo que acabó con la monarquía de Alfonso XIII. España se acuesta un día monárquica y se levanta republicana, porque de pronto dicen ¡basta!

Hice todo lo que pude. Me hice del partido socialista. Y recuerdo que Felipe, una vez en el gobierno, nos sacó de la caverna. Suárez había empezado tímidamente, pero Felipe nos sacó a empellones con la ley del divorcio, la ley del aborto, etcétera, y parece que eso se ha olvidado para recordar solo lo malo. En cuanto al pasado de algunos del PSOE, en lo que respecta a Felipe, yo estoy convencido de que él es una persona honesta, que no es ningún ladrón como se ha intentado hacer ver. Los socialistas llegaron al poder muy jóvenes, y descubrieron de golpe el dinero, algunos las mujeres. Pasaron de la pana, al traje de Arman.


¿Compara usted la corrupción del PSOE, con la del PP?

Los de ahora roban igual, pero lo hacen con más experiencia porque llevan muchos siglos haciéndolo. Y porque lo necesitan menos, aquí el ladrón lleva sombrero de copa, es el banquero, el gran empresario. Yo conocí a un chico que había sido maestro de escuela en Toledo, y estuvo exiliado en París al igual que yo. Al volver del exilio me lo encuentro en Madrid, y me invita a comer a un sitio muy elegante. La última vez que lo había visto comía pobremente, y ahora me invitaba a ese sitio. Fui a comer con él y en mi vida pasé tanta vergüenza, porque tenía todos los ticks del nuevo rico. Había que comer caviar, comer faisán, y los puros los encendía con unos incendios. Pero esto era normal, llegaron al poder muy de prisa, y no tuvieron tiempo de asimilar el cambio este. Y parece que no, pero esto influyó mucho en todo.

¿Considera usted que se está desmoronando el mundo conocido?

Creo que todo se está desmoronando todo a una velocidad vertiginosa, y algo va a tener que pasar para pararlo. Antes se pensaba en la revolución, en un momento dado se pensó en el marxismo, pero el marxismo, tampoco ha funcionado. Yo tengo 84 años, y ningunas ganas de vivir diez más. Y esto va a peor, y a peor todos los días. Porque para mí la calidad de vida va disminuyendo. La calidad de vida es lo que se oye en la radio, lo que se lee. No hay ideologías de ninguna clase. No oigo a nadie defender una idea, defender un modo de vida, el más fácil posible.

¿Hay alguna figura positiva que usted resalte en España?

Creo que aquí vamos más a prisa que en todo el mundo. Quién nos habría dicho hace diez años que íbamos a tener un gobierno de derechas de esta clase, que se sitúa a la derecha, de la derecha, peroles da vergüenza decirlo. No van a ganar las elecciones los socialistas, las elecciones las va ganar el PP, ahora que los catalanes les han regalado en bandeja de plata la mayoría absoluta, con todas estas cosas que han pasado. pero tengo cierta confianza en Rajoy, me tranquiliza el personaje físico, es un hombre grande, a mi los pequeños me dan mucho miedo porque viven rabiando, porque son pequeños y como Aznar necesitan demostrar que son grandes.

Rajoy es un fumador de puros, porque el fumador de verdad, es un señor que se sienta y es dialogante, y eso tranquiliza mucho, cosa que no ha sido Aznar, ese hombre no hablado ni con su madre. A mi me va a dar un disgusto porque resulta que se va separar porque tiene una querida, con lo que resulta que es humano también. Es posible que Rajoy va en plena campaña electoral y tiene la misma línea, pero en cuanto se vaya el otro este se va a poder soltar. Creo que vamos a pasar una época menos crispada.

¿Eso favorecería la pervivencia de la derecha?



Si la derecha se modificara... pero no se puede modificar porque es demasiado antigua, hace siglos que existe. El país entero es muy de derechas. El orden, tenemos el revuelo de la guerra civil, eso no nos va a dejar nunca, y la gente ante todo tiene miedo. Los catalanes prefieren que esto esté así a que cambie a peor.  La gente está muy inquieta, hay gente que votará a Rajoy sin ser de derechas, pero por si acaso.

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