miércoles, febrero 06, 2013

JIM MORRISON, THE DOORS OPEN

"No sabemos quién descubrió el agua, pero sabemos que no fueron los peces." Marshall Mc Luhan. ¿Te has dado cuenta del sistema en que vives?


 Nota: Las fotos son aspecto del Morrison Hotel, descubierto por Ray Manzarek por casualidad en el cruce de las calle Pico y Hope en el centro de Los Ángeles, California.



Con la edición de “Los últimos días de Jim Morrison” se revisa una vez más la vida aciaga del famoso cantante de “The Doors”; perseguido en EE UU por comportamiento indecente, huyó a París en 1971, donde al poco tiempo moría después de un proceso autodestructivo que recoge la biografía escrita por Steven Davis, quien se entretiene en los entresijos del final de un genuino superstar.

Si James Dean (James Byron Dean, EEUU, 1931-1955), supuso la rebeldía efímera de un alma fracturada, Jim Morrison (James Douglas Morrisson, EEUU, 1943- 1971), el famoso líder vocal de la banda “The Doors” transformó la insurrección en un acto poético y sensual. La fuerza de su mensaje agresivo y atormentado le convirtieron en un icono definitivo que ha superado varias generaciones, manteniéndose vivo más de 30 años después de su muerte.

James Douglas Morrisson nació en Melbourne, Florida, el 8 de diciembre de 1943. Apasionado desde joven a la literatura y la poesía, mostró en su tránsito por la George Washington High School y el Junior College de Saint Petersburg (Florida) una fuerte inclinación por autores de la corriente del llamado malditismo poético en la figura de Arthur Rimbaud, Charles Baudelaire o William Blake.

Sus labios carnosos, su media melena y unos ceñidos pantalones de cuero le convirtieron en un auténtico sex symbol de belleza clásica. Su manera de moverse en el escenario, a base de contoneos sensuales, con los que era capaz de hipnotizar al público, le hicieron merecedor del sobrenombre de “Rey Lagarto”.

Estudió cine y teatro en la universidad de California en Los Ángeles (UCLA), donde se trasladó en 1962. En 1965 conoció a Ray Manzarek, muy influido en el plano musical por el rithm & blues de Chicago, y que dirigía  su propia banda, “Rick and the Ravens” (Ricardo y los Cuervos), concentrados en la experimentación con la música electrónica.



INICIOS CAÓTICOS.

Al año siguiente se incorporaron dos músicos procedentes del grupo “The Psychedelic Rangers”, John Densmore (batería), y Robby Krieger (guitarra). La química producida entre los cuatro jóvenes los convirtió inmediatamente en una banda, debutando ese mismo año con el nombre de “The Doors” en el London Fog Club de Sunset Boulevard de Los Ángeles. El concierto fue un desastre, prácticamente no fue nadie.

Seguirían tocando en locales de mala muerte durante una temporada, pero mantuvieron el nombre “The Doors”, inspirado en un poema de William Blake del que se lee el verso: “Si se purificaran las puertas de la percepción, todas las cosas resultarían infinitas para el hombre…”. 

Se adelantaron a sí a las propuestas que estaban de moda como  los textos escritos por Aldous Huxley y sus experiencias con la mescalina o el LSD, Carlos Castañeda y su famoso Don Juan y una línea cada vez más creciente de experiencias con alucinógenos.

“The Doors” nacieron y vivieron en la época de los hippies y el amor libre, pero decidieron convertirse en los representantes del lado oscuro, ya que sus mensajes no hablaban de paz sino del terror, violencia, culpabilidad, desamor y, sobre todo, de muerte. Prueba de ello es que a Morrison también le llegaron a llamar “el poeta de la muerte”.

Jim mantenía una actitud de franca rebeldía contra el orden establecido y muy posiblemente contra la figura de su padre, almirante de la Marina de Estados Unidos y perteneciente a una familia de larga tradición militar. En 1967, época de transición entre el fenómeno hippi y el choque con la realidad de los mercados y el poder establecido que había iniciado la desintegración de los movimientos de insubordinación juvenil, en un marco de guerras y decepción, surgieron con el álbum “The Doors”, con un contenido existencialista y desesperado a los que Morrison les introdujo las propuestas y conceptos de Antonin Artaud, junto con la adaptación de canciones de Bertolt Brecht y Kurt Weill.

La canción “The End”, le proyecta a la fama, y el tema de la canción no es otro que el hecho de que un niño quiera matar a su padre. Posteriormente sería utilizado por uno de sus compañeros de universidad Francis Ford Coppola en “Apocalipsis Now”. La letra encuentra un eco sorprendente en una generación de jóvenes que se muestran hartos de los roles establecidos.

Con “Light My Fire” se sitúan en el número uno en las listas comerciales, lo que deja entrever que las propuestas de “The Doors”, no estaban ni mucho menos desvinculadas con las tendencias del mercado musical que se encontraba en pleno proceso de transformación.

POETICA Y SOSTENIDA... AUTODESTRUCCIÓN.

Los discos siguientes “Strange Days” (1967), y “Waiting for the Sun” (1968), profundizan en la línea del malditismo, el escándalo y la sensualidad, abarcando las laceraciones emocionales de la sociedad, el desengaño, la asfixia y la carencia de un sentido global a la existencia. Mientras, Jim Morrison escandaliza al mundo entero con sus apariciones en público, sus extravagancias y excesos. Los hippies, que en general se han ido dando cuenta de que han hecho el ridículo, frente a las fuerzas de acción del poder establecido, se suman al discurso agresivo del vocalista, a pesar de que una corriente definida como genuina del movimiento hippi le critica.


Morrison pierde el control, se desnuda, se burla, provoca y pervierte poco a poco su propia vida en un acto de rebeldía autodestructiva que no deja de tener cierto grado de espectacularidad sublime. Ray Davies, el líder de The Kinks, presentó una demanda acusando a The Doors de plagio por 'Hello, I Love You', y los tribunales fallaron a su favor.

Pero el mito está construido y “The Doors” es ya una super banda en la que sus miembros viven como auténticas estrellas del rock. Morrison continúa en su línea de adicción a las drogas, al alcohol y la búsqueda de la espiritualidad orientalista que ya habían puesto de moda los hippis de los sesenta.



En 1968 Morrison creó el proyecto “Waiting for the Sun”, en el que incluiría un poema titulado “La celebración del rey lagarto”, apodo con el que también se le denominaba. En 1970 presentó todo el proyecto en un larga duración titulado “Absolutely Live”, finalmente en 1971 surge “L. A. Woman”, cuyo éxito entre el público no explica la repentina retirada del rock del propio Jim Morrison. Sus más allegados se opusieron pero el cantante decidió establecerse en París y dedicarse a la poesía, válvula de escape de sus revelaciones personales. En ese período dio cuerpo a sus poemarios “El señor” y “Las nuevas criaturas”.

EL OCASO SOLITARIO.

Lo demás es historia. Morrison muere el 3 de Junio de 1971 de una vulgar sobredosis en la bañera donde lo encontró su novia Pamela Curson, en un París que fue el ocaso y la fuente de rumores, que indicaban que el vocalista llevaba muerto varios días hasta que lo encontraron, que tal vez ese no fuese Morrison y aun ande por ahí mofándose de su éxito.

Ahí acabó la carrera de “The Doors” y comenzó el mito, revitalizado en varias ocasiones por reediciones de sus canciones, o por la película protagonizada por Val Kilmer y dirigida por Oliver Stone, basada en la vida del poeta y cantante junto a la banda. El mito que generó el propio Morrison ha sido de tal magnitud que su tumba en París sigue siendo un lugar de peregrinaje de adeptos y curiosos.

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