lunes, febrero 04, 2013

CHARLA CON ELENA PONIATOWSKA

"No sabemos quién descubrió el agua, pero sabemos que no fueron los peces." Marshall Mc Luhan. ¿Te has dado cuenta del sistema en que vives?

La entrevista fue concertada a las 7 de la tarde. El sol del verano ardería un rato más sobre el techo del Euroforum, un recinto que es hotel, restaurante y además lugar para encuentros académicos. Los recepcionistas se portaron extremadamente amables, cálidos y diligentes. El edificio es una construcción sólida erguida a doscientos metros del monasterio de El Escorial, en la provincia de Madrid. La tarde comenzó a caer lentamente hasta que, a las 9, ya casi sin luz, apareció Elena Poniatowska (París 1932, mexicana, distraída, con una sonrisa encantadora. A la Doña se le había olvidado por completo la entrevista.

 ...“yo creo que en México a veces somos racistas y clasistas entre nosotros mismos”...

El encuentro se produjo durante la cena en el restaurante del Euroforum.  El comportamiento de los camareros fue familiar y correcto, la comida se produjo entre unas 12 personas más que estaban instaladas en la larga mesa. Elena se mostró aparentemente distraída en algunos momentos; interrumpida la conversación a ratos por los diligentes camareros que sirvieron la comida con precisión. Todos en el salón comenzaron a comer al mismo tiempo; el primer plato fue una crema de espinacas con pan frito.

 Elena se mostraba encantada del paseo que había dado hace unas horas. Visitó el monasterio al que describió con las palabras, “increíble”, “maravilloso”. Daba la sensación de ser una señora que andaba haciendo turismo y que para nada acababa de dar una conferencia sobre “Las mujeres narradoras en el siglo XX”, o que hubiese descrito con dolorosa exactitud, los acontecimientos de la matanza de la Plaza de las 3 culturas en México durante las Olimpiadas que se celebraron en el DF. Es imposible no hablar de política con ella; todo su trabajo está unido al compromiso político.

Estaba contenta, sonriente, siempre sonriente. Sus largos párpados esconden unos pequeños ojos intensamente azules, cuando los abre del todo da un aire de actriz de cine antiguo. Tiene detrás de su humilde actitud, un talante atractivo, resuelto, cierto magnetismo vivo.

Sus manos de 69 años muestran las pecas de la edad, con unas uñas correctamente cortadas a media altura y sin pintar. Mientras llega el plato, la ganadora del premio Alfaguara 2001, muestra su porte ágil, ligero, decidido; parecen no importarle las preguntas.

  ¿La literatura que usted hace y su trabajo, es parte de la corriente del nuevo periodismo que lideró Tom Wolf, en Estados Unidos, y García Márquez entre otros, en América Latina?

  --Sí... sí... sí. --Sentada se mira las manos volteadas hacia abajo. Tiene una alianza dorada encajada en el dedo anular de la mano derecha.

  Hay una pausa...

  Ah, ¿Es una pregunta?

  Sí. --Risas

  Sí, claro que sí, es una manera que se llamó new journalisment, que mezcla un poco la ficción con la realidad, y los reportajes también combinan la ficción con la realidad.-- Aborda el plato con decisión, se lleva a la boca la primera cucharada, encantada, tiene hambre. Posee un acento muy mexicano, parece que va a decir “pos qué pasó, vamos ahí”

  ¿Usted no cree que en América Latina resulta muy socorrido utilizar la marginalidad como un elemento narrativo?-- Hubo una pequeña contracción en la mano que sujetaba la cuchara, la devolvió al plato.

  Bueno, cuando yo me inicié en el periodismo en 1953, en las páginas de los periódicos jamás se hablaba de los marginados, incluso había una cierta censura hacia todo lo que era la pobreza, la miseria, para no dar una mala imagen del país, pero ahora eso ha cambiado y si hay muchos reportajes sobre esos temas. Claro, yo creo que son temas que en nuestros países son tan trágicos.--Hace una pausa-- Mira bueno, vamos a comer y luego lo terminamos porque si no se te va enfriar.

  Pasa el tiempo, pregunta por los mexicanos que han pasado por Madrid, habla de Monsiváis, dice que es un hombre muy inteligente, también habla de Monterroso y Bárbara Jacobs, admira su inteligencia y su brillo, el de los tres.--Al acabar el primer plato, continúa sin perder el hilo.

  En el 53, hablar de los marginales no existía, pero ahora se vuelve más importante hablar de ellos, justamente porque yo creo que en México a veces somos racistas y clasistas entre nosotros mismos. Los mismos indígenas que han llegado al poder son clasistas con ellos mismos. Son los mismos indígenas que dicen de los suyos, “estos pinches indios”. Pero eso es un fenómeno general. Cuando tú vienes, ahora como estamos en Europa, por ejemplo vas a Alemania y ves lo mal que tratan a los turcos, les llaman por nombres despectivos como aquí a los sudacas, o en Francia a los marroquíes. De veras hay una situación crítica espantosa. Yo tengo una amiga en Francia que se casó con un marroquí y la expulsaron, la echaron de su casa, la rechazaron. Hay como un rechazo cerrado. Hay un racismo como si ahora todas las cosas oscuras del pasado, la pugna entre el capitalismo y el estalinismo, estuvieran englobadas en el racismo, en contra del inmigrante que viene de todas partes; porque tú vas, por ejemplo, al Uruguay y todos te dicen que se quieren venir a Europa. Así como en México todos se van a Estados Unidos, todos son braceros por ahí. Te encuentras con ciudades vacías, muchos de las grandes ciudades se vienen para acá. Pero lo que te decía de la realidad como ficción,-- enumera lentamente como parte de los misterios de un pequeño rosario-- Luis Buñuel hizo “Trinidad”, Óscar Lewis hizo “Los hijos de Sánchez”, Truman Capote en Estados Unidos hizo “A Sangre Fría”, todos eran reportajes. Por ejemplo en Cuba Miguel Barnet hizo “La biografía de un cimarrón” y “La canción de Garcés”. Entonces sí podrías decir que es...-- hay un alto forzoso; llegó el camarero a recoger los platos vacíos interponiéndose en la conversación--...Sí podrías decir que es un tema muy socorrido, pero depende de cómo lo haces, porque mira lo que ha hecho Sebastiao Salgado, este brasileño, lo que ha hecho pues, es una obra de arte basándose en lo marginal.

  ¿Y qué diría de alguien como Ferdinand Celine? (Escritor francés del siglo XVIII).

  --Bueno, él escribió “Viaje al final de la noche”, es como Henry Miller, ¿No?, el sexo la bebida, el alcohol, la calle, pero todas esas cosas se tienen que reflejar, como se refleja todo lo que dice el Marqués de Sade.

  ¿Coincide entonces usted con Monsiváis, cuando dice que marginales han existido siempre, sólo que ahora salen en televisión formando parte de los reality shows?, ¿Cuando no hay lirismo sólo queda la marginalidad como recurso?

  Sí, puede ser, pero tú piensa en todo el neorrealismo italiano, todas las películas de Rossellini o Fellini. Eso se puede manejar como una corporación, pero son cosas que se deben mostrar a lo largo del tiempo. Ahora come que se te va a enfriar.

  ¿Usted cree que la literatura puede hacer algo por los marginales?

  Creo en primer lugar que en nuestros países la gente, lo primero que tienen que hacer es aprender a leer y a escribir. Creo que el analfabetismo es altísimo, ya después se hablará de literatura. Creo que los pobres y marginales, hacen ellos mismos la literatura. Ellos mismos hablan de una forma maravillosa, y eso hay que recogerlo también.

  Aparece una camarera delgada, muy joven. Lleva una bandeja que parece un portaaviones, va dejando caer en cada plato unos filetes de merluza que apenas caben en el plato. Lleva una pequeña guarnición de calabacín relleno de queso gratinado. El vino es de la Rioja Alavesa.

  ¿Cuál era la otra pregunta?

  ¿Qué opina usted de las cosas que dice Chabela Vargas (Costa Rica 1919) de los zapatistas? (Afincada en México desde los 17 años)

  ¿Qué el subcomandante Marcos es un fantoche?

  Dijo que estaba descontenta con los zapatistas porque esa no es una revolución, que pegaron sólo cuatro tiros y que ahora los comandantes estaban todos gordos y se habían casado con europeas. (Estas declaraciones las hizo el 11 de junio de este año en un encuentro con la actriz Marisa Paredes en la Casa de América)-- Se echó hacia adelante en la silla y rodeó el plato con los brazos, mostrando tensión al hablar.

  No, yo creo que ahí ella está totalmente equivocada. Creo que no conoce la realidad mexicana y no debería estar diciendo eso, son errores que ella comete. Y además hay que pensar que Chabela Vargas es costarricense, y yo creo que su onda ahorita es estar bien con los poderosos. --El camarero pregunta si puede retirar el segundo plato que ya está vacío.

  Pero Monterroso por ejemplo, es guatemalteco.

  Sí, pero él no te habló mal de los zapatistas.

  ¿Qué representa el sub-comandante Marcos para México?

  Yo creo que él es importantísimo para México y también por lo que significa la guerrilla, porque él tiene un nuevo lenguaje, la gente lo sigue mucho. Es la única guerrilla que ha sido capaz de desarmarse y vivir sin armas. La guerrilla significa hacer visible lo que antes era invisible, poner en el tapete de la realidad, por primera vez, a los indios de México. Antes no se hablaba de ellos y había una actitud paternalista hacia ellos. Se les daban las migajas del banquete y no les dejaban que decidieran por sí mismos. Les resolvían las cosas como querían, pero simplemente se trataba de que no les causaran problemas. En cambio ahora por primera vez se les está oyendo.

Ellos tienen sus peticiones. Las mujeres dicen, nosotras queremos escoger al hombre que amamos, queremos mirarlo a los ojos y no se nos cambie por un garrafón de alcohol, queremos tener los derechos que otras mujeres tienen sobre sus cuerpos, queremos tener los hijos que nosotras querramos tener, podamos tener y mantener, queremos conducir automóviles. Por primera vez lo dicen las mujeres más golpeadas de México, las más pobres, las que nunca fueron tomadas en cuenta. Eso es importante, ¿no?

  ¿Qué valor le da usted desde lo que acaba de decir a una expresión como “ser hijo de la chingada”, de uso tan habitual en México?

Esa es una grosería de hace mucho, que se refiere a la Malinche, a Hernán Cortés, a la mujer violada, la mujer que es producto de la mezcla de razas por la fuerza. Octavio Paz le da un significado especial en “El laberinto de la soledad”. Los mexicanos son por eso muy inseguros, que dicen sí, pero en realidad piensan que no, que por eso no salen de sus problemas jamás. No se puede generalizar, porque tú eres tú con tus circunstancias, con todo lo que te rodea. Si naces sin nada, es mucho más difícil que hagas las cosas, y mucho más meritorio que alguien que nace con la mesa puesta.-- Aparece el camarero con el postre, dulce de cabello de ángel con queso de Burgos.

  ¿Qué opina usted de la gestión actual del presidente Fox, después de tantos años del PRI?

¡Opino mal!, porque no ha hecho gran cosa de todo lo que dijo que iba a hacer. Lo de Chiapas dijo que lo resolvería en 15 días y no lo resolvió. Pero siento que así son los políticos latinoamericanos, son unos demagogos, y unos... -- introduce un bocado, que mastica lentamente-- finalmente Fox, no sé si lo sea, pero creo que lo más corrupto de América Latina son sus dirigentes.

  ¿Y qué diría de Chávez?

  No lo conozco, podré opinar de Chávez a posteriori cuando acabe su mandato, igual también de Fox. Por ejemplo, yo creo que Fidel Castro perdió la oportunidad de ser un gran hombre en la historia. Hizo grandes cosas como enfrentarse a Estados Unidos, pero él no debió eternizarse en el poder. ¿No te quieres acabar mi vino?, yo ya no lo quiero.

  Cuando usted construye sus personajes. ¿Calcula usted sus equívocos?

  Yo no sé que destino merecen mis personajes, pero lo intuyo. Los personajes salen de la realidad, al menos los míos. Mira, cuando escribes una novela o un cuento, el que lo escribe trata de desaparecer para solo darle vida a los personajes, al menos es lo que yo intento. En la novela (“La piel del cielo” Premio Alfaguara 2001), el protagonista es un científico, y yo obviamente no soy hombre, ni soy científico-- Mira directamente a los ojos mostrando un azul que induce a la ternura. Puede que haya algo más íntimo en la novela, su marido fue Guillermo Haro, astrofísico de reputación en México.

  ¿Usted conoce la naturaleza de los hombres?

  Bueno, lo intento... en la novela.

  “La Iglesia es un peso enorme en los hombros de los pobres”

  ¿Usted cree que ahora que el hombre es también un objeto sexual, se ha hecho justicia?

  Creo que se cosifica al que se deja, que se trata como un objeto a los niños, a los ancianos. Según el mercado se puede tratar como un objeto a toda una sociedad. Las sociedades de consumo, para colocar sus productos, inventan necesidades y procuran por todos los medios hacer lo que ellos quieren. Nosotros no necesitamos todas las cosas con las que vivimos. Las ciudades del mundo están llenas de gente que están buscando qué comprar. En realidad necesitamos comida, cierta tranquilidad, un techo, trabajo, pero nos llenan la cabeza a través de los medios de comunicación de lo superfluo.

  ¿El sentido de la Teología de la Liberación ha desaparecido en América Latina?

  Hay Teología de la Liberación en Chiapas. Hubo un arzobispo, Samuel Ruiz, que se preocupó muchísimo por los indígenas. Era un arzobispo como todos reaccionario, y llegó y se enfrentó un día a toda esta miseria, y decidió que él iba a defender a los indígenas. Está condenado por otros arzobispos y por toda la jerarquía católica, porque obviamente él no puede aliarse del lado de los más débiles. Le puede suceder lo que le sucedió a Monseñor Romero, que fue asesinado por tomar partido por los pobres. -- Hay un cambio triste en su acento, el tono de voz parece una queja--. La Iglesia toda su vida ha tomado parte por los poderosos. La Iglesia es un peso enorme en los hombros de los pobres, porque les dicen sigue así que serás feliz en el cielo, pero ¿quién ha regresado a decirles si hay cielo, o no hay cielo?.

  Hay una pausa, mientras se llevan el plato y traen el café. La conversación vuelve a recaer sobre Monsiváis y sobre su paso por Madrid, hace 2 meses, para entrevistar a Chabela Vargas, en un encuentro en la Casa de América.

  “Creo que los pobres y marginales, hacen ellos mismos la literatura”

  ¿Usted tuvo muchos amores?

  ¿Eso dijo Monsiváis?-- Pregunta abriendo los ojos con sorpresa, pero ante la negativa acerca de las declaraciones de Monsiváis, recupera el aplomo-- Bueno, no, no he tenido todos los amores que hubiese querido. Uno siempre vive por debajo de sus deseos, aprisionado por todos los prejuicios, y luego te preguntas por qué no hice esto, o lo otro.

  ¿Echa de menos algo de esas cosas que no hizo?

  Bueno, yo extraño mucho no haber tenido una vida académica, no haber entrado en la universidad, eso lo echo de menos. Yo tengo una educación muy deficiente que me ha hecho tener que trabajar el doble, porque no sé investigar, no tengo método, todo eso.

  Sí, pero, le preguntaba por el amor.-- Rehúye la pregunta, la mirada vaga por el techo unos segundos.

  Bueno, el amor es un invento que tenemos, inventamos el amor, inventamos a la persona que amamos. Hay varios estereotipos; a los hombres les dicen, bueno, tal y cual mujer, es digna de ti, tiene las características de algo. Se te presenta un producto de mercado, y tú lo quieres o lo dejas. Eso tiene mucho que ver con el enamoramiento, te dicen ésta es la mujer de la que tienes que enamorarte.

  Sí pero... ¿y Elena?-- Mira ocultándose debajo de sus párpados, apenas se ve el azul de sus ojos.

  En el caso mío, pienso que debí vivir más el amor, enamorarme más. Es algo que lamento no haber hecho, pero de alguna manera sí lo hice, porque es una gran satisfacción pensar que no has hecho a nadie infeliz. Yo tengo 3 hijos, 7 nietos, y creo que más o menos la gente que ha vivido conmigo, la que he tratado, no la he hecho infeliz, en estos años, toco madera, a lo mejor sí, pero creo que no...

  Al día siguiente de esta entrevista, le robaron a Elena todos sus documentos, su pasaporte y su dinero. Ocurrió en unos grandes almacenes en el centro de Madrid. Uno entre los 368 registrados hasta la fecha, 10 de Agosto del 2001.


Perfil de Elena Poniatowska

Si en la mayoría de los casos, lo que más afecta la vida de una persona, son los padres, entonces no se puede hablar de la vida de HèlSne (nota para el editor: lleva una uve en la parte alta de la “S” que mi máquina no tiene), (nota del editor: mi máquina tampoco, así que me permito invitar al lector a imaginarla).

Elizabeth Louise Amelie Paula Poniatowska Amor, sin mencionarlos. Elena es hija de Paullette Dolores Amor, y del heredero de la corona Polaca, Jean Evremont Poniatowski Sperry. La corona polaca feneció en 1772, su último monarca fue Estanislao Poniatowsky, noble polaco elegido Rey bajo la influencia de la zarina Catalina II “La Grande”. Para tal fin, Rusia envió en su momento un contingente militar. Se pensó que sería un títere en manos de los Rusos, pero mostró una enorme voluntad de reforma. Esto trajo como consecuencia que Polonia fuese dividida en tres grandes territorios entre Prusia, Rusia y Austria.

 Elena, es realmente una princesa; heredó el título de Princesa de Polonia; de hecho, sus familiares europeos la llaman “la princesa roja”. Su padre luchó en la Segunda Guerra Mundial en el ejercito francés y su madre huyó de la guerra en 1941, con sus dos hijas hacia México.

Recuerda los rezos y las misas por el regreso de su padre. Recuerda que no se le enseñó el español, porque “ya lo aprendería en la calle”. Estuvo en un internado religioso en Estados Unidos, durante 3 años y regresó a México en 1952. Su padre, volvió de la guerra y fundó un laboratorio en el que ella trabajó.

 No se puede decir que naciera de ninguna revolución, o que su educación estuviera dirigida a su actual compromiso. Pero la espalda de la realidad de México y de América Latina, es demasiado ancha.  La realidad mexicana es contundente, transforma las almas, el carácter, el pensamiento. El color intenso de los días, la urgencia permanente de México, y por extensión de América Latina, tal vez hicieron que esta mujer dejara a un lado sus primeras crónicas de sociedad, en el diario El Excélsior, su pasado de niña Scout, francesa bien educada, y se convirtiera en una periodista de primera línea, gran mexicana; que rescatara a los pobres y a los marginados para convertirlos en héroes de sus novelas, en motivo de su trabajo periodístico y que terminara por convertirse en defensora de los derechos de la mujer. También es posible que de los tantos emigrantes de la guerra civil española, de los cuales entrevistó a unos cuantos ilustres, haya tomado tal conciencia, del viaje con su madre por toda Polonia, de sus amistades mexicanas, de la sangre romántica de sus antepasados Poniatowsky.

 Es ganadora del premio Alfaguara 2001 por “La piel del cielo”. También ha escrito los siguientes libros: Lilus Kikus (1955), Todo empezó en Domingo (1960), Los cuentos de Lilus Kikus (1967), Hasta no verte, Jesús mío (1969), La noche de Tlatlelolco (1971), Querido Diego, te abraza Quiela (1978), Gaby Brimmer (1979), De noche vienes (1979), Fuerte es el silencio (1980), El último guajolote (1982), Querido Diego, te abraza Quiela y otros cuentos (1984), Nada, nadie (1988), La flor de Lis (1988), Tinísima, vida de Tina Modotti.(1992)

Entre los premios y reconocimientos, están: Premio Xavier Villaurrutia, que rechazó en 1970 por “La noche de Tlatelolco”. En 1970 recibió el Premio Nacional de Periodismo, siendo la primera mujer en recibir el galardón en México. Premio Manuel Buendía, como escritora y periodista. Mujer del año, otorgado por Debate feminista, y Divas (1990), Premio Juchimán en ciencias y técnicas de la comunicación. (1993), Premio Iberoamericano de Narrativa Proartes (1997). El premio de La rosa áurea de los cronistas municipales de Jalisco (2000), Premio de la cultura gay (2000). Recibió la medalla Gabriela Mistral, Chile (1997), Medalla Roque Dalton de El Salvador (1999). Fue visitante ilustre y recibió las llaves de la ciudad de Buenos Aires (1999), Ciudadana distinguida del gobierno del Distrito Federal de México (2000).

Tiene el Doctorado Honoris Causa por la Universidad Autónoma de México (1980), Honoris causa por la Universidad de Sonora (1979).

Elena no toca el clarinete como Woddy Allen, pero da religiosamente los jueves, un taller de literatura en la ciudad de México.  

No hay comentarios: