lunes, enero 28, 2013

Miss Jane Marple.

"No sabemos quién descubrió el agua, pero sabemos que no fueron los peces." Marshall Mc Luhan. 



Una señora mayor enfundada en guantes negros por los que sobresalen los dedos portando un pequeño sombrero negro  que cubre sus blancos cabellos. Por supuesto, como británica que es, la señora tiene los ojos azules. Vive al parecer en uno de los pueblos de Inglaterra donde más crímenes se cometen por metro cuadrado, y frente a una policía lenta pero incorruptible, brilla la sagacidad del personaje que resuelve cada caso gracias a su inteligencia y conocimiento del género humano. El entrañable personaje de Agatha Christie está de celebración.

No son demasiado los personajes que cobran vida propia a pesar de sus autores. De hecho, son cada vez menos los que ocupan el espacio literario, siendo encarnados por actores con rostros definidos en la pequeña y gran pantalla. El propio Harry Potter tiene vida propia en la gran pantalla. Por eso, el selecto grupo de personajes literarios que nacieron antes que los medios audiovisuales ha conseguido inspirar a prácticamente todo el siglo XX, gracias a su fuerza descriptiva y la necesidad del propio cine de hacerse con iconos auténticos.


Sherlock Holmes, Tom Swayer y mucho más viejo, Don Quijote de la Mancha son algunos de los nombres propios de la literatura, sin olvidar los creados por Agatha Christie como lo son Hércules Poirot y Miss Jane Marple que cumple la friolera de 75 años. 75 años siendo vieja, toda vez que nació así.

LA SENSATEZ DE UNA SOLTERONA.

Las actrices Margaret Rutherford y Joan Hickson han dado vida a Jane Marple en muchas series de televisión.

Miss Jane Marple nació en 1930 en la novela “Muerte en la vicaría” descrita como la típica viejita inglesa, tremendamente entrometida, pero que en vez de vivir llena de prejuicios posee un carácter agudo y perspicaz. Solterona, sin problemas económicos, asidua a los balnearios, al té de las cinco y a la tertulia vecinal, a jugar a las cartas ya practicar un deporte social desagradable, el chisme. 
Pero Marple está siempre envuelta en procelosos enigmas, detrás de su apacible apariencia, se oculta un ingenio y una capacidad de observación extraordinaria, que le sirven como filosa herramienta a la hora de enfrentarse a los peores crímenes sin resolver.

Protagonizó los libros de Agatha Christie hasta 1975. Esta señora menuda de apariencia frágil y vulnerable es también capaz de actuar como un verdadero tigre en las circunstancias difíciles haciendo alarde de entereza, fortaleza moral y carácter victoriano.

LA ÚLTIMA ROMÁNTICA.

La vida de Agatha Christie representa en sí misma el tremendo cambio que experimentó el mundo en sólo unas décadas. Nacida en plena era victoriana, en Torquay, Devonshire (Inglaterra) en 1890, fue testigo y participó en dos guerras mundiales, en el progreso de la aviación, en algunos de los más importantes descubrimientos arqueológicos... Un personaje para la leyenda.


Fue llamada  Agatha May Clarissa Miller.  Hija menor del matrimonio formado por Frederick Miller y Clarissa Boehmer. La familia tenía una posición económica desahogada hasta la muerte del padre, en 1901. Los Miller decidieron alquilar su lujosa mansión en Torquay durante los veranos e instalarse en Egipto, lo que tendría una importancia capital en algunos de los títulos más emblemáticos de la futura escritora. Una infancia feliz, pero solitaria y retraída, sugiere un escenario ideal para moldear la imaginación de una mente maquiavélica al servicio de la literatura.



Voló por primera vez en 1911, en una época en que los aviones eran una extravagancia de locos, y estaban hechos de madera y tela tensada. Condujo su primer automóvil en los años 20, y se lo pagó con las ganancias de sus libros. Aunque estaba comprometida con un pretendiente anterior, Agatha Miller se enamoró perdidamente de un piloto de los Royal Flying Corps (que más tarde sería la R.A.F), Archibald Christie. Se casaron al día siguiente de que él le propusiera matrimonio siendo él un hombre pobre.



La irrupción de la Primera Guerra Mundial lo envió a él al frente, y ella se presentó como enfermera voluntaria. Durante su estancia en la Cruz Roja se familiarizó con los fundamentos de la toxicología. Estos conocimientos de venenos y dosis los aplicó en su primera novela, “El misterioso caso de Styles”, que escribió entre 1916 y 1917, si bien no se publicó hasta 1920. En esta obra debutaba su creación literaria más célebre, el detective belga Hercules Poirot. Tras el fin de la contienda, nació su hija Rosalind. A partir de entonces, Agatha Christie se dedicó a escribir.



En 1930, Agatha Christie se embarcó con destino a la antigua Mesopotamia. En el actual Irak, Christie conoció a un arqueólogo 15 años más joven que ella, Max Mallowan. De esta visita a Irak, y de las posteriores misiones arqueológicas de Mallowan, surgirían novelas como “Asesinato en Mesopotamia” y “Muerte en el Nilo”.

Publica “Muerte en la vicaría”, novela en que aparece su otra gran creación, Miss Marple, una anciana nada convencional con un don infalible para resolver misterios. Agatha Christie murió el 12 de enero de 1976.


LITERATURA DE NECESIDAD.

El máximo apogeo de la literatura policíaca en Inglaterra se produjo sin duda en la de transición de la época victoriana a la estructura social moderna. Tiempos en que la incertidumbre era mayor y la necesidad del colectivo en creer en la seguridad de sus instituciones era algo más que un hecho existencial. Con la caída del imperio sobrevinieron las dos guerras mundiales, con lo que se  acrecentó la necesidad de una estructura social y política en la que confiar.

Es por eso que tal y como la vida es algo impredecible, inseguro e incontrolable, la narrativa policíaca arquetípica del siglo XIX se convirtió en el antídoto literario que contraataca tales inquietudes. En ella todo crimen se resuelve, todo criminal es castigado, todo inocente rehabilitado. En otras palabras, el orden social es restablecido renovándose la fe en la rectitud de la ley, de la preponderancia del bien sobre el mal, de lo sagrado de la moral y de la omnipotencia de un dios justo. Es curioso que después de la Segunda Guerra Mundial la literatura pasó de policíaca a novela negra en los gustos generales de los lectores, apreciándose más cuadros de crímenes impunes, pasiones asesinas con un trasfondo crítico social.


Aun así, la novela policíaca siguió y sigue ocupando un lugar en la predilección de los lectores por su poderoso efecto persuasivo en cuanto a la confianza en el sistema se refiere. Es seguramente por esto que la tierna viejecita Miss Jane Marple acabó por convertirse en la heroína de todas las abuelitas británicas que en la realidad perdieron sus hijos, quedaron viudas o solas, aisladas del apoyo y el afecto que tanto necesitaban afrontando la realidad con entereza y una aguda inteligencia.




No hay comentarios: