miércoles, enero 23, 2013

EL SENDERO DEL BIENESTAR


BITÁCORA DE JOSHUA

Este post fue publicado el 23 de Mayo de 2006. Lo rescato como muchos otros.

Hace poco conversaba con un amigo... hablábamos y nos decíamos cosas... como por ejemplo que ni el marxismo ni el capitalismo, ni los soviéticos, ni los norteamericanos en sendos paradigmas sociopolíticos y económicos por supuesto, habían conseguido resolver el tema de la infelicidad y la desamornía social...

Ahora que parece que el capitalismo ha vencido en todo el mundo y lo que sobrevive es el espíritu socializador y de justicia del marxismo, aunque le pese a los radicales, quiero decir que ahora parece que tenemos la oportunidad de emprender un nuevo camino más próximo hacia la idea del bienestar generalizado...

Según algunos expertos el problema no es un condicionante económico realmente, no es la cuestión de la pobreza la mayor fuente de infelicidad, al parecer es las diferencias relativas en las fuentes de ingresos en el trabajo y en la vida misma... si todos ganamos poco o todos ganamos mucho, parece que habrá más felicidad hasta el momento en que alguno empiece a ser beneficiado más que el otro.

El origen definitivo de la infelicidad pues, respecto al tema económico estriba más en el propio origen de nuestras sociedades. Resulta que si muchos convienen en que las sociedades nómadas eran más justas, equilibradas y felices, parece ser que el origen de la infelicidad se produce justo cuando nos convertimos en sedentarios y como respuesta a los intercambios con otros pueblos y a los excedentes de la agricultura, un grupo de déspotas aventajados decide hacerse con el control de todo aquello. De ahí que el hombre haya buscado toda clase de justificaciones, que van desde lo ritual, espiritual, sanguíneo o cualquier vaina para refrendar su poder.

¿Por qué los soviéticos fracasaron en generar confianza y prosperidad en su pueblo? Al final por las mismas razones que el capitalismo. El capitalismo pone en manos de unos pocos el grueso de las ganancias de los excedentes, y resulta fácil acusarlos de malvados, crueles, abusadores y demás porque al fin y al cabo, y que me perdonen los empresarios, es verdad.

Pero en el caso de los soviéticos, por qué no funcionó, ¿por qué no consiguieron prevalecer, sobre todo si se trataba de igualdad, justicia para el pueblo y demás yerbas? Simplemente porque el control de los excedentes y las decisiones sobre los mismos, nunca estuvo en sus manos. Así los ciudadanos con cartas de racionamiento altamente ideologizados, no podían escapar a la verdad del asunto y es que, el que estaba por encima de él, iba a tener más.

¡Qué panorama! Ejércitos enfrentados, atacando o defendiendo recursos, gente plegada al poder en régimen de traición, oportunistas de tres al cuarto cuyo mayor talento es la conspiración... De hecho mientras más endeble es el Estado, es más notable el abuso y la CORRUPCIÓN. Es mayor, mucho mayor la corrupción y los abusos de poder mientras menos confianza hay en el sistema, en el Estado y mientras más se gira en torno a la figura de un solo hombre como eje de un Estados Nación... Las religiones, los gurús, los guías y los mesias, también han expoliado el éxito de sus ideas en las grandes masas de gente sumergida en la búsqueda de descansos para las almas ávidas de consuelo, perdón, etcétera.

Bueno, no es de política de lo que quiero hablar, y para los siniestros que leen mi blog tampoco estoy hablando especialmente de Chávez o de Fidel, sino más bien de la evolución de las naciones mencionando la naturaleza de los déspotas y la infelicidad bajo un régimen de desconfianza. Al final todos saben que el poder debe ser transitorio en un breve lapso de tiempo, porque todo poder sobre un colectivo es ilegítimo en esencia. Otra cosa es que dentro del macro Estado exista la necesidad de dirigentes que controlen las instituciones, pero la historia ha comprobado que mientras más tiempo se permanece en el poder, más perverso se vuelve el sistema.

Ocurre que todos nos hacemos la gran pregunta. ¿Entonces qué? Yo no tengo una respuesta definitiva, ni contundente... cómo tenerla... más bien tengo preguntas... pero sí tengo algunas pistas que sigo con interés. La primera pista es que estamos equivocados de paradigma. Todo el eje de las grandes civilizaciones hoy por hoy está basado en la productividad y el valor de la productividad. Se es mejor mientras más se produce y se vende eficazmente... y ahí se jodió todo, y cuando digo todo, es todo. ¿Por qué?

Porque la naturaleza no se rige por ese sistema y el mundo es nuestra casa. Quiero decir, la primera conciencia que hay que tomar, es la ecológica, toda vez que los recursos son renovables pero finitos y hasta ahora éramos pocos para la inmensidad del planeta pero mientras más somos, más nos enfrentamos al hecho incuestionable de que la explotación de los recursos de forma abusiva traerá más desigualdad, más miseria, más infelicidad.

Para tomar distancia de los estragos que produce el efecto recalcitrante del sistema en nosotros algunos han abierto la brecha del budismo en occidente, del budismo zen propiamente y demás vertientes teológicas que nos permitan conciliar el estado de las cosas con nuestro ser.

Es decir, nos planteamos colectivamente subvertir los efectos negativos de un sistema que está basado en la pugnacidad, la competencia, la violencia a favor del orden aunque esta sea sicológica, etcétera. Nuestro sistema de vida, nuestro sistema de producción elimina el factor de las necesidades humanas, especialmente las emocionales a favor de la productividad, llegando a sacarnos del sistema, si no, ¿qué otra cosa es una cadena de montaje automatizado? Un montón de máquinas que sustituyen la fuerza humana y por ende todo lo que nosotros somos.

Sin embargo hoy, se habla de conceptos como fluir, ideas como dejarse sentir, y nos planteamos colectivamente el destino y el desarrollo de nuestras emociones en función de la felicidad... unos más que otros claro.

Estamos tan solos en las ciudades, tan necesitados de comunicarnos, de amarnos, de intercambiar todo, palabras, hechos, fluidos... y lo que viene a decir el nuevo paradigma social que parece estarse gestando es algo como esto:

Nosotros tenemos nuestros sentimientos y amamos la naturaleza y queremos por encima de todas las cosas que esto empiece a ser una prioridad. Si mi prejuicio de lo que me dará la felicidad está basado en lo material, no alcanzaré nunca ese estado emocional. Pero también si mi sensación de la realidad es que vivo en un estado de cosas tremendamente injusto, entonces también seré infeliz... Si me meto demasiadas sensaciones en el cuerpo me cegaré y me crearé un desorden y una adicción, o varias... por ejemplo: a la comida, al sexo, al poder, a las situaciones fuertes, al peligro, al alcohol, las drogas...

Para mi, el estado psicológico en que vivimos hoy en día es un residuo tóxico del pasado de esclavitud y sometimiento de nuestros ancestros y por no ser conscientes de ello, somos capaces de volver a esas mismas situaciones injustas y dolorosas. Al final uno se piensa que los ricos son más felices... es posible que tengan más opciones para lograrla, pero el esquema social y económico en que vivimos los tritura de la misma manera...

Yo, personalmente, ando en la búsqueda de un esquema con el que pueda conciliarme personalmente, empezando por decidir lo que quiero y no para mi, dándole valor a todos los aspectos... una suerte de negociación con todos los aspectos de mi que represento... Y especialmente dar, pedir, recibir y generar todo el amor que pueda con lo que eso conlleva.

4 comentarios:

Cabina terrestre dijo...

Joshua...eres la mutación genética más exitosa que he leído últimamente. Te felicito mi querido Carmelo, mantienes el corazón a millón y la razón sin apasionamientos inútiles.

nairo dijo...

Bueno dejandote mis mas sinceros saludos...que bueno que te gusto la foto...muestrasela a Joshua a ver que le parece.....

Besos y abrazos desde el salón

Naky Soto dijo...

¡Carajo Carmelo! ¡menudo tema! Solo me atrevo a aproximarte esto: a estas alturas del partido estoy convencida del irremisible divorcio que en sociedades como la venezolana supone el cruce entre las libertades políticas y las libertades económicas. Ponernos de acuerdo en democracia siempre será más difícil... pero hay que hacer el intento.

Un abrazo grande,

la maga dijo...

te doy un pedazote de mi amor!!!!
mua!!!!!!!!!!!!