viernes, octubre 19, 2012

CUANDO LOS DINOSAURIOS FUERON LLAMADOS HERMANOS.

"Los gusanos llaman 'crisis' al nacimiento de las mariposas" (Anónimo)

Cuando uno ve un aparato tan difícil de entender en su funcionamiento como el acelerador de partículas del CERN  reconoce todo lo que ha tenido que avanzar la ciencia y la tecnología para poder estudiar lo pequeño. Lo mismo ocurre cuando uno ve un fractal simple como el de Mandelbrot, siempre han estado ahí, la naturaleza se organiza de esa manera pero nosotros nos enteramos y empezamos a comprenderlo cuando hubo la capacidad de computación necesaria para recrearlos. Hasta el momento en que se consiguió hacer un gráfico del primero esas figuras matemáticas irregulares eran conocidas como los "monstruos".

También ocurre con internet. Gracias a su aparición podemos reconocernos en red a nivel terraqueo y comprendemos que más es mucho más y que las premisas del más por menos solo sirven para generar miedo y mezquindad porque alguien va a perder en el intercambio, bien sea el empleado, la tierra, el vecino o la galaxia entera.

Pero la red horizontaliza las relaciones, disuelve el ego porque la gente teme menos al ridículo y sobre todo a no tener razón, porque aportando recibes siempre más de lo que necesitas. Y es esa clave, la red, la que está modificando el esquema de pensamiento de las personas y las aleja cada vez más de de las fórmulas de poder en la que la gente está permanentemente intentando posicionarse, a favor suyo claro. No hay nada más patético que reconocer en el que tienes en frente como a un vulgar tiburón o tener que vivir ocultando tus riquezas personales porque otro puede intentar aprovecharse de ellas como un auténtico mierda.

Pero verán, a lo que voy es que la realidad sub atómica estaba ahí y nosotros solo arribamos a comprenderla porque por fin encontramos el cómo, arribamos a los fractales porque un grupo de intrépidos ingenieros desarrollaron el microprocesador, pero el caso es que estas cuestiones y otras más estaban allí. 

De la misma manera también estaban los grupos humanos colectivistas, los grupos de funcionamiento horizontal basados en el respeto hacia las demás personas, no importa su identidad, la gente que utiliza el conocimiento, la ciencia y la tecnología para el bien de los otros pero no se conocen porque la sociedad ha preferido endiosar, por ejemplo, a un resentido hijo de la grandísima puta como lo era Steve Jobs  o encumbrar a líderes que comen y cagan como todos los demás elevando a auténticos parias a la categoría de héroes (y que conste que no estoy diciendo Hugo Chávez Frías), está claro, hablo en general. 

Hay grupos humanos donde el ego desaparece porque no es necesario, donde uno puede estar y construir y creer y fundar y todo lo que aporta ocurre como empieza a ocurrir en la red donde todo el mundo aporta y todos salimos ganando muchísimo. Me refiero a los anarquistas, esa gente anónima que hay que ver en acción para conmoverse y maravillarse de lo buenas y creativas que pueden llegar a ser las personas a pesar de que a lo largo de la historia hayan sido criminalizados, perseguidos o instrumentalizados por el poder como ha hecho el estalisnismo. 

La gente llega, se junta a resolver problemas, descubre que no necesita líderes y se pone en movimiento, sin ideologías baratas, ni refritos de mierda, ni marxismo acartonado. La gente se pone, piensa, actúa y resuelve y casi siempre el pensamiento colectivo da una respuesta al juego profundo de la historia que ningún troglodita con asesores en la cúspide de la tribu del Estado Nación puede llegar a aportar (ahora sí, respira). Además, con el aliciente de que la responsabilidad es compartida, de que vamos juntos y crecemos juntos y también podemos equivocarnos y rectificar, juntos. 

Creo que los anarquistas tendrán mucho, muchísimo qué decir, en un mundo que muy problablemente acabe siendo una organización horizontal en red. Es una tendencia natural que corre el peligro de que mesías visionarios o líderes megalómanos que no es lo mismo pero es igual, oportunistas corruptos y miserables lo destruyan. Así pues, alguien podrá decirles (yo no, que se jodan), a los anarquistas, que tenían razón que el Estado es una invención innecesaria, en un mundo que por fin consiga abrazarse a sí mismo y en el amor reconocer a los dinosaurios como hermanos. 

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