miércoles, mayo 16, 2012

APUNTES PARA LA CONSTRUCCIÓN DE UN NUEVO SISTEMA PARTE I

Cuando leas esto la premisa fundamental es: Mantenlo simple, el siglo XIX y XX está lleno de ejemplos de personas notables que enturbiaron a fuerza de párrafos insoportables y turbios ideas que de otro modo habrían pertenecido de inmediato a la mayoría.


Por demás está decir, que si encuentras en este texto, un ejemplo de eso mismo que critico, te agradeceré tu opinión y la revisión por escrito, de la misma forma que el enriquecimiento de las ideas aquí vertidas.  Por favor, no me sueltes tochos, vengo de ellos y sobre todo, usa tus propias ideas y tus propias palabras, aprópiate del conocimiento.

No dejes de escribirnos tus comentarios u opiniones.


EL PROPÓSITO DEL SISTEMA, BIENESTAR O PODER


Desde que se inventaron los primeros aparatos voladores han existido toda clase de diseños. Algunos con más éxito que otros.  En su evolución, lejos de distinguirse especialmente por su originalidad, eficacia, calidad de los motores o sus líneas básicas, los diseños de aviones han acabado pareciéndose mucho unos a otros. Hoy en día cualquier avión civil por ejemplo de Airbus o Boeing, resultan enormemente parecidos en comparación con modelos más primitivos.

Esto se debe a que las leyes de la aerodinámica son las mismas, la resistencia atmosférica, la gravedad y el límite físico del poder de propulsión tienen los mismos valores en todos los cálculos de los ingenieros que los diseñan.


Lo mismo ocurre con las ciudades. Desde la aparición de las primeras ciudades Estado, los Burgos y demás centros urbanos, las ciudades han padecido toda clase de transformaciones tecnológicas que han hecho, gracias a la tecnología, que los hogares sean más cómodos y confortables. Las mejoras en las redes viales y de transporte en general son un ejemplo de cómo hemos hecho la vida más funcional en torno al criterio de centralización de servicios que tienen todas las ciudades.  Hoy por hoy existe la capacidad de producción alimenticia y suficientes recursos para generar un bienestar generalizado para todas las personas del planeta. Sin embargo, sigue habiendo pobreza, escasez, desigualdades y sufrimiento.


La razón está en el propósito para el que están diseñadas, toda vez que son tanto el avión como cualquier otro sistema el producto de un proceso organizativo que se vuelve sofisticado en su desarrollo. Se trata de un mecanismo cuya estructura organizativa piramidal solo sirve para un propósito. Administrar el poder y los excedentes que produce la sociedad.


 Mientras el propósito de una aeronave es trasladarse por el aire de un lugar a otro, con o sin pasajeros. El propósito de nuestra sociedad no es el bienestar de las personas. Su propósito se centra en su propio origen:


El poder y el control de los recursos que el grupo humano genera.


El líder, el déspota, el monarca, el presidente o los políticos son actores de una cultura que está destinada al control de la riqueza que genera un grupo humano por parte de aquellos que sitúan en la cúspide organizativa. De la desigualdad que existe entre todos los niveles del esquema organizativo es de donde apreciamos que consecuentemente haya diferencias en el acceso a los recursos e injusticias.


Desde la fundación de los diversos sistemas sociales se ha dado por sentado que la única y mejor forma de organización es la piramidal o en su defecto estructuras verticales de poder.


Primero fue por la fuerza y la coacción.


Luego por el temor a la incertidumbre y por ignorancia a través de la religión.


El poder civil y empresarial.


Y lo que experimentamos en la actualidad. La banca.


Por supuesto, estas figuras no son absolutas, van entremezcladas en la propia estructura de la sociedad que se hace más compleja mientras más evoluciona, crece el número de habitantes y las interrelaciones de sus instituciones.  Aun así, se puede ver una perfecta analogía entre el origen de nuestra sociedad y su actual representación.


La ciencia y la tecnología, la capacidad de los seres humanos harán que un avión sea mejor y más sofisticado pero no podremos crear una sociedad más justa si no partimos de la necesidad de crear otro modelo organizativo, con un propósito diferente.


Se han hecho miles de diseños de naves mejorándolas hasta el punto de hacerlas volar en el espacio exterior, sin embargo no nos planteamos la necesidad de diseñar nuevas realidades con mejores y más óptimos mecanismos donde el propósito básico sea el bienestar común.


Así es fácil de reconocer que en todos los Estados Nación que existen en la actualidad hay gobernantes y gobernados, estructuras piramidales fácilmente reconocibles en las que, independientemente del sistema de valores que haya o su sistema económico, siempre habrá un esquema de privilegios que favorece a los que están en la parte alta de la pirámide, respecto a los que están en la parte baja. En el sentido de las economías, el capitalismo es el más coherente con esta estructura, de allí su eficacia.


En los sistemas donde no hay capitalismo, esta forma de funcionamiento social y desde su estructura de privilegios, posiciona en el poder a quien lo ejerce, pero también hace que los miembros de la sociedad no se sientan partícipes responsables de la estructura con lo que se suele recurrir a la motivación emocional o la fuerza de la coacción para que el sistema funcione.


En ambos casos la ideologización o la motivación a participar en una estructura artificial es imprescindible, bien sea a través del deseo y la promesa de participación de los beneficios del sistema o bien por su obligada participación por el supuesto bien común.


Finalmente reconocemos que el sentido gregario de las personas genera un sentimiento de pertenencia de grupo que hará que esta actúe a favor de la permanencia y protección de la identidad del grupo, sea esta una tribu, un equipo de fútbol o un país.


En cualquier casos, se trata de respuestas que se producen dentro de las múltiples formas que puede adoptar una estructura piramidal, pero que acaba por ser representada en dos corrientes que se esfuerzan por prevalecer, acicateando sicológica, emocional y moralmente a las personas que pertenecen a esa sociedad en concreto.  El poder puede ser hegemónico y dictatorial, sin embargo su forma más duradera es la que se resuelve en dos bandos bien definidos que se disputan la administración del mismo.


EDUCACIÓN Y PODER




Si desde que nacemos se nos adoctrina y adiestra en el uso de esta realidad creada, esta misma definirá nuestro comportamiento, por eso se nos hace difícil ver la necesidad de cambio y la profundidad que alcanza el juego social y su propósito último. Especialmente en un proceso educativo donde se nos enseña a obedecer y formar parte activa de la manera de hacer las cosas en la realidad.

Los oficios son generadores de comportamiento, el sistema es generador de comportamiento y la cultura se convierte en su manera de manifestarlo.


 Las instituciones, la adquisición del conocimiento, nuestro discurrir en la sociedad está diseñado de forma más o menos analógica para un solo fin, beneficiar a aquellos que tienen el control del poder y participar en la medida de lo posible de los beneficios que este genera. Incluso cuando quienes detentan el poder se comportan de forma miserable y contraria a los intereses de la mayoría, la cuestión recae en la disculpa o la negación de la misma, pero no en el cuestionamiento de la legitimidad  en el ejercicio de la autoridad por parte de quien abusa de los privilegios de pertenecer a un determinado estamento de poder.


Se nos adiestra y entrena para formar parte de la cadena de producción y desarrollo del mecanismo socioeconómico y experimentar nuestro desarrollo vital dentro de una organización que genera profundos sentimientos de pertenencia o de inevitabilidad.  Se plantean pues como parte de un eslabón necesario para los mecanismos de producción el proceso de formación escolar y universitario y se prioriza en su eficacia y no en la necesidad de un bienestar individual y común. Buena parte de la formación universitaria está destinada no al desarrollo de la civilización sino a preparar a las personas para formar parte de la mecánica de producción.  Las disciplinas que no tienen este propósito suelen ser las más austeras y con menos recursos y sin embargo resultan de vital importancia para el desarrollo de la sociedad, tal es el caso de la educación en si misma. Al no formar parte de la cadena de intereses relacionados con la producción salvo desde el punto de vista técnico, la educación es consecuentemente subvalorada, atendiendo al hecho de que mientras más conocimiento posee el tejido social y mayor madurez política demuestra, es más difícil de controlar desde el poder.


Si el propósito del sistema no es el bienestar de las personas sino  mantener la estructura  de la sociedad, entonces nuestros esfuerzos como personas está  orientado en la dirección equivocada. Básicamente se trata de trabajar para un modelo organizativo y no para un modelo cuya finalidad sea por ejemplo, la prosperidad colectiva.




 En ese sentido la tendencia de las personas es  fijar las ideas y aferrarse a ellas lo que reforzará la pertenencia y funcionalidad a la estructura del sistema. Así, habitamos en esta sociedad revelándonos una y otra vez ante su injusticia estructural, pobreza estructural, desigualdad estructural y sin embargo replicamos sus mismos mecanismos cada vez que las revoluciones tienen acceso al poder.


Cuando se accede al poder desde una corriente política o económica distinta al capitalismo, la problemática social deriva pues de los estamentos de poder y el ecosistema de jerarquías y el tejido social que estas generan por pertenencia. En pocas palabras: El caviar que se toma el líder supremo no lo digiere el ciudadano de a pie y sin embargo le hace creer que obra en su nombre.




En un sentido más básico, estamos domesticados a fuerza de un generoso condicionamiento que parte desde la infancia que establece la creencia de que la esencia del ecosistema organizativo de los humanos depende de que haya alguien que gobierne de alguna manera nuestros destinos.


Veamos un ejemplo extremo:


 En la India los elefantes son amaestrados desde pequeños propinándoles grandes palizas. La intención es quebrantar el ánimo del animal. Al crecer, este seguirá siendo atado con la misma cadena con la que fue preso en su infancia y a pesar de su fuerza no se liberará de sus ataduras.


En este proceso intervienen dos elementos. El temor al castigo por el castigo mismo y la costumbre…


En este punto, la reflexión que sugerimos, más que la diferencia que hay entre el método de domesticación que se emplea con los elefantes y la educación en los humanos, la pregunta que desvela esta cuestión es: ¿Qué tiene de parecido la doma del elefante y la educación de los seres humanos?


La justificación de este método y estas formas es que si un elefante pierde el control dentro de una urbe, este puede llegar a convertirse en un asesino de masas. En una sociedad organizada un individuo que no acate las normas se convierte en un antisocial que puede llegar a desestabilizar la percepción que se tiene del orden en las interrelaciones, de manera que los principios son los mismos.


En la actualidad y de forma generalizada, el método de educación más fácil de reconocer se basa exclusivamente en el sistema de castigos y recompensas con su respectivo condicionamiento a través de los mismos.


LA REBELIÓN Y EL PODER


En la historia siempre se han dado ejemplos de las rebeliones contra la estructura básica del poder. Estas se han producido por sus excesos, por la emergencia de nuevos grupos sociales influyentes, por las pugnas por el dominio mismo y casi todas han tenido como objeto, la gestión del mando, no del bienestar común. De hecho, en algunas, el bienestar común es la excusa para acceder al mismo.


Sus consecuencias han sido o bien la sustitución de unos actores por otros, cambiando de forma ó la incorporación de un nuevo grupo socio económico emergente con la aparición de la revolución industrial, pero siempre en la misma estructura de poder.


 Todas han sido consecuentes con una idea:   Hacerse con el control del poder pretendiendo darle una finalidad diferente a un sistema social diseñado con otro propósito, por lo tanto y una vez en el poder solo se ocupan de administrar la estructura que ya está creada.


Un ejemplo claro sería el de un edificio donde cambia el revestimiento, la decoración,  la forma, los habitantes… pero la estructura sigue siendo la misma.


Sea cual sea la forma que adopten los Estados Modernos, se puede encontrar en ellos independientemente de sus orígenes, estructuras organizativas muy semejantes a las que le precedieron, es decir, estructuras piramidales de poder.


El sistema social pierde su capacidad de transformarse y de renovarse si no modifica primero su propósito y como consecuencia su estructura. Así, los ciudadanos que claman por el cambio, no se plantean un nuevo diseño, generalmente todo acaba en el reclamo de mayor equilibrio o justicia en el reparto de la riqueza, bien sea en servicios, confort o en poder adquisitivo. Es decir, una mejora en las condiciones de la prisión en la que habitan.  De hecho, convengo en que en general, las personas solo desean una mejora de su situación personal, no un cambio estructural o de propósito. Es decir, que de la repartición de los bienes su cuota de participación sean mayor.


En este sentido las ideologías son corrientes de pensamiento que debaten el uso del poder, pero no transforman el sistema. Se trata de una forma estética de abordar la cuestión del liderazgo en la sociedad que se sustenta sobre la base de sus intenciones, sean buenas para la mayoría o contrarias al bien común.  Hasta el presente se suceden unas a otras pero perpetúan en si mismas el uso perenne de las mismas formas de poder. En un sentido práctico es el equivalente a rebelarse contra el que sujeta la cadena como si de hecho la cadena fuese necesaria de por vida porque si no la sociedad sería ingobernable.


 La historia se define por la lucha entre dos bandos más o menos organizados (surgidos de pugnas entre varios grupos en una primera escala), que pugnan por el poder donde (y subrayo este extremo), la ciudadanía, el grueso del cuerpo social es siempre víctima colateral de los excesos de ambas tendencias.   En un sentido más profundo y de cara a la toma de las decisiones adecuadas según qué problemas y especialmente de cara a la unificación de criterios globales en el proceso de transición a una nueva sociedad, más que los mecanismos de autoprotección y represión que los sistemas poseen, son las ideologías o los conceptos locales los que pueden entorpecer enormemente la configuración de un cambio mundial.  Toda agrupación con un pensamiento ideológico organizado, tenderá a pensar que tiene la razón ya que su propósito es prevalecer sobre las demás tendencias, no alcanzar la mejor solución común.




EL PODER




El poder se sostiene sobre una estructura piramidal en prácticamente todo el mundo.   Es el resultado de la evolución analógica de tribus que han acabado por convertirse en Estados modernos. Sin embargo, aun siguen siendo producto de un cúmulo de tribus que se posicionan entre sí en base a su poder específico o poder real, basada en la capacidad de la violencia, su economía, territorio o cultura.

 Si el poder tiene el control de los recursos y emite leyes que amparan este control, se produce un proceso de retroalimentación perenne que convierte en legítimo todo aquello que favorece la estructura misma y a la cúspide.


La jerarquía, el estatus, las castas políticas y los diferentes sustratos socioeconómicos que habitan en los diferentes niveles del poder, crean en si mismos un ecosistema social que otorga derechos por pertenencia de grupo.  En cada sustrato de poder la clave para el funcionamiento radica entre otras cosas en el acceso a la información de cada uno de los niveles de la estructura, donde los que están en la parte baja del ecosistema tendrán mucho menos información o ninguna que los que están en la parte alta del mismo. El nivel de compromiso de cara a las intenciones o el hacer que tienen quienes dirigen  será mayor mientras más próximo a la cúspide se esté, por supuesto, también el nivel de privilegios.




La experiencia del poder no es la misma en todas partes está claro y por supuesto la forma tampoco.  Se puede reconocer  el ejercicio del poder desde la perspectiva del poder militar, civil, económico o religioso, donde la democracia es el resultado de procesos secundarios provenientes del desarrollo social, científico y del conocimiento, pero no de la estructura misma. De hecho en la actualidad, la cosa misma del Estado se gestiona entre varias organizaciones piramidales. (Ver varias pirámides de cada rubro, económico, civil, militar, religioso). Si a eso le sumamos la propia estructura del parque empresarial podremos ver múltiples pirámides que se entrelazan entre sí a través del tejido social y que replican una y otra vez los mismos procesos e interrelaciones de poder.


Los sistemas de poder pueden pervivir y lo han hecho durante siglos sin democracia. Lo que hace que esta exista es precisamente aquello que en las personas activa la resistencia a los sin sentidos del propio sistema, a los abusos del poder y su inoperancia en determinados aspectos y el eventual esfuerzo colectivo de los diversos grupos de influencia, desde la burguesía hasta el pueblo por una mejor repartición del poder. En definitiva, lo que va en contra del esquema del poder, es el progreso de la humanidad en cuanto a cuestiones básicas como la salud, la alimentación, el acceso a la cultura, etcétera. Es decir, conocimiento, ciencia y tecnología por un lado y el rechazo al distanciamiento que tienen los déspotas respecto a la cosa social y el interés común. A esto se le puede añadir un elemento connatural, las personas son conscientes de que aquel que está en la cúspide del poder, también podría ser ella o simplemente descubrir que es simplemente un modelo organizativo, enormemente falible que puede ser modificado o que no hay por qué soportar.


Cabe destacar que originalmente el poder consiste en un ejercicio organizativo y de liderazgo que pasa a convertirse en un propósito en si mismo.  Esta idea se entiende mejor si podemos visualizar el hecho de que la experiencia de poder que experimentamos es una de las múltiples variantes que podrían existir y que consecuentemente omite todas las demás posibles.  Hay tantas variaciones de poder como personas en el mundo.


Si el poder se radicaliza en base a cualquier pretexto externo, el régimen de libertades donde pervive la democracia es el primero en ser sacrificado en pos de la pervivencia del sistema y de la estructura de poder. Si se trata de un Estado religioso este podrá verse legitimado en la persecución, privación de la libertad o muerte de sus ciudadanos en pos de mantener el esquema de poder moral o religioso imperante.


El sistema social como consecuencia de la inversión de esfuerzos en el mantenimiento de su estructura por parte de cada persona adquiere en si mismo una cualidad propia de los organismos vivos y de sistemas naturales organizados, esto es la homeostasis.  Significa que todo organismo vivo en situación de crisis tiende a equilibrarse por si mismo. También ocurre en el entorno empresarial o en cualquier organización humana que tenga en su esquema de funcionamiento mecanismos de pervivencia. La autorregulación garantiza la supervivencia del sistema, no el bienestar de todas sus partes.


Prestemos atención al modelo organizativo antropomorfo. Este modelo dice que cualquier institución siempre tendrá una cabeza que dirige, unos brazos que ejecutan, un torso que contiene las instituciones vitales y unas piernas y pies que lo soportan.  ¿En qué parte de ese organigrama te encuentras?



 Podemos observar que este ejercicio de antropomorfismo se repite constantemente en las comparaciones analógicas del Estado además de la extrapolación familiar donde el Estado es la Madre y el gobierno es el padre, argumento altamente utilizado para justificar por ejemplo, la rebeldía juvenil contra los gobiernos de cualquier país.


Si la familia es la unidad básica de la sociedad, entonces ¿Qué relación tenemos con el Estado? En el marco de las representaciones entonces ¿El gobierno será el padre? ¿El Estado la Madre?
Acción, sistema de valores y hogar se superponen al concepto de Estado. Así resulta difícil imaginar otro modelo de realidad que sea viable para todas.


Por un lado tenemos que la organización socioeconómica se estructura a la manera de un ser humano donde alguien deberá ser la cabeza, que además se basa en una superestructura donde las instituciones y el concepto de Estado Nación es similar a nuestra relación con nuestros padres y finalmente la experiencia jerarquizada de la realidad. La clave está en que este modelo representativo no solo es una ficción sino que va en contra de la propia sociedad. De una manera simple y llana, y dado su carácter simbólico y profundo, pensar que la estructura del poder es una analogía a la familiar puede en un sentido arrojar luz respecto a la cuestión de la disfuncionalidad y sociopatía imperante, en las interrelaciones entre las personas dentro del tejido social y por otro lado verificar constantemente que esta premisa es falsa dado lo contraproducente de las neurosis que produce el mero hecho de habitar una realidad disfuncional.


¿Un mal gobernante o gobernanta es símil de un padre o una madre? ¿Qué pasa pues cuando estos son corruptos, injustos y juegan en contra de los intereses de la población?


¿Qué hacen los Estados y los gobiernos al respecto?


En este modelo de poder que experimentamos, las personas no son las importantes, sino la representatividad del modelo. De hecho, y desde el punto de vista del funcionamiento empresarial, una empresa y por lo tanto también un país como organización poseen estas características, sin embargo, pueden prescindir en momentos de crisis de un alto porcentaje de sus miembros sin que se comprometa la estructura y la identidad de la misma.


La pregunta es ¿qué tiene que ver esta consecuencia sistémica con el bienestar de las personas?


 ¿La homeostasis en organizaciones humanas no tiene siempre un coste social a cargo de la integridad de la parte más vulnerable de la sociedad?  ¿No se trata de un modelo organizativo que arroja siempre los mismos resultados?  Entendemos pues que el problema no es el capitalismo en si mismo o la existencia dentro de un régimen despótico, se trata del hecho de que ningún hombre puede aproximarse a la igualdad, al respeto o a la justicia en un régimen jerárquico piramidal.


Si una empresa se puede deshacerse de un porcentaje de trabajadores sin comprometer su integridad como organismo, sin sentirse sus dueños comprometidos de ninguna manera con mantener el tejido social. ¿Qué hace entonces un país? Hambrunas, desempleo, falta de oportunidades generaciones perdidas y guerras… en definitiva, infelicidad. Así se produce el balance del sistema y,  aun así, la estructura del sistema y el poder permanecen intactos porque su propósito es hacer prevalecer el poder y el control como sistema de funcionamiento.



Un elemento más que quisiera exponer, es el hecho de que una estructura piramidal, mientras más grande es en número de personas se hace mucho más difícil de gobernar.  Sobre todo es difícil de gobernar porque no existen instrumentos que permitan controlar el desarrollo de personas o grupos a pequeña escala. De ahí que para muchos un mecanismo de pervivencia, negocios y acceso al poder muy usual sea la invisibilidad social.  De una forma más sencilla, solo cuentan la parte organizativa o las personas que ocupan puestos de interés en los nodos de interacción del sistema, se será cada vez más prescindible para el funcionamiento del sistema, mientras menos relevante sea el puesto que se ocupe en la escala.

Si las estructuras de poder dentro del sistema son tan rígidas e injustas es natural que hayan personas que busquen puertas traseras que se esfuercen por medrar en el sistema para luego esforzarse en su legitimación. La delincuencia y el crimen organizado son un ejemplo de esto.


Un último apunte en este apartado, me permite reflexionar sobre la cuestión del poder como lugar de origen: ¿Dónde yace el sentido del poder? ¿En el dinero?, ¿En la fe religiosa?, ¿en el poder de la fuerza? ¿Tal vez en el poder de la industria y las empresas? A lo largo de la historia, regímenes se han instaurado en torno a estos elementos y han desaparecido o reconvertido en otro modelo sin que esto suponga un drama mayor para la propia estructura de poder. Así, concluimos que el verdadero truco de este juego histórico es para los humanos que: El poder reside, allí donde la mayoría decide que reside, más allá de cualquier código ético o moral.


LA DEMOCRACIA Y EL PODER.




Independientemente de la estructura organizativa de los Estados democráticos,  de si estos son más fuertes en lo militar, en lo económico o lo institucional, en la democracia se pueden reconocer claramente dos fenómenos visibles que surgen a partir de su modelo electoral.


En el primer caso, quien gane las elecciones se queda con la gestión del Estado. Por lo tanto será una visión unidireccional, que hará que independientemente del resultado, la gestión del poder sea efectiva. Se puede mover todo el aparato del Estado y la sociedad en una dirección de manera efectiva y sin embargo ir directamente al precipicio, o hacerlo servir a fines que sean contraproducentes a los intereses de la colectividad.  El interés del partido gobernante es mantenerse en el poder, de ahí que el equilibrio entre la gestión y su imagen dentro de la misma sea preponderante.


En el segundo caso,  se pueden ver todas las democracias pluralistas.  Existen representaciones de varios grupos que pugnan por el poder obligando al gobierno a realizar constantes pactos, arreglos o simplemente viéndose obligados a convocar nuevas elecciones.  En este caso, el gobierno es inefectivo y por lo tanto contrario a la gobernabilidad. La consecuencia última es la necesaria aparición de un lider más o menos definido lo que deriva en el hecho de que, de forma indirecta, la colectividad favorece la existencia de un personaje fuerte que de coherencia al gobierno. Sea cuales sean sus características como ser humano, su fuerza radica precisamente en su capacidad de aglutinar poder dentro de la pluralidad.


Los sistemas funcionan, toda vez que no solo dependen de la existencia de un gobierno electo democráticamente. Tal es el caso de Bélgica que ha pasado varios meses sin un gobierno que dirija todas sus políticas y sin embargo ha sido capaz de mantener la estructura del Estado gracias a la inercia de las instituciones. Lo que en cierta manera determina que los políticos pueden no existir en la gestión de la cosa del Estado.


En cualquier caso, y dentro del ámbito democrático,  los políticos sirven finalmente a la estructura organizativa, su propósito es alcanzar el poder, no a los principios básicos del bien común que se suponen que defienden en sus campañas electorales que acaban por ser un argumento para ser elegidos y no un objetivo en si mismo.


En líneas generales las instituciones civiles, religiosas,  militares y económicas sirven a un solo propósito, el poder y la gestión de sus bienes.  Las corrientes políticas forman parte de un discurso estético que se debate entre los que son afines con la eficacia del sistema y su pertenencia a determinados estratos del poder o bien los que son contrarios a su injusticia estructural. Sin embargo, ambos sirven al propósito último del sistema que no es otra cosa que el control del poder y de los recursos que el sistema genera.


En un sentido más específico, las ideologías tienen dos propósitos esenciales, simplificar la toma de decisiones de cara a cualquier acción política o social y generar confianza de grupo a través de la pertenencia.


 Es bien sabido que no hay individuos totalmente informados de todas las cosas, que de hecho, la información realmente valiosa está en manos de unos pocos y que el resto de personas ideologizadas actúan básicamente por pertenencia a una corriente determinada. En un sentido más preciso, la ideología simplifica la toma de decisiones, a través de la confianza que se deposita en los gestores que son afines a su corriente ideológica, es decir, un acto de fe como consecuencia de la falta de conocimiento sobre los elementos que afectan la cosa pública.

El posicionamiento ideológico trae además una consecuencia nefasta en los procesos de ideaciones sociales, quiero decir, el imaginario al que acudimos cuando hacemos una representación de nuestra posición en la sociedad. Si me posiciono en la izquierda automáticamente genero una separación con el otro con el que no es o no sabe que no es de izquierdas o incluso que no le interesa ser de izquierdas. Lo mismo si lo hago desde la derecha, pero en la enorme variante de posiciones individuales respecto al poder, las cuestión de la verticalidad es pocas veces observada desde el punto de vista político, es decir. Se da por sentado que el líder de determinada tendencia gobernará a favor de las ideas que se le presupone a la corriente de pertenencia.

Esto habla poco del bien común y sí de beneficiar al grupo de pertenencia, un ejemplo claro se puede ver en la repartición de cargos públicos cuando uno u otro grupo llega al poder.


Se ha demostrado además que no es posible generar un sistema de votación donde se representen todas las voluntades sin que haya un líder que medie en ello y sin que alguna de las partes deje de estar reflejada en la toma de decisiones. La pluralidad en este sentido resulta impracticable a una escala mayor. Desde luego en un sistema de toma de decisiones piramidal. (Léase el concepto de paradoja de Arrow).


La democracia participativa y el verdadero poder de elección de las personas no puede hacerse efectivo en el modelo democrático actual. De hecho, la votación, que no es otra cosa que lo que suponemos es la mejor elección entre todas las variables condena a la mayoría a la elección de unas pocas opciones que han sido previamente estructuradas sin el control de la ciudadanía, pero este punto lo trataremos un poco más adelante (véase mecanismos para el consenso).




¿Realmente hemos salido de la  baja Edad Media? ¿Hemos dejado en algún momento de ser esclavos de la estructura? La humanidad ha evolucionado eliminando en general la esclavitud total, por un sistema de esclavitud parcial donde resulta difícil reconocer que la experiencia de libertad y libre decisión es básicamente falsa.  ¿En qué se basan las decisiones que tomamos? ¿Cuánta responsabilidad tenemos de cara a las injusticias que el propio sistema genera?  ¿A caso no nos guiamos por una fe difusa en una información sesgada que emiten los medios y que dictan los políticos de forma interesada?  ¿Qué papel juegan la estructura de los medios donde obtenemos dicha información?


Existe un principio físico que se utiliza para la geografía. Este es el de la resiliencia, significa que todo ecosistema tiene una determinada capacidad de soportar cierto nivel de contaminación. En términos cognitivos ocurre lo mismo con las personas, toda vez que somos capaces de soportar determinados niveles de toxicidad ambiental sin comprometer nuestra supervivencia como especie. En esta tolerancia ambiental radica la escasa disposición a la rebelión ante injusticias de baja intensidad como lo son el desempleo, la cultura de masas, el uso de aparatos con escasa vida útil, etcétera. Podemos vivir en ambientes y realidades de baja calidad y soportar cierto nivel de degradación física en casos extremos siempre y cuando no comprometan la integridad del sistema.


En pocas palabras, nuestra capacidad de tolerar el sufrimiento acaba por convertirse en nuestro enemigo y es directamente proporcional a la disposición a vivir en la fantasía colectiva del bienestar reforzada por los medios de comunicación, a nuestra creencia en la seguridad que nos prometen los gobernantes, en las crisis que hay que temer o el enemigo que hay que combatir sin ser capaces de cuestionar que todo el malestar que podamos experimentar es resultado de la estructura en la que habitamos.


MACROPODER,  MICROPODER, PODER BLANDO Y PODER DURO.


En buena medida todas las personas son bastante conscientes aunque no sepan qué hacer con él, de los efectos del macropoder. Los gobernantes toman decisiones completamente fuera del alcance de las personas generando un marco emocional que hace que tengan la sensación de que no se puede hacer nada para evitarlas, especialmente cuando estas son injustas.  Está claro que esto no es así, los procesos emergentes sociales, las movilizaciones ciudadanas y ciertos mecanismos existentes hacen que el sistema también pueda balancearse absorbiendo las reivindicaciones ciudadanas.  Ocurren o bien por procesos de evolución ciudadana o bien por situaciones de crisis irresolubles. En ambos casos lo que hace el sistema es hacerse con el control de la problemática y volcarla en el tejido social como una reivindicación suya. A esto se le denomina poder blando y es usado por los gobiernos para penetrar el tejido socio cultural de otros países además del propio. 


Se practica generando modelos culturales que se introducen a través de las diversas manifestaciones artísticas y de pensamiento pero sobre todo, a través de los medios de comunicación.


Ocurre a través de la ciudadanía y de lo que podríamos llamar mecanismos de intercomunicación ciudadana. Al final, lo que es bueno o interesante para todos, es precisamente bueno e interesante para todos y el sistema o mejor dicho el poder en el sistema lo utiliza de esta manera en su provecho.


En este caso es preciso llamar la atención respecto a lo que el sistema capitalista ha hecho con los movimientos culturales y contraculturales que han surgido en el siglo XX y que fueron absorbidos completamente por el sistema capitalista, lo que nos lleva a la conclusión de que aquello que reivindicamos de la sociedad, todo aquello que pretendemos como colectivo, es monitorizado por los gobiernos, las empresas o las instituciones para hacerlo una reivindicación suya o bien  para vendérnoslo. En este sentido el capitalismo ha demostrado ser enormemente eficaz, utilizando el descontento juvenil y ciudadano y vendérnoslo en forma de música, literatura, videojuegos o cualquier tipo de merchandising.  Cuando nada de esto es posible, pasa a convertirse en enemigo del sistema o en objeto de estigmatización colectiva que va contra el bienestar de la ciudadanía.

Un sistema que se basa en la supremacía del poder siempre necesitará a un antagonista con el que contrastar a las ovejas del rebaño y este bien puede ser un perroflauta, incluso cuando este denominado perroflauta es la mejor baza para el bienestar común. El sistema entenderá como “antisistema” incluso a aquellos que desean simplemente una sociedad mejor.  Esto se entiende de la misma manera con el posicionamiento político, si gobierna la derecha o los conservadores y son cuestionados por la izquierda o liberales y viceversa. Al final la cuestión del sistema pasa por la percepción etnocentrista de quien detenta el poder.


En el otro extremos de esta realidad y en medio de la cultura del rock star, muchos rebeldes sueñan con ser salvadoras únicas del mundo o transportar en su pecho una fotografía del Che o cualquier otro icono político convertido en icono pop,  elaborada por una marca registrada debidamente gravada con impuestos y regada de sustancias ilegales si es posible que beneficiarán al lado oculto del sistema. Acudiremos al estallido juvenil de una sociedad sin salida y simultáneamente corremos el riesgo de acabar comprando nuestros propios símbolos en las estanterías de los grandes supermercados;  esto lo saben muy bien los empresarios de la publicidad.


Nadie sabe donde empieza y donde termina el mito que construyen la sociedad y los propios participantes de los movimientos emergentes. El poder les contemplará con prejuicios paranoicos y con el soberbio interés de sacarle partido político o económico. Actuar y pensar de forma independiente trae estas premisas como consecuencia a menos que se acepte como hasta antes del 15M, Occupy o Global Revolution, la supervivencia en la invisibilidad.


Desde la perspectiva del poder la violencia total es lo que se puede entender como la aplicación de un fuerte antibiótico a un organismo enfermo, es siempre el último recurso, al menos en la democracia. No nos referimos a las cargas policiales que entran dentro del control sistémico de las ciudades y que funcionan como mecanismo de control ciudadano, me refiero a la represión activa, criminalización y cárcel por ideas.


En los regímenes totalitarios, suele haber una sola versión de la cultura y una versión sistémica, por lo tanto más que controlar los movimientos sociales o culturales estos son amputados con diversos correctivos de diferente intensidad que van del encarcelamiento, la supresión de la libertad de expresión a la tortura o la muerte.


Esto nos lleva a otra reflexión sobre el poder. Un sistema o lo que es lo mismo un país habita en el entramado de otros países que replican modelos similares de interacción y estructuras piramidales de poder. Esto significa que en la línea del poder duro todos los países juegan a posicionarse respecto al más fuerte en función de sus recursos. En este sentido todas las soluciones internacionales son oportunistas.


Si un Estado se debilita es probablemente fagocitado económicamente por sus países vecinos o por los más poderosos. De ahí que la protección a cambio de servidumbre siga siendo un hecho de supervivencia en el marco internacional para algunos países o la radicalización de algunos caudillos locales que pueden pagar con la muerte y la destrucción de su estructura social en otros.


De cara al desarrollo de un cambio global, se hace imperioso una modificación también mundial de la manera de entender el poder por parte de la ciudadanía. Es por esto que aspirar a la caída de un Estado sin contemplar su relación con los Estados adyacentes es un acto de irresponsabilidad, toda vez que al caer la estructura del poder, se hace vulnerable bien a poderes fácticos armados y dictatoriales, bien económicos o religiosos o a la relación de fuerzas que haya entre países oportunistas alrededor.   ¿Entonces qué?


En este sentido  se impone la necesidad de una transición al cambio para el bien común a través de la ciudadanía mundial, entendiendo que todos los países deberán participar de este cambio de forma progresiva o si no los logros locales de los procesos emergentes se verán altamente comprometidos o abocados al fracaso.


La historia está llena de ejemplos de Estados más fuertes que a través de sus servicios secretos han colapsado la sociedad de un país para provocar un derrocamiento. En este sentido no es importante, ni el poder, ni el modelo organizativo comprometido, lo importante es el sufrimiento que pueda padecer la ciudadanía.  Existen múltiples ejemplos de intereses de todo tipo donde un país ha conseguido aprovecharse de otro de esta manera.


MICROPODER Y COTIDIANEIDAD


En este apartado queremos señalar los efectos últimos de las interrelaciones de poder en la vida cotidiana. Nos remitimos al ejemplo de una empresa, un gobierno local o cualquier interrelación jerárquica. Un jefe dentro de un organigrama clásico se plantea también su propia superviviencia dentro del ecosistema jerárquico. Los ascensos por méritos propios del ejército o de las grandes empresas implican en el mejor de los casos, especialmente en los más rigurosos el hecho de que alguien menos bueno o menos excelente según los cánones que establezca la organización quedará al margen del ascenso.


Este modelo de meritocracia implica que deben coincidir muchos elementos en el ascenso de una persona dentro de la escala de poder. Implica mejor educación, inteligencia, audacia, fortuna, trabajo, compromiso etcétera. Y siguiendo cabalmente las reglas del juego una persona podrá crecer y escalar dentro de un organigrama aportando el máximo de su potencial al tejido social.


Sin embargo lo que nos demuestra la realidad es que esta premisa de ascenso casi nunca se cumple. Un jefe se ocupará por superviviencia propia de quedar a bien con sus superiores, se ocupará de que ningún subalterno resalte por encima de él y procurará en la medida de lo posible de apropiarse de las buenas ideas de sus subalternos para ser recompensado. El subtexto de su estrato jerárquico será que ha conseguido sacar partido de sus subalternos, en el mejor de los casos. La vida cotidiana está llena este tipo de personas cuyo único mérito consiste en saber robarle las ideas a los compañeros y traicionarles en el momento oportuno, bien sea bajo la premisa de la obediencia o bien sea por oportunismo.


Si esto pasa en un entorno entre iguales, podemos añadirle el drama de la llegada de la mujer al entorno laboral, está sobradamente demostrada la injusticia personal que se comete con las mujeres en el entorno laboral en la cultura occidental. No quiero decir que sea peor en otros contextos culturales pero carezco de información respecto al hecho de que la mujer tenga una mejor posición en otras culturas, sino precisamente todo lo contrario.


Desde un punto de vista sistémico este modelo organizativo ha hecho que se valore el robo de ideas y el oportunismo como mecanismo para ascender y ser recompensado en el sistema. No se valora el hecho de que las ideas ocurren porque existían otras anteriores que han servido de modelo de referencia y que en definitiva forman parte del sustrato colectivo. De hecho y dentro del mundo de las pantentes, el problema de la originalidad de las ideas consiste en quién registra primero y quien se hace con el control de la patente. Cabe destacar que las patentes surgieron precisamente como medida de protección a los creadores respecto a empresarios con recursos capaces de implementar sus ideas. Pero ¿Qué pasa con los conocimientos y tecnologías desarrollados a través de los siglos por pueblos antiguos? ¿Se les reconoce algún tipo de beneficio económico proveniente de la sabiduría popular?


 Volviendo al tema de las relaciones de poder, los subalternos, sabiendo que los jefes se comportan de esta manera, cuando no mantienen redes de delación y confianza secreta, no suelen exponer sus pensamientos, especialmente cuando estos contravienen o ponen en entre dicho la gestión del jefe en cuestión. Crear para que otro se lleve los honores es desde luego una de las experiencias más humillantes para un ser inteligente y esto ocurre cada día en el entorno empresarial.


Desde este punto de vista resulta incalculable el desperdicio de talento humano y de conocimiento que ha podido beneficiar a la humanidad gracias a la existencia de un individuo cuyo propósito es sacar el máximo posible a cambio de menos y pervivir en una realidad que condena a las personas en desventaja a vivir en la sombra o ser abusadas por sus superiores.


En una escala mayor, esta manera de entender las interrelaciones y en un marco de supervivencia laboral y de crisis económica, favorece y promueve la corrupción, la destrucción de los valores básicos de la sociedad y la actitud moral y solidaria frente al trabajo. Frente a esta realidad, cualquier esfuerzo por reequilibrar las injusticias sociales desde una corriente política es un esfuerzo vano.


Se ha demostrado que las personas son más creativas y productivas cuando tienen la certeza de que son respetados y valorados en igualdad de condiciones y no a través de una estructura de jerarquías que les condena a la invisibilidad para sobrevivir cuando no a la frustración o el ostracismo.



Quisiera terminar este apartado recordando la cadena de acciones que implican el abuso de poder por parte de aquel que lo detenta, bien sea una jerarquía superior que fustiga a un jefe que humilla a un padre que golpea a una madre que maltrata a un hijo que patea a un animal. Existe una correlación entre el nivel de violencia que se imprime desde el poder hacia la parte inferior de la estructura que se va amplificando mientras más abajo se esté en la pirámide.



APUNTE IMPORTANTE.


 Si planteo la cuestión del poder como propósito central del sistema, no es para expresar la idea de que la sociedad no deba ser organizada y eventualmente dirigida (al menos no todavía), simplemente planteo la cuestión de que este modelo de dirección del sistema obedece a mecanismos donde la centralización era necesaria para la supervivencia de las ciudades Estados que han evolucionado a Estados modernos, que además, como veremos más adelante, este modelo está sometido a las limitaciones tecnológicas del pasado que han sido superadas y sobre todo, que si el sistema y el orden social en el que vivimos es un poderoso generador de comportamiento, entonces en buena medida todo lo que hacemos respecto a los demás es para posicionarnos respecto a la existencia del poder en sí.


 Obedecer y adaptarse, rebelarse y buscar opciones, ahí un dilema histórico que se puede resumir en una máxima de supervivencia. Luchar o huir.


 Digo esto porque creo que la causa profunda de la crisis sistémica actual, obedece en su parte más profunda a la forma en que las personas modifican su comportamiento frente al hecho del poder, bien sea a través de la religión, el poder militar o civil, el poder empresarial o el económico, de hecho y lo que es peor, es lo que todas estas versiones del poder hacen simultáneamente de los seres humanos allí donde residan.


Es preciso alertar sobre el hecho de que, si durante el siglo XX, con la reducción de la jornada laboral a 8 horas hubo un proceso de expansión económica que permitió el ascenso social a través de los estudios en las diversas disciplinas que emergieron como consecuencia del desarrollo industrial, científico y tecnológico, hoy en día nos encontramos ante un estancamiento profundo donde solo tendrán oportunidades aquellos que pertenezcan a estamentos de privilegio económico y demuestren la debida obediencia y docilidad al modelo de ejercicio de poder imperante.


Parte de una conclusión provisional es:


 Para poder experimentar la verdadera libertad individual, se nos hace necesario hacerse partícipe y corresponsable de la gestión de la cosa pública con el mismo nivel de responsabilidad que lo hacemos con cosa la privada.




CIENCIA, TECNOLOGÍA Y REALIDAD.


De todos los avances de la sociedad hasta la actualidad, el desarrollo de la tecnología y la ciencia han generado un punto de desequilibrio en las sociedades antiguas abriendo el camino a otras formas de entender el poder o mejor dicho, otros modelos organizativos que resultan más eficaces y positivos de cara al bienestar de las personas.


Se puede comprobar como la tendencia generalizada es a reducir el ecosistema jerárquico al mínimo posible, no solo porque resulta caro e inoperante una estructura de mandos al estilo clásico, gracias al uso de las nuevas tecnologías, sino que se ha descubierto que, mientras menos jefes haya, menor es el nivel de incertidumbre de los trabajadores.   Hasta hoy, la figura del jefe se ocupa al igual que en el ejercito de mantener cohesionado el organigrama de la empresa. Libre del factor emocional se ocupa de ejecutar las órdenes sean cuales fueren sus consecuencias emocionales o sicológicas en los empleados y procurar que los criterios de productividad y eficacia se mantengan aunque estos sean arbitrarios.


Hoy sabemos que para el funcionamiento de una empresa con cierto nivel de tecnología y conocimiento este tipo de figuras no solo son contraproducentes sino que ponen en peligro a la estructura del sistema toda vez que se pone de manifiesto que los sistemas mientras más complejos son mucho más vulnerables pero también más exigentes, un empleado cualificado tiene una percepción de si mismo mucho más elaborada que uno que no tenga formación.  Hoy por hoy, el nivel de capacitación básica de un trabajador es muy superior a la de otro hace cien años.


 Es por esto que un empleado descontento puede perjudicar seriamente el funcionamiento de una empresa, por ejemplo desvelando sus trapos sucios a la prensa, insertando virus dentro de sus sistemas o simplemente compartiendo el descontento generalizado que va contra los objetivos del empresario, que no es otro que hacerse rico y sus derivados.


Si el objetivo de un empresario fuese crear tejido social, la realidad sería otra.


Decimos esto porque en la medida que evolucionamos tecnológicamente la premisa que se cumple es que se pone de manifiesto que los procesos sistémicos actuales pueden autogestionarse prácticamente solos sin la necesidad de un esquema jerárquico.  El nivel de conocimiento colectivo y de funcionamiento hace que la dirección no sea necesaria toda vez que un empleado promedio es consciente de la parte y del todo simultáneamente y la distancia en cuanto a formación entre un jefe y un empleado suele ser mínima. También se puede ver a la inversa, donde la robótica sustituye a pasos agigantados a los trabajadores que se ocupan de labores mecánicas ordinarias.  Esto significa que la tendencia generalizada salvo en los oficios artesanales es a la de obtención de conocimientos de alto nivel para la gestión de la estructura empresarial. En un sentido más amplio, esto ocurre a de forma generalizada en todos los estamentos sociales.


Fijamos pues nuestra atención en solo algunos puntos que afectan a lo que consideramos elementos clave en la necesidad de cambio global.


TECNOLOGÍA Y PRODUCTIVIDAD


Desde 1900 al año 2000 la productividad ha aumentado en el mundo entero más de un 600 por ciento. Desde que se estableció la jornada laboral de 8 horas en 1919 hasta la fecha, el crecimiento de la población ha sido exponencial, sin embargo se retrasa la edad de jubilación y se pretende que se trabajen más horas por menos dinero.


Nota: Para hacerse una idea aproximada pueden ver los datos reflejados en wikipedia.org al respecto, bajo el título “Reducción de la jornada laboral”.


A pesar de que la productividad es cada vez más alta, que el conocimiento es mayor y en definitiva el desarrollo. El esquema laboral del Estado teniendo como base una jornada laboral de 8 horas,  se contempla en toda Europa un incremento en la edad de jubilación dado el coste de la misma para el Estado lo que resulta una contradicción en si misma.


Actualmente los sindicatos y plataformas sociales reivindican mantener el status quo de la situación laboral actual, es decir, no perder derechos laborales, tanto en el despido como en la contratación en base al mismo esquema. Una jornada laboral de 40 horas semanales. En ningún caso se plantea una revolución en cuanto a la base tributaria, el valor del trabajo en relación a la productividad, etcétera.  De hecho, en este sentido en particular los sindicatos y plataformas de apoyo al trabajador favorecen el estado de las cosas fortaleciendo la falta de flexibilidad del propio sistema.


La consecuencia sistémica del desarrollo tecnológico y consiguiente aumento de la productividad hace que  hayan muchos productos en el mercado, con un empleo mal pagado y escaso con lo que se pierde el poder adquisitivo. El sistema está paulatinamente deteniéndose.




TECNOLOGÍA Y PROPIEDAD


Una caracterísitica básica de la tecnología, es que esta en si misma tiene dueño. Uno de los grandes problemas de los países no industrializados es precisamente que al comprar algún tipo de maquinaria con alta tecnología automáticamente genera un marco de dependencia tecnológica con su proveedor.


Si el proveedor es un Estado Nación, entonces la dependencia será aun mayor. Por ejemplo: Si la red de transportes de mercancías está sostenida por camiones de una marca concreta, los dueños de dicha marca podrán coaccionar a dicho país o cliente en base a la disponibilidad de repuestos, recambios o mejora tecnológica. Esta realidad afecta todos los entornos incluyendo el consumidor de tecnología media, léase electrodomésticos, ordenadores o teléfonos móviles.


En definitiva, la tecnología genera un marco de dependencia perniciosa que los países industrializados han utilizado de forma optima como mecanismos de presión para sus propias políticas.


El empresario compra la tecnología, la usa para optimizar la productividad y ganar más dinero. Cuando un empresario instala una serie de maquinas para aumentar la productividad no tiene, una vez más, como propósito el bienestar de los trabajadores.  Las claves son y siguen siendo afines al propósito del sistema, el dinero como instrumento de poder en el esquema del capitalismo. Máximo beneficio con menor inversión.


Pero en el marco de los países industrializados ocurre lo mismo. ¿Qué pasaría si Microsoft decidiera hackear sus propios ordenadores en el mundo entero? ¿No ocurre esto ya?


Compramos aparatos que solo nos pertenecen parcialmente y como veremos más adelante a muy corto plazo.


Otro punto a revisar de esta cuestión de la productividad y la tecnología es la deslocalización. En el régimen de abaratamiento de costes, las empresas desplazan sus fábricas a países con regímenes fiscales más bajos, marco laboral flexible y capacidad de retorno del dinero más efectiva, lo que supone la desaparición de plazas de trabajo en las regiones donde se suponen pertenecen dichas empresas.


El fabricante como dueño de la producción, que deslocaliza su empresa para abaratar costes y que reduce su plantilla a cambio de maquinaria más eficiente no solo no enriquece el tejido social sino que actúa en contra del mismo.


Aquel que puede comprar un vehículo sea esta una persona o un país, está supeditado a la caducidad del producto, a los intereses del fabricante y su continuidad tecnológica.


TECNOLOGÍA Y OBSOLESCENCIA


La obsolescencia programada es la planificación o programación del fin de la vida útil de un producto o servicio de modo que tras un período de tiempo calculado de antemano, por el fabricante o por la empresa de servicios, durante la fase de diseño de dicho producto o servicio éste se torne obsoleto, no funcional, inútil o inservible.


Este concepto se puede ver repetido una y otra vez en todas las máquinas y aparatos que se producen en serie. Su propósito primero y último es mantener las cadenas de producción, el consumo de nuevos aparatos basándose en la novedad y el diseño o en la simple caducidad del producto. De ahí que la moda y el diseño como novedad estimulante, en el uso de los objetos por su estética mantengan entre otros elementos lo que hoy llamamos la sociedad de consumo.


La sociedad de consumo es una alta generadora de cultura, una cultura superficial pero efectiva que se convierte en un ejercicio estético de justificación de la compra constante de bienes y servicios que en la mayoría de los casos no se necesitan o el consumidor se ve obligado al cambio por su obsolescencia precoz.


No quisiera terminar este apartado sin mencionar el impacto ecológico que produce este modelo de extracción de recursos para producir cosas banales o perecederas contra una biosfera que ha demostrado ser más delicada de lo que podíamos presuponer.


TECNOLOGÍA E INFORMACIÓN


Desde la aparición del microprocesador, el incremento de la información y aparición de las redes sociales, la dinámica de interconexiones sociales y humanas ha crecido de forma asombrosa.


Si tomamos en cuenta que en el envío de una carta local y con un correo que funcione en condiciones adecuadas una correspondencia podía llegar entre 3 y 7 días a su destino hace cincuenta años, lo que hoy ocurre con la red supone un salto cualitativo en las interrelaciones humanas y en la forma de procesar la información.


 El aumento de la información requiere aprender a manejar y discriminar la misma, no a sesgarla.  El fenómeno actual es de amplificación de ideas y condensación de conceptos en unidades de información que no requieren de un largo desarrollo y explicación pero sí precisan de efectividad en el impacto social, es decir, si no es verdadera la idea no sobrevive, al menos no en un primer momento. En ese mismo orden, si la idea no es útil para el observador, se desecha en el acto.


¿A qué prestamos atención cuándo buscamos información? ¿Qué mecanismos utilizamos para contrastar la calidad de dicha información? ¿Tenemos tiempo de realizar todas las verificaciones necesarias? ¿Cómo podemos definir un marco de confianza lo suficientemente sólido para creer en aquello que recibimos como información?


Es una tendencia que afecta a la sociedad no solo en su esquema organizativo sino en su forma de percibir la realidad. Si las culturas que no saben leer ni escribir tiene una forma diferente de percibir la realidad respecto a las que si lo saben, esta diferencia se manifiesta también entre los que manejan la red y los que no.  En pocas palabras, si el sistema impone mecanismos de comportamiento, los soportes en que obtenemos y el cómo procesamos la información también.


Hemos pasado de una cultura de centralización de recursos, conocimiento, población y poder, de unidades de información largamente desarrolladas y que muchas veces enturbiada a propósito a una cultura que necesita precisamente lo contrario, la síntesis en unidades de información ante la abrumadora disponibilidad de la misma y una relación sin jerarquías en las interrelaciones humanas.


Se establece el aprendizaje por parte de los usuarios a utilizar la red como mecanismo de intercambio y no solo como receptor pasivo.  La curiosidad y el efecto activo del aprendizaje por comparación exige un mayor nivel de transparencia y de exposición, de gestión de la información y del apego emocional que tenemos a determinados contenidos y nuestra relación con ellos. En la red el ego como elemento de reafirmación, al contrario que en la realidad en la que estamos acostumbrados a movernos, es un enemigo.


Digo más, en la cultura de la red, todo el conocimiento se desvela a gran velocidad lo que establece en la realidad una diferencia, está cualificado no quien tiene poder o quien tiene recursos, está cualificado quien sabe.  De ahí el paso evidente a una era de información a una era de conocimiento real. En la cultura de la red, sobrevive el que sabe de aquello que es de su interés de manera que el desarrollo y posicionamiento en las interrelaciones con las demás personas depende de tu flexibilidad a la hora de admitir errores y desechar ideas equivocadas, adquirir y desarrollar nuevas y compartirlas simultáneamente en un crecimiento exponencial del saber compartido.


Esta manera de abordar la realidad descalifica de inmediato cualquier estructura piramidal de poder. Especialmente porque cada persona se hace activamente conocedora del todo en aquello que le es relevante y su interrelación con los elementos que le son afines. Esto es, por ejemplo lo que un ingeniero tiene con lo que conoce, el entorno donde aplica dicha ingeniería y las disciplinas afines. Pasa lo mismo con la educación y la cultura en general.


En el caso de la cultura de masas resulta evidente la ruptura entre los beneficios que se derivaron del desarrollo de soportes donde contenerla, como por ejemplo películas o música, y su evolución en el espacio de la red. Se pretende aplicar el mismo modelo de información cautiva en un objeto determinado a algo que una vez volcado en la red prácticamente es fagocitada por un océano de enormes dimensiones de información constantemente emergente.


Ante la amplificación de la cantidad y velocidad de la información la responsabilidad personal ante la misma es definitiva. Dejo esta idea aquí porque es precisamente la red y la posibilidad que nos ofrece de gestionar la información la que nos aproxima la gestión de la cosa pública al alcance de las manos. No solo por la posibilidad de la gestión de las cuestiones administrativas sino porque con solo desearlo podríamos emprender el camino de la gestión pública reduciendo el ecosistema de poderes políticos.


El incesante flujo informativo requiere el aprendizaje en cuanto a la forma de gestionar la información, resumirla y desvincularse emocionalmente de la misma desde el momento en que esta se vierte a la red.  El ego, tal y como lo conocemos puede ser un gran obstáculo en el desarrollo del conocimiento y la inteligencia colectiva.


Pretender que la autoría tiene algún valor más allá del reconocimiento personal a esa ideación supone asumir que dicha ideación no ha provenido de otras ideaciones simultaneas que han sido adquiridas de forma abierta en la red. En este sentido respetar la autoría es necesaria por respeto a las personas pero esto no las convierte en sus dueños definitivos porque se corre el peligro de estancar algo mucho más poderoso, esto es el torrente creativo que se manifiesta a través de la red.

La disolución del ego, toda vez que pensar que tener la razón es relevante en un flujo constante de información, conlleva al error, al enfrentamiento y a la frustración.  Una persona con un ego sobredimensinado respecto a sus interlocutores entorpecerá o destruirá aquello que el grupo pueda producir toda vez que el conocimiento en la red o se comparte o se corrompe. En un sentido más práctico la unidad de información correcta, por ejemplo un concepto, en el momento en que es verdadera se hace indiscutible.  No hay tiempo para el afecto a las ideas por lo que se impone un máximo sentido práctico.


Esto, en el entorno de la ciencia y los avances científicos resulta fácil de resolver pero en el ámbito de las ideas especialmente las económicas y políticas se impone la máxima del deseo básico de prevalecer sobre el otro y del control de la información. Estos elementos solo sirven para destruir el tejido de las interrelaciones como siempre han hecho.


Así, el presente en la red se define por la capacidad de gestionar adecuadamente la información y el ego. Liberar la información de nuestra impronta personal para permitir que se amplifique exponencialmente o no sin que ello conlleve a invertir energías en falsos debates. Finalmente la realidad es que las ideas pertenecen a todas las personas y que la genialidad si bien debe ser valorada por si sola no contribuirá al desarrollo colectivo que en si mismo no precisa de los mismos para desarrollarse adecuadamente.


Este nuevo enfoque, choca directamente con una realidad altamente jerarquizada donde solo se premia y se respeta, lo más poderoso, lo más grande, lo más bello, lo más, condenándonos a la mayoría a vivir en un mundo de complejos de inferioridad, aislamiento o falta de reconocimiento por nuestro compromiso con la manada.


En el proceso de creación se produce un incesante intercambio de información de cosas previamente creadas por otros. ¿Suman estas o tienen parte en el proceso creativo? ¿Cuánto hay del yo creativo y cuando del de los otros en la alquimia de ideas que hierven en la red?


En un sentido más específico por ejemplo: ¿Tiene derecho una empresa que ha desarrollado un uso tecnológico basándose en técnicas usadas de forma milenaria por un pueblo determinado a cobrar patente por la misma?


La red de redes demuestra constantemente que existe un flujo creativo incesante y que lo que determina la diferencia es el valor y la calidad de la información que se proporciona. La cuestión estriba en ser capaces de discernir entre la abundante información que circula.  No es baladí reconocer que convivimos con información de todo tipo y de todas las calidades muchas de ellas vertidas intencionadamente para intoxicar, atemorizar o predisponer a la ciudadanía.


En una realidad donde los gobiernos debilitan deliberadamente a los medios de información y donde se confunde información con propaganda, es deber de toda persona prestar atención a la forma en que se intenta instrumentalizar la sensibilidad colectiva respecto a la gestión pública y del poder.




DINERO Y PODER


De todas las cosas redundantes que podríamos reflexionar al respecto hemos consensuado una única unidad de información.


 Si las crisis sistémicas del pasado se han producido por la hipertrofiación o excesos de algunos de los componentes del sistema que son redundantes, bien sea por el poder de la fuerza, el abuso sobre aquellas que tienen fe religiosa, dictaduras civiles o militares o por el desarrollo de las industrias; consideramos que la crisis económica actual es no solo la más ficticia de todas sino la más perniciosa y absurda.
La banca ha resultado un elemento nocivo para todas las sociedades, una vez que se ha permitido la usura como un componente del funcionamiento del sistema. La economía financiera atenta no solo contra el bien común sino que se apodera en si misma de todos los demás mecanismos de poder. En cualquier sistema presente o futuro, la usura debería penarse como un delito grave.


La banca como mecanismo no aporta nada al tejido social comportándose como un parásito destructivo dentro del propio sistema.  En la crisis financiera actual, las personas pierden sus empleos, se recortan gastos sociales, pero no se modifican bajo ningún concepto las enormes ganancias que se obtienen de intereses de la banca que no aportan absolutamente nada al sistema de producción. Esto en si mismo es una aberración proveniente de un componente del sistema que no aporta nada al desarrollo del sistema y sí parasita al tejido social.


LA RED, UN HECHO MATEMÁTICO.
http://es.wikipedia.org/wiki/Beno%C3%AEt_Mandelbrot


No cabe ninguna duda en el hecho de que la red es la que establece un punto de inflexión en todos los movimientos sociales emergentes, pero sobre todo en lo que puede ser una propuesta para un nuevo marco de civilización.
Uno de los elementos comunes de la red es su esquema de interrelación fractal que permite unir a los individuos a distancia pero también fuera de contexto, de manera que la información circula libremente sin ser canalizada a través de compartimentos estancos o por canales que hasta ahora considerábamos “autorizados” como la televisión, la prensa, la radio, etcétera.


El efecto de la eliminación de tales filtros en los procesos de interrelación entre las personas, además de la descentralización que produce, se lo debemos a lo que desde un punto de vista matemático a la existencia de los fractales en la naturaleza.  La utilización de una realidad binaria que tiende a hacerse trinaria a través de los nuevos modelos de computación que se están desarrollando permite prever un aumento exponencial no solo en la robótica y la computación sino en el aumento de la información que además será multidireccional, esto es que la información se desplazará en todos los sentidos haciendo que la reducción del ecosistema de poder sea imperiosa para su mejor desarrollo.


Esto es gracias a la aparición en el imaginario colectivo de una forma geométrica irregular que existe en toda la naturaleza, al contrario de las figuras geométricas básicas que son producto de un esfuerzo de ordenación primitiva de la realidad. Toda la organización de la informática desde el punto de vista ocurre a través de esta experiencia geométrica que se extiende en la recreación de modelos organizativos.


Pensar de forma fractal nos permite la posibilidad de alcanzar a través del modelo asambleario y en interrelaciones sociales horizontales, los medios de producción, los servicios públicos y demás elementos de interrelación social, incluida la educación, creando un tallo social, con las raices en los medios de producción y que puede dar pie a la experiencia de un árbol de ramas y frutos creativos de interrelaciones en lo que bien puede ser un bosque humano de interconexiones que se unen en equilibrio con la biosfera como sustento físico. Este punto será desarrollado más adelante.

Para entender esto mejor hay que considerar que los fractales se expresan a través de las “iteraciones” o repeticiones donde la parte básica es igual al todo y viceversa. Las asambleas se pueden repetir en todos los ámbitos llegando allí donde la biosfera lo permita tomando como unidad básica de la sociedad a las personas, a cada individuo, en vez de usar la familia como modelo de referencia. Así en todas las combinaciones posibles el resultado final contendrá en la parte más alta organizativa a su parte más básica y viceversa.

Véase el modelo asambleario adoptado por el 15M y en general por el movimiento Occupy, Asamblea general, comisiones y grupos de trabajo donde todas funcionan por el método del consenso y no de votación. Con este modelo además se elimina la paradoja de Arrow porque cada persona participará en la construcción de la decisión, lo que acabará por ser la mejor para todas las personas, sino que además facilita la percepción “glocal” es decir, la actuación local contemplando en perspectiva nuestro impacto en la biosfera y demás interrelaciones.

El concepto glocal es una contracción que sirve para definir la actuación local, pensando en el efecto global lo que nos lleva a la necesaria interpretación de la realidad desde la teoría general de sistemas en vez del posicionamiento político.




LA VULNERABILIDAD DE LA RED


La red en si misma es una herramienta y por ello no está libre del ejercicio abyecto del poder. La red no solo es susceptible de ser utilizada para contrainformar, para generar corrientes de opinión, para atemorizar o posicionar un producto. Por demás está decir que se puede usar y se usa como mecanismo de control de la información que generamos y procesamos. Sin embargo y de cara a la gestión de la información el peligro lo suponen aquellos que tienen el control de las contraseñas y los foros de las diversas plataformas sociales.


En las bases de cualquier foro, en la gestión que se hace de la información que circula por ellos y del control sobre la opinión y pertenencia de los participantes recae el nivel de transparencia, democracia y calidad de la información que por ella circule.


Por su sofisticación es vulnerable pero también es vulnerable una biblioteca y la memoria en alguien que no sabe leer y escribir.


El gran reto de la red es hacer que la sociedad aprenda a usarla. Si hace cien años la brecha tecnológica era enseñar a la gente a leer y a escribir, hoy lo es aprender a programar o cuando menos sacarle el máximo partido como usuaria a la red.


Si el moderador controla el régimen de opiniones de forma interesada afectará el discurrir de las opiniones del foro. Si el moderador forma parte de un grupo de opinión este puede bloquear opiniones disidentes en los grupos.


Por lo tanto, el moderador deberá ser siempre alguien de confianza y las normas del uso de herramientas lo más específicas posibles.

FALTAN OTROS CUATRO PUNTOS QUE ESTÁN EN DESARROLLO.

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