Antes de empezar a leer pon esta canción: http://www.youtube.com/watch?v=BEY-bw8LGB0
La gente Alfa, no son solo los machotes y machotas alfas líderes de la manada, cosa que por supuesto siempre ha estado en duda. No deja de ser interesante que la mayor parte de los dictadores y canallas hayan sido gente más bien bajita y con mal genio.
Una persona alta y corpulenta confía en su fuerza y capacidad física para gestionar sus miedos en la realidad. En fin, todo esto es discutible pero quiero usarlo como introducción para señalar en vez de alfa, a la gente proactiva.
¿Quiénes nos pensamos que somos cuando entre huir o luchar preferimos lo segundo? Aquellos que decidimos plantar cara, resistirnos, defender a los desvalidos y actuar en rebeldía formamos parte de esa extraña categoría de personas que hacen revoluciones, generan cambio y contribuyen a las transformaciones profundas de la sociedad.
Digo esto porque es normal que en este momento del 15 M en el que nos encontramos, y una ves pasado los miedos y paranoias del principio, no porque no existan las amenazas sino porque se ven más claramente. Ahora, justo ahora aparece uno de los más grandes peligros de cualquier proceso emergente.
Cuentan que Lole y Manuel recibieron a Camarón y a su familia para lo que pudo ser una eventual grabación de un disco. En pleno apogeo del flamenco y atreviéndose a experimentar como lo hicieron, la señora de Camarón tuvo una discusión con Lole porque ella traía sus sábanas de casa y Lole no las dejaba usarlas.
Se pelearon y con la misma Camarón tuvo que irse con todo y familia de la casa de Lole y Manuel por esa discusión entre señoras. ¿Y qué pasó con el disco? Que no se grabó y no supimos jamás si pudo haber salido lo que seguramente habría sido un experimento flamenco extraordinario.
No dejo de fantasear con la idea de que mientras cargaban los mamelucos en mayo de aquellos años, fulanita y menganita se peleaban porque una era mandona y la otra una hipócrita y aquella una presumida y oye, los tios lo mismo, ¡Es que este se cree que tiene la picha enorme!, o ¡Es un burdo cantamañanas,! o ¡Ese es un pringao que no lo quiere ni su madre!.
Así, en medio de un proceso intenso nuestras miserias se muestran convirtiéndose en grandes resistencias a la hora del cambio, porque la gente, especialmente las más egocéntrica, se alejan sufriendo de algo que les interesa, o mal metiendo con los demás solo porque la jugada no salió como quería sin contar con el ritmo de las cosas o la naturaleza de los demás.
Vivimos instalados en prejuicios y los usamos para sobrevivir y así cargamos con la realidad sin querer enterarnos de las cosas, incluso cuando quienes estamos dando el fastidio somos nosotros mismos.
Cosas del ego, del sistema, de la cultura, el poder de los juegos en que participamos ofreciéndole nuestro personaje para interactuar con los demás. A veces obligando a la gente a soportar ese personajillo que nos hemos inventado... Jugando por ejemplo, al más por menos, al jefe de todos, al parásito, al contestatario, el perezoso, da igual… no dejan de ser juegos que aplicados a la necesidad de organizar un cambio o un grupo afectan directamente el transcurso de los hechos.
Digo todo esto porque me entristece un poco lo que últimamente podría llamarse la animadversión de grupos, grupos de afecto, grupos de liderazgo, grupos o individuos con excesiva vocación de poder; y todo esto mientras somos conscientes de que hay quienes desean instrumentalizar políticamente al 15M o que el recorrido de esto puede que no consiga despertar al resto de las personas.
No diré que yo no tengo el mio, mi ego pues, de hecho imagino que esto mismo es una especie de sutil reclamo de mi yo que desea que trabajemos, nos organicemos y seamos mejores. Es decir, otro que quiere dirigir el cotarro.
Dice Eckhar Tolle, ese hippi con cara de cerdito simpático: “si las estructuras de la mente humana permanecen inalteradas, siempre acabaremos recreando básicamente el mismo mundo, los mismos males, la misma disfunción”, y yo añadiría: y no tardaríamos mucho en reclamar que se ponga un jefe para que nos alise a todos en nuestra incapacidad colectiva de mantenernos unidos al calor del grupo y el pensamiento colectivo. Es decir, que acabemos buscando a alguien para que nos diga lo que hemos de hacer.
Retomo un poco una imagen imposible pero no inverosímil de aquellos fusilados de Goya en los altos de Moncloa, donde un tal Juan con las manos en alto y un sayo blanco le contesta a Paco que lo atraparon y por eso lo van a matar, y es que Juancho se llevó los caballos de la huída porque Jacinto le cae mal.
Un abrazo compañeros y compañeras, hacia una sociedad maravillosa.
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