jueves, septiembre 15, 2011

OPCIONES Y OPCIONES

CAPITÁN DE LA NAVE DE LOS LOCOS

Pareciera que si un proceso emergente no se produce con sangre, violencia o gran estruendo entonces no merece la pena que sea dignificado. Desde que empezó este lío del 15M y estuve junto a las personas que componen este crisol de tendencias en plena acampada de Sol, no he parado de recibir críticas, insultos, ofensas, burlas... vaya que si tuviese la autoestima baja ya podría empezar con los antidepresivos.

El otro extremo va de, oye tu... que eres un esto o lo otro... eres un extranjero antisistema... nueva categoría de los que se resisten, como si este sistema no le hiciese daño a todo el mundo en todas partes. En cuanto a lo de extranjero pues no sé, hace mucho que me acostumbré a vivir rodeado de extranjeros aquí en España, yo que soy de Venezuela y no dejo de preguntarme que estupidez pensarán los de las futuras colonias en otros planetas respecto a una acotación geográfica basada en preceptos territoriales en medio de un vasto universo. Eso sí, yo ya le regalé todas las estrellas a mi madre por si acaso.

Además esto de estar contra el sistema es mentira, porque estar contra el sistema equivale a estar contra las personas que lo accionan, que habitan dormidos en él. Yo estoy a favor de ir hacia algo contundentemente mejor, posible, realizable, práctico. En fin que me han dicho de todo y cuando voy a los grupos frecuentados o ando por las calles, veo como la gente se esfuerza al hablar de este asunto, por colocarme la etiqueta de perroflauta. ¡Búscate un trabajo! dicen. Como si fuese un maná que abunda en un país con 4 millones de desempleados y no me haya gastado por lo menos 50 árboles en papel enviando curriculums, o me dicen que me vaya a mi tierra a cantarle las cuarenta a Chávez a ver qué tal me va. Es duro sí, qué les voy a decir que no puedan imaginarse. El mundo está cada vez más poblado y se reduce rápidamente la oferta de lugares donde caerse muerto. Debería ir con miedo a rendirme ante el empleador y suplicarle que haga conmigo, mi moral, mi ética y el respeto a mi mismo o lo que quiera a cambio de pan. Pareciera que la cosa es así, hay que ser prácticos, inmorales y posicionarnos lo mejor que podamos para que no nos toque doble ración de mierda. Así, parece que el 15M es una quimera ridícula.

Pero la verdad, es que cada vez que voy a las asambleas y veo ese movimiento horizontal que se esfuerza por aprender, por cuidar con celo la horizontalidad, por admitir todas las opiniones con respeto, por ver a toda esa gente de cada tendencia volcar su conocimiento y su visión, no puedo menos que sentirme reconfortado. Tener razones para la esperanza, trabajar por el cambio y el bien común, no tiene precio.

No soy un iluso, tal vez se diluya pero el 15M ha recuperado un espacio humano que hace unos meses era imposible. Hablar libremente, criticar, crear nuevos lugares de discusión, etcétera. Además, hay algo que muchas personas no se atreven a admitir del movimiento y es que este proceso está creando sus propias herramientas de comunicación, sus propios mecanismos de interacción y no recurre a las viejas formas del sistema para hacerse sentir y valer, por eso es normal que la gente aun no lo vea con claridad, si es que han visto algo con claridad alguna ves.

Las asambleas son profundamente respetuosas, hay un pozo compasivo de amor, de inteligencia y deseo de cambio que renuncia en un magnífico acto de poder, al uso de cualquier tipo de violencia, hay un ejercicio colectivo constante por limar el falso ego que nos inculca el sistema capitalista y al mismo tiempo nos pone en situación de no escudarnos en ningún otro esquema social o ideología, la respuesta es responsabilidad individual y colectiva y no hay manual de instrucciones. Es verdad que aun hay mucho comunista desnortado que cree que puede tomar la bastilla con el 15M, que aun faltan las damas de las clases acomodadas (se admiten perritos), es verdad que el sistema es enorme y pesado, pero de ahí que las asambleas del 15M tengan esa capacidad de transformación y de emprender un camino distinto para la civilización.

Suena muy ambicioso, lo sé, pero lo asumo con toda la modestia que soy capaz. Además, también me libero con la posibilidad de cambiar de opinión si esto se tuerce, de ir más allá o simplemente seguir disfrutándolo.
El Movimiento 15M tiene la autenticidad del cambio profundo, así lo veo y así entiendo. Y es curioso que, la única forma legítima que tendría el sistema para acabar con el 15M sin ser coactivo, sería dándole trabajo y esperanza a toda esa gente, incluido yo por supuesto.

4 comentarios:

Anónimo dijo...
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Carmelo Lattassa dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Anónimo dijo...

Si la realidad común del mundo y de las ideologías que nos rodean fuera tal y como expones llegar a ese objetivo, por utópico que parezca el mundo cambiaría a mejor en breve. Personalmente comparto mi opinión contigo, aunque no la dureza con la que atacas a la izquierda, ya que la izquierda generalmente ha estado representada por personas menos capacitadas formativamente hablando, y, por razones evidentes. Revisando la historia nos encontramos que siempre ha habido un grupo poderoso por su ilustración y conocimiento de las ciencias, la lógica y los conocimientos espirituales y que ha esclavizado a otro grupo ignorante y dócil, eso para algunos siempre fue una característica que les ha hecho creerse superiores, y con derecho a someter la vida. Esto paso en todas las culturas y rincones de la tierra, hasta no hace tanto tiempo en el mismo sistema feudal. Con el tiempo esa masa harta de soportar esas vejaciones se sublevo, y se llevaron a cabo salvajadas también en nombre de ese nuevo concepto "la izquierda" que, aun siendo comprensible su desesperación, se convirtió en algo similarmente repugnante por cuantas vidas eliminó en su batalla y desarrollo. Reconocer los errores es un paso muy importante, y por esto creo que muchísimas personas que podrían decirse de izquierdas, o incluso el movimiento obrero en general no están tan volcados con estas ideas. Esas luchas de clases sociales, han existido simplemente por el hecho de que existían las clases aunque solamente sea en la concepción colectiva y social de la realidad que se materializaba, y ha sido y sigue impulsándose por ciertos sectores más conservadores y reaccionarios en cuanto al cambio. Paradógicamente en muchos casos se autodefínen como personas religiosas y de bien. Si todos en esta sociedad aceptáramos nuestra parte de responsabilidad en el burdo sistema esclavizante y deshumanizado que mantenemos bien por ignorancia, bien por desconfianza, o por idealismos y creencias mantenidas durante mucho tiempo, y dijéramos, ¡Basta! Esto no beneficia a nadie, a la larga los odios por desigualdades de clase o de pensamiento no nos ayudan, y se están perdiendo vidas en el camino, tenemos increíbles avances en la ciencia, y en la tecnología, podemos aprovecharlas para garantizar un equilibrio de recursos explotables y acceso a los mismos para tod@s sin excepción, un sistema educativo, formativo, y de rehabilitación colectiva que impulse el desarrollo y evolución individual y colectivo de una forma eficiente, la sostenibilidad energética, una mejorada relación con el medio ambiente y con los seres que habitan en él. En fin un civismo, una ética y una inteligencia demostrable y aplicada a nuestro entorno.

Carmelo Lattassa dijo...

Gracias por tus palabras. Supongo que a la izquierda verdadera no le importará quitarse las banderas y sumarse a la gente que quiere un cambio donde ellos son necesarios pero no líderes deseables. Una sociedad jamás debe tener líderes ni gurús si no quiere caer en las aberraciones de la verticalidad del poder. Es cierto lo que dices pero la derecha siempre le echará en cara los millones de muertos y terribles errores cometidos en nombre de la causa. Es hora de reinventarse y me temo que la izquierda es la que más va a tardar en despertarse.