
Hoy hablé del Sentimiento Oceánico, recordando a Freud y el sentimiento de unidad total. Unidad con todas las cosas precisamente ahora que hablamos de pensamiento colectivo y de toma de decisiones conjuntas. Del sentimiento de unidad que muchos experimentamos en la Acampada de Sol y todo lo que vino después. De ese estado de inteligencia colectiva en busca de un nuevo camino.
He recordado ese lema:
Vaciemos el sistema, que se colapsen ellos.
Recordé que mientras los otros tienen un sueño en el que juegan a ser dueños de todos, amos o esclavos, otros miramos las estrellas infinitas y contemplamos con libertad todo lo que nos une con ellas.
También recordé que anoche soñé con que al fin podíamos hablar de amor y compasión inteligentes en un sueño donde herido otros lavaban mis heridas y yo curaba las de otros.
Que los recursos eran compartidos por igual, que el conocimiento éramos todos por igual, que viajábamos en naves por el sistema solar y nuestros niños crecían junto a nosotros, sin miedo un planeta limpio y armónico, en el que también si te apetece te puedes comer una hamburguesa grasienta.
Mientras sueño me veo actuando, participando en las asambleas, trabajando por un cambio profundo hacia la plenitud y la prosperidad global.
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