lunes, noviembre 28, 2005

VIOLENCIA FINAL

BIENVENIDO A LA NAVE DE LOS LOCOS

Después de la colonia y con el advenimiento de las revoluciones románticas en América Latina, las cosas no cambiaron realmente de fondo. Si los negros lo tuvieron difícil mientras perduró el sistema de castas e incluso después, los mestizos tampoco fueron menos. Los mestizos que fueron y son la mayoría, quedaron atrapados en un juego social perverso que le negaba el derecho a reivindicar sus lados “impuros”.
Es decir, el mestizo no podía y casi hasta hoy en día, hacer valer su parte indígena o su parte negra... Esta conciencia de la “blanquitud” de la sociedad y su invariable escala de valores económicos se aplicó también a generaciones posteriores, como ocurriera con los inmigrantes chinos o árabes que llegaron durante el siglo XX. También se le aplicó a los blancos europeos que lo tuvieron mucho más fácil que otros para desarrollarse en América en las emigraciones de posguerra.
Las jerarquías gubernamentales, y los grupos sociales y económicos de poder eran y de momento son, salvo excepciones, blancos. A caso Venezuela sea uno de los países donde menos amargamente se han resuelto estos contrastes y la supremacía del blanco, porque fuimos capitanía general y porque el mestizaje, lejos de las esferas de poder de los virreinatos tuvo un espacio mayor en el qué desarrollarse. Nadie niega la parentela del propio Bolívar con negros y mestizos en su familia.
Pero, eso no es el punto fundamental de esta cuestión, se sabe que el mestizaje se produjo de forma forzosa y casi por necesidad, de los invasores y luego de los propios pobladores. La metrópoli exigía absoluta sumisión y desde el principio se establecieron controles para que los indígenas y luego los negros no tuvieran contacto con los blancos y viceversa en los intercambios sociales, salvo para las cuestiones del trabajo.
Los primeros pobladores (esclavos), negros eran en su mayoría hombres, al igual que los blancos españoles de los que se piensa que en Colombia hubo unos 10 mil la primera mitad del siglo XVI y de los cuales solo el 6 % eran mujeres. La homosexualidad estaba prohibida y castigada bajo la atenta vigilancia de la Iglesia, así que las indígenas fueron finalmente las primeras receptoras de ese mestizaje, que no siempre se produjo por la fuerza, pero sí a través del poder.
La cuestión es que en los propios mestizos esta situación de no pertenencia a ningún grupo concreto, les puso en la condición de ser marginados. La corona tampoco quería que se convirtieran en grupos de influencia, con lo que acabaron totalmente excluidos. Existiendo en un punto en que no coincidía con las fórmulas de trabajo de la época, si no eras negrero, eras esclavo... Y en muchos casos viviendo bajo la arquitectura familiar en la sombra, como ocurriera con los hijos ilegítimos.
(cualquiera que crea que esto es historia, le remito a chile, donde el divorcio se ha legalizado hace dos años, resolviendo por fin la cuestión de los hijos legítimos e ilegítimos).
La forma de control más clara para educar y someter a los inferiores fue durante siglos, el castigo corporal, la tortura, la lesión psicológica, el sometimiento. Estos mestizos hacían lo propio a sus hijos para que no tuviera que hacerlo el patrón o amo, y bajo esa condición de violencia y de negación de la propia identidad étnica, se desarrolló América Latina. Quien más quien menos ha recibido una buena paliza en su vida, y más hacia las generaciones de nuestros mayores, bofetadas, trompadas, insultos, maltrato, todo, en función del poder que cognitivamente ha entendido, gracias a la política de la corona española en el pasado, obliga a la sumisión.
Las condiciones psicológicas que genera la violencia son múltiples y escabrosas, y todas, absolutamente todas pueden observarse en el sustrato social y en las interrelaciones de los individuos en toda América Latina. Grandes carencias de afecto, grandes soledades, amén de problemas de salud social. No abundaré en el tema para no atraer gente que busca el olor de la sangre; pero incluso en los mestizos y los negros que posteriormente consiguieron mejorar económicamente, se establecieron fuertes diferencias, que no pudiendo darse en términos étnicos se hacían efectivas a través del clasismo. Es propio de este tipo de individuos, el ser oscuro de piel , negar esa influencia racial y sin embargo despreciar a los negros, a los indígenas o en su defecto a los pobres.
Debo aclarar que esta segregación no se produce solo por grupos de influencia económicos, que suelen ser similares en el mundo entero, aquello de las castas políticas, o económicas. Se trata de una segregación casi tribal que coloca a una persona mestiza cercana a la negritud en condiciones de maltratar psicológicamente a otro por razones que le pertenecen y blandir como objeto de diferencia el dinero. Es como decir: “Yo no soy negro porque tengo dinero”, y el otro sí lo es porque no lo tiene.
Esta perversión de la propia perspectiva, amén del fenómeno del endoracismo, se mezcla con la violencia física, el maltrato a todos los niveles que transcurre además en el ámbito privado, oculto del resto de la sociedad. De hecho, y precisamente lo que confirma esta premisa es la arrogancia caballeresca de los mestizos con dinero que no hacen trabajos domésticos aunque sean pobres, porque eso es precisamente de lacayos.
En el siguiente extracto de un trabajo de Peter Elmore basado en una novela que trata la cuestión el mestizaje en El Perú, titulada “La violencia del tiempo” de Miguel Gutiérrez se refleja con claridad parte de lo que quiero decir:
“La honra contrariada es, precisamente, un elemento central de la identidad colectiva en La violencia del tiempo. El tópico del honor, de larga tradición en las sociedades mediterráneas, resuena con una inflexión peculiar en el ámbito mestizo y colonizado donde discurre la novela de Gutiérrez. Es notorio que la viga maestra del relato remite, con una actitud a la vez paródica y patética, a una disciplina aristocrática —la genealogía— y a una práctica estrictamente española —la de los estatutos de limpieza de sangre.
En relación a esos moldes, la crónica de los Villar parece condenada a tener un carácter degradado, inferior: se trata, a fin de cuentas, de la historia de una estirpe plebeya y, por añadidura, mestiza. En vez de la estima nobiliaria y el orgullo de casta, lo que marca la conciencia y la sensibilidad de los personajes —sobre todo las de los dos patriarcas, el bisabuelo Cruz y el abuelo Santos— es un malestar intenso y una rabia mal disimulada. La herencia recibida no se compone de bienes; consiste, al contrario, en una atracción compulsiva y tortuosa por la destrucción de las vidas ajenas y las propias. No sorprende que ese impulso destructivo, maldito, se manifieste en forma particularmente exasperada en Cruz Villar, el primer mestizo del linaje:
“A mi bisabuelo nunca le importó ser odiado, pues ni el amor ni la amistad contaron en su vida. Los ancianos tenían razón: de su mujer, de sus hijos y aun de sus animales no reclamaba el amor, exigía respeto y sometimiento total a su potestad y para conseguirlo podía llegar a la crueldad más extrema” (III, 10).
El despotismo de Cruz Villar tiene un sesgo patológico, pero la matriz cultural de la que procede es fácilmente reconocible: el ejercicio irrestricto de la voluntad del pater familiae corresponde a un modelo señorial y pre-moderno. Podría calificarse de feudal la mentalidad del personaje, si no fuera porque en el contexto peruano se asocia más bien a la de los encomenderos coloniales y los grandes hacendados criollos de la época republicana. Los rasgos caricaturescos y estereotipados que se advierten en Cruz Villar no se deben a torpezas de la caracterización, sino a que el personaje desea —en la pobreza de sus circunstancias— reproducir los usos y las normas que asocia con el padre ausente.
La imitación resulta inevitablemente hiperbólica, desaforada, en la medida que el modelo al que se intenta copiar es inaccesible. Así, en el escenario doméstico el bisabuelo Cruz interpreta con vehemencia el rol de una figura fantasmal, el Conquistador. Su identificación con ese arquetipo es no sólo visible, sino ostentosa. En vez de constituir su hogar según las reglas socialmente sancionadas, Cruz practica la bigamia de manera pública y, lo que es aún más significativo, con dos hermanas indias:
Y después (absurda, escandalosamente) fundó familia, sus dos familias con las hermanas Dioses, Trinidad y Lucero, como ya te tengo referido. Escandaloso, absurdo ( así enfatizaron los ancianos), porque pudiendo de sobra conseguir mujer (por su estampa, por sus ojos, ¿entiendes, querida?) entre la variada gama de mestizas claras, coloradas, blanconas, blancas pobres, prefirió enredarse con aquellas muchachas de pellejo prieto, cholas, aindiadas, en cualquier forma mujeres que todavía no habían roto con el gran clan de indios sin tierra que pueblan estas comarcas. (III, 14).”
HACIA EL FINAL DE LA VIOLENCIA
El proceso de formación individual en los colectivos mestizos poseen una excesiva carga de violencia psicológica, se experimenta el desgaste emocional y por supuesto la enorme negación del individuo que acarrea esta cuestión, en la formación de la personalidad estos son factores que influyen directamente en comportamientos futuros, toda vez que los seres humanos no solo nos conciliamos con el dolor sino que además perfilamos la conducta en función de lo menos doloroso. Habrá que discutir si el origen de nuestra actitud gentil y complaciente no está fundada en el temor a la violencia. "Si el otro rechaza por negro o pobre, el individuo buscará la manera de parecer menos negro y menos pobre" ... El mestizaje global, el mestizaje mundial, tiene el deber de hacerse cargo de la enorme responsabilidad emocional que tiene para los niños del futuro superar las rémoras dejadas por políticas de Estado monstruosas realizadas en el pasado... A caso el siglo XXI, sea además del siglo del genoma humano, el siglo del desarrollo emocional...

7 comentarios:

EBE dijo...

El post, excelente.
Ante la interrogante, Yo creo que sí...y estamos en él (yuppi)

Martha Beatriz dijo...

Siglo de desarrollo emocional? con las corrientes fascitas- los neo nazis son un ejemplo - que (re)surgen a cada rato? Lo dudo la verdad.
Nunca había visto la globalización dentro del contexto del mestizaje, eso me queda del último párrafo. Un abrazo!

Silmariat, "El Antiguo Hechicero" dijo...

Lo que acabas de escribir merece más de una lectura y, sobre todo, poder degustar cada una de tus líneas.

Como siempre un buen post de tu parte y eso se agradece.

Todo lo mejor para Usted.

PS: He estado algo retirado de los blog y veo que, desde la última de mis visitas, me dejas trabajo para la casa. Gracias, los leeré y luego te comento.

Lycette Scott dijo...

Carmelo, tiempo sin saber de tí. qué es de tu vida amigo? Saludos

Perplejo dijo...

Tu pregunta contiene una buena dosis de optimismo y buena voluntad. En general, los argumentos que usas para describir el asunto son contundentes y de eso mismo se desprende que el futuro sea menos positivo y simple de lo que quisiéramos. Aquí, en Chile, el racismo (y el clasismo sofisticado que describes) toma(n) una apariencia muy disimulada y soterrada. La gente tiende a sentirse superior a los pueblos peruanos y bolivianos y tambien más blancos.

Hay que sumar otro elemento. Las nociones más conservadoras y racistas hablan de una "raza chilena" (y de un "roto chileno") que surge del mestizaje de español con una etnia local que puede ser la mapuche (aun cuando, a lo largo del país, persisten al menos 6 idiomas y aun más etnias, si se considera que varias han desaparecido).

En textos nazis se puede encontrar al pueblo mapuche en la cúspide de una lista de etnias amerindias, y se aduce su carácter belígero o aguerrido para sostener dicha postura.

Se ejemplifica que es el único pueblo que no se rindió a la invasión europea, y que lucho hasta más no poder, además del hecho de que se organizaba de acuerdo a la defensa de pueblos externos.

Los "valores" de la guerra y la lucha. Los valores de los pueblos arios.

JOSHUA dijo...

Perplejo, eso que dices es muy interesante, sobre todo porque es bien sabido que los nazis emplearon una política de captación y de campaña en los círculos de la clase alta chilena. Hay dos ensayos creo, al respecto.

Anónimo dijo...

Carmelo, espero estés feliz. Te mando un bezaso de año nuevo (de pilluela a pilluelo).EBE
PD: Escribe again....please