jueves, julio 07, 2005

POBREZA CERO

BIENVENIDO A LA NAVE DE LOS LOCOS

Por Pilar García del Pozo.Madrid, 6 jul (EFECOM).- Los jefes de Estado y de Gobierno que forman el G-8 (Estados Unidos, Canadá, Japón, Japón, Alemania, Francia, Reino Unido Italia y Rusia) se reúnen estos días en Escocia. En su agenda de trabajo llevan medidas concretas para reducir la deuda externa, doblar la ayuda al desarrollo, y tratar el cambio climático. En esta ocasión el G-8 deberá comprometerse a algo más, ya que, la conciencia social de los países ricos ha fijado su mirada en la extrema pobreza del continente negro, y exige a los más poderosos compromisos concretos para luchar definitivamente contra el hambre africana. Se estima que más de quinientos millones de pobres viven en el sur de Asia, trescientos en Africa, y el resto se reparte por Latinoamérica. El clamor popular de cientos de miles de personas movilizados en un nuevo activismo musical se pregunta, estos días, cómo en la era de Internet, en pleno siglo XXI, en un mundo globalizado, sigue existiendo pobreza, desigualdades y miseria. Por qué los ricos son cada vez más ricos y los pobres están más desprotegidos. Naciones Unidas estima que unos 4.000 millones de personas, dos tercios de la población mundial, viven con 1.500 dólares al año, o incluso menos. De estos, 1.100 millones de personas viven en la miseria más absoluta, con menos de un dólar al día. Las condiciones de vida, en nuestro mundo desarrollado, han mejorado más en el último siglo que en el resto de la historia de la humanidad. La riqueza mundial, las conexiones internacionales y la capacidad tecnológica son mayores que nunca. Son frecuentes los viajes al espacio, el descubrimiento de vacunas y medicinas que alargan la vida. Sin embargo, aunque parezca una contradicción, cada minuto ocho niños mueren en el mundo; miles de ellos, por desnutrición en Africa, mientras el sida causa estragos en el continente. COMPROMISOS INCUMPLIDOS. En septiembre de 2000, Ciento ochenta y nueve jefes de Estado y Gobierno aprobaron en la ONU la "Declaración del Milenio" con la que se comprometieron a aplicar políticas que consiguieran, en 2015, ocho objetivos contra la pobreza. Entre ellos estaban "reducir a la mitad el porcentaje de personas cuyos ingresos fueran inferiores a 1 dólar por día" y "rebajar a la mitad el porcentaje de quienes padecen hambre". Cinco años después, el anuncio de tan generoso compromiso de desarrollo para las más pobres corre el peligro de convertirse en un nuevo capítulo de promesas incumplidas. Las condiciones de vida de los 4.000 millones de personas que viven en la miseria más absoluta no han mejorado, sino todo lo contrario. El enorme crecimiento económico experimentado en los últimos años ha servido para incrementar aún más, las desigualdades. No hace mucho, los mismos líderes políticos firmantes de los "Objetivos del Milenio 2000", reconocían que existen medios tecnológicos y económicos suficientes para erradicar la pobreza. EL DRAMA AFRICANO. De los 55 países más pobres del mundo, 33 se encuentran en Africa, un continente donde las mujeres son el rostro de la pobreza y la capa más vulnerable de la sociedad. Sin embargo, el británico Mark Malloch Brown, administrador del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), se muestra escéptico respecto a la capacidad de la comunidad internacional de cumplir los objetivos de la cumbre del Milenio de la ONU, y mantiene que los países de Africa subsahariana no conseguirán reducir su nivel de pobreza a la mitad hasta el año 2147, si continúa la actual tendencia. Malloch Brown, asegura que "los niveles de inversión necesarios en agua y salud para alcanzar las objetivos de la Declaración del Milenio van más allá de la capacidad del sector público". El PNUD calcula que entre ahora y 2015, diariamente 250.000 personas deberían poder conectarse a la red de acceso a agua potable y a los servicios de saneamiento, algo que solo puede hacerse mediante inversiones públicas. Hay que tener en cuenta, que el 70% de personas necesitadas de ese tipo de servicios viven en zonas rurales y el 30% en áreas marginales, por lo que la infraestructura tradicional no parece la solución más acertada. Otras voces expertas en pobreza consideran que los recursos para el desarrollo por parte de Naciones Unidas no resultan suficientes, y apuestan por la contribución privada favoreciendo la creación de pequeñas y medianas empresas. A ello debe añadirse la Nueva Asociación Para el Desarrollo en Africa (NEPAD), abierta en 2001, que tiene como finalidad atraer las inversiones en el continente africano a cambio de la promesa formal de que sus estadistas hagan buen uso de esos recursos financieros. LA ALTERNATIVA DEL MICROCREDITO COMO SALIDA A LA POBREZA. El economista bengalí Muhammad Yunus, fundador del Grameen Bank, se queja de que el Banco Mundial "no ha hecho demasiados esfuerzos reales para contribuir a la reducción de la pobreza. Hay más imagen que hechos", asegura Yunus, quien confía en que aún es posible alcanzar las metas del milenio. Pese a lamentar la actitud de las instituciones financieras internacionales, "el banquero de los pobres" apuesta por el microcrédito como herramienta de integración social. A finales de 2003 unos 65 millones de familias recibieron microcréditos. "Quedan 35 millones de familias más a las que tenemos que ayudar en lo que queda de este año. Sé que esto es posible, aunque los fondos son la limitación. Por eso, queremos que el Banco Mundial abra sus puertas a la pobreza", dice Yunnus. En la actualidad, "los microcréditos representan una fracción minúscula del negocio financiero. Suponen menos del 1% del total del volumen anual del Banco Mundial, y este porcentaje debería ser mucho mayor, por lo menos del 2 ó el 3%, para luchar contra la pobreza en el mundo","señala el banquero de los pobres".(