jueves, octubre 25, 2018

CUANDO EL WC ME DEMORA




Lo que le acaba de ocurrir a María Corina Machado (el reciente sabotaje y golpiza recibidos en un acto público),  tiene su origen en dos cosas, la primera es que empieza a tener relevancia, ya le ha ocurrido otras veces intentando llegar a sitios que son bastiones del chavismo, pero esto toma especial relevancia toda vez que empieza a ser la única líder que no está bajo sospecha de connivencias y corrupción con el chavismo.

Está claro que es algo parecido a los sabotajes a los que fue sometido Henrique Capriles en su momento. Recuerdo un par de acontecimientos, uno en el que tuvo que llegar a una población en lancha porque le habían cerrado los accesos por carretera y otro en el que le destruyeron el autobús y demás aperos en un evento.  El sabotaje y el amedrentamiento es una práctica habitual desde siempre en Venezuela, bástese recordar a los cabilleros de AD.

En segundo lugar pasa otra cosa que tiene que ver directamente con "eso" que llaman el manual de lucha que ha propuesto la plataforma "Soy Venezuela, secundada por MCM. Lo he seguido y me parece un ejemplo de cómo se puede acabar en la intrascendencia con hechos cargados de grandes palabras y escaso contenido. Vas a poner al país en lucha con mensajes ambiguos y carentes de fondo, a ponerlos en peligro sin material de organización y autoprotección.   Eso, traerá consecuencias inmediatas desde un gobierno que rodea con miles a Oscar Pérez y compañía y los ejecuta, que encarcela a activistas de los derechos humanos y tira a político de bajo rango de un décimo piso.  Es decir, tenemos delante a un gobierno que practica el terrorismo de estado, el abuso de poder y destruye toda fantasía de que solo con los valores y el deseo se pueda cambiar el estado de las cosas.  También significa que si van a hacer las cosas, estas deben cuando menos ser debidamente reflexionadas y no producto de un golpe oportunista basado en la idea de que algo les ha parecido bien, tomado ve tú a saber de dónde.  Lanzaron una campaña entera llena de humo sobre una población que está quemada, cuyos ánimos y mentes están arrasadas por el abuso de políticos de bajo pelo como todos en la MUD o por hombres sin voluntad de ser y sí mucha de poder como lo ha demostrado el propio Henrique Capriles.

Hay quien menciona a Gene Sharp cuyo nombre ha sido usado por los guarimberos quienes pretendían que, colapsando las vías de comunicación conseguirían paralizar el sistema como quien paraliza el torrente sanguíneo y se forzaría una salida del gobierno, su premisa fundamental era que había que salir del chavismo sin el debido proceso de revisión y autocrítica, nadie de la cuarta república ha pedido disculpas. 

 Las tesis de Sharp inciden en lo que Foucault llamó el bio poder, es decir, el gobierno somete a los individuos, los oprime físicamente o realiza acciones ejemplarizantes como por ejemplo tomar presos políticos, torturarlos psicológica y físicamente de forma aleatoria usando el sistema como mecanismo de amedrentamiento, terrorismo de estado pues. Las tesis de Sharp se basan en la idea de que la sociedad civil depende de todos, es decir, el poder está allí donde la mayoría decide y que a través de la desobediencia generalizada el poder dejaría de existir. 

Pero esta idea tan simple reviste de una complejidad en su desarrollo extraordinaria. Requiere por ejemplo de un análisis estructural del estado de las cosas en el país donde se perpetra la represión, el diseño de una estrategia de acción y protección de los ciudadanos en las labores de difusión de las ideas de la gente que se revela y por último e igual de importante un relato ideológico coherente y claro que permita representar la sustitución del estado actual de las cosas. 

Una premisa fundamental es insistir en el hecho de que aunque todos los sistemas se parecen no se comportan de la misma forma entre sí. Se deben tomar en cuenta elementos como la idiosincrasia, el nivel educativo, el sistema de creencias de la población etcétera. ¿Alguien se ha planteado por qué la democracia es tan difícil de implantar en los países árabes? ¿Será tal vez porque el propio concepto de democracia forma parte de la manera de entender el mundo de la cultura occidental? Y si esto fuese falso, ¿Es igual la democracia que se practica en los países del orbe ex soviético a los países europeos o americanos?

Dicho esto, las claves de la solución al conflicto venezolano, no son como podría imaginarse la polarización ideológica, ya se ha visto que esta no solo no ha servido de nada sino que ha cargado de razones al discurso de la izquierda y al propio chavismo. Suponiendo que esto sea verdad entonces el problema no es ideológico, ni es estructural, el chavismo habita las estructuras y las usa a placer. No importan los niveles de corrupción a los que haya que acudir, lo que importa es la eficacia.  El sistema funciona y nutre a las redes de clientelismo, las redes de sabotaje, la intervención de otras fuerzas ajenas a la democracia, etcétera.  En la cultura de la antipolítica el chavismo juega un juego esquizoide que sin embargo no puede ocultar su raíz fundamental, su naturaleza. Y es que su base principal es la degeneración del propio sistema que habitan. Eso a veces es necesario en una transición para convertirse en algo mejor, degeneras la estructura de una dictadura para convertirte en democracia, pero la degradación permanente solo trae como consecuencia lo peor. La escalada puede ser insospechadamente vil y criminal. La historia nos ofrece extensísimos ejemplos de lo horrible que puede llegar a ser el ser humano. Mantener el equilibrio y la tensión dinámica de funcionamiento, entre el miedo, el amedrentamiento y el expolio sin que esto signifique la propia muerte del Estado es algo extraordinariamente difícil. Hay agentes externos, países y demás regiones que están interesados en la debilidad del otro para poder parasitarlo. 

Entonces, si la solución no está en la polarización ideológica, ni está en las estrategias de supervivencia política a la espera del consabido desgaste, ni está en las negociaciones a la baja, entonces, ¿Dónde está? Para responder a esta pregunta hay que ser capaz de mirarse en un espejo y decirnos quiénes somos como pueblo, hacer un balance ético de quiénes somos y buscar los valores que faltan. Es decir, si el gobierno es corrupto, miserable, mentiroso, destructivo, oportunista, rentista, escaso de vigor trabajador, etcétera, entonces habrá que crear mecanismos que favorezcan la meritocracia, le den valor al trabajo y no estructuras inmovilistas como la MUD que han dejado al país entero con los mismos líderes desde su fundación y no solo eso, asfixiando los procesos democráticos que se presupone defienden. Ahí tienen pues a una serie de líderes que pululan peligrosamente para aquellos que estén cerca que proclaman como zombies un liderazgo que no ha sido sometido a prueba en más de una década.

Mientras, todo es ganancia para un gobierno y una manera de entender la política que gracias al los recursos del petróleo ha sabido penetrar todos los estadios del estado, de la oposición y de cualquiera que se les enfrente, comprando, amedrentando o eliminando si fuese necesario.

Así pues, solo nos queda la resurrección ética y moral, el cambio de comportamiento individual y ciudadano con la visión de un bien común y no de formar parte de un saqueo generalizado en una realidad de bienes limitados.  Para ello habrá que estar dispuesto a luchar sin odio pero de forma inflexible por ese bien común, en pos de esos valores universales tan socavados por unos y por otros investidos del discurso ideológico. Canallas que se llaman de izquierdas y canallas que se llaman de derechas. Hoy, Rodrigo Rato entró en prisión, aquí en Madrid al norte de la capital, seguramente por mucho menos de lo que merece pero en Venezuela los verdaderos delincuentes y promotores de la destrucción del país pululan por el extranjero campaneando un whisky con el dedo.

Sin un renacer de una ciudadanía empoderada, de valores fundamentales asumidos, sin una fuerza interna cargada de certezas y una actitud y un comportamiento férreos difícilmente venceremos esta escalada de degeneración social y política en que nos encontramos. Ya puede usted acusarme de naif o de buenoide medio hippy, pero esa es la pura verdad. No hay líder hoy por hoy en Venezuela que encarne de forma coherente esos valores dentro de las organizaciones que le hacen resistencia al chavismo.  Y sin embargo tan necesarios... La preparación adecuada de los planes, imponerse horarios y estrategias de ejecución independientemente del relato del gobierno y favorecer la realización personal de los militantes dentro de las bases es harto necesario. 

Mientras, llenaremos las paredes con heces calientes y empedraremos el camino a nuestro infierno colectivo.

Epifanías de WC, del capítulo: "Shit on the wall"