lunes, septiembre 18, 2017

EN LA HORA DE LA POESÍA

La vieja ilusión de estabilidad conservaba oculta la miseria de la rigidez y la violencia. Por las malas seríamos obedientes y por las buenas tendríamos una pensión de vejez para ver las palomas en la plaza... En estos tiempos de incertidumbre y amenaza. Amenaza de bomba, de atropello, de bomba atómica, de vejación, de cataclismo global y desestabilización, justo ahora que las viejas garantías están caducadas empezamos a tener la certeza de que podemos abrir un espacio para la claridad.

 ¿Contra quién nos revelaremos? Es imposible alzar la protesta contra aquel que no te reconoce como hijo, ni hermano. Aquel que te recuerda burlándose que te han robado todo por pensar que algo en el sistema podría recordarnos la protección de nuestros padres. Pareciera que el sistema se esfuerza vanamente en dar garantías de que no podremos mejorar a partir de aquí.  Pareciera que todo es parte de un continuo desajuste y reajuste...

En fin, no sé por qué he empezado con esto. Porque es más simple. El sábado asistí a una jornada poética en Valladolid, y aquello estaba lleno de jóvenes muy jóvenes que se sabían sus poemas, y lejos de expresar tristeza, solo mostraban la candorosa voluntad de cambiar el mundo con la fuerza de sus versos. Así fue. En plena noche hubo "Mediodía de versos" justo después de un recital poderoso de poesía entre miembros del Poetry Slam Madrid y el de Valladolid.

No sé si estos muchachos de los que estaban allí incluso con sus padres serán aplastados por el sistema, molidos, reconvertidos, robotizados, pero creo que no.  Es posible que no, es posible que su voz llegue más allá, aunque mi opinión tan pequeña y ciudadana no sea demasiado importante.  Así pues asisto a una generación de jóvenes que se toma en serio lo que hace, que saca lo mejor de sí sin contrapartidas. Al fin y al cabo, ahora sí, nadie les está prometiendo nada.

También me alegró ver allí a los adultos acompañando, a los adultos participando, de iguales, sin complejos. La poesía al fin y al cabo puede serlo todo.  En la hora de la poesía nadie nos culpará de no ser otra cosa que poetas.

En la noche maravillosa, sencilla y grata se subió un muchacho y tocó con una sonrisa, esta canción, pongo a su autor, porque no le puede grabar pero quizá se hagan una idea. En fin, poesía, Poetry Slam, Valladolid, noche del sábado. Claves para amar a lo grande y yo, bueno, yo debo estar volviéndome un poco hippy.